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La demanda alojativa toca techo y las pernoctaciones hoteleras ya caen en Canarias

Los precios aún crecieron un 6,6% a lo largo del pasado año y solo Baleares mejoró la tasa de ocupación de la planta alojativa de las Islas (74,65%)

Turistas pasean por las inmediaciones del Faro de Maspalomas.

Turistas pasean por las inmediaciones del Faro de Maspalomas. / JOSÉ CARLOS GUERRA

Julio Gutiérrez

Julio Gutiérrez

Las Palmas de Gran Canaria

Un año de estabilidad que permita repetir los números de este año. Ese es el deseo más enunciado por los empresarios del sector turístico canario cuando intentan vislumbrar cómo discurrirá el recién estrenado 2026. El tramo final del pasado ejercicio ya puso plana la curva de los principales indicadores del negocio hotelero. La conclusión es que se ha alcanzado el punto de inflexión y llegan los meses que determinarán la suavidad o brusquedad del aterrizaje que ya se está produciendo.

Un total de 72,8 millones de pernoctaciones, indicador protagonista en el cálculo de la facturación, fueron 65.926 menos que en 2024, según la Coyuntura turística hotelera publicada ayer por el INE. El retroceso no alcanza ni una décima (0,09%), pero se terminó el tiempo de mirar siempre hacia arriba. Lógico si se atiende al tamaño que ha llegado a alcanzar la principal actividad económica canaria desde que se superó la pandemia, a lo que se suma la situación de inestabilidad mundial –repercute en economías claves como la alemana– y a que, como ocurre con casi cualquier actividad humana, es imposible mantener por siempre el crecimiento.

La clientela nacional es la que más aporta a la pérdida de noches facturadas, con el 62,2% del total. Se evaporaron 41.035 pernoctaciones en ese segmento del mercado, lo que supuso una caída del 0,44% con respecto a un año antes. Los extranjeros aportaron otras 26.156 ausencias (0,04%), pero dejaron un total de noches pagadas siete veces mayor que el de los españoles: 63,6 millones frente a 9,2.

San Bartolomé y Pájara

De hecho, Canarias concentró más de la cuarta parte (26%) de las pernoctaciones de extranjeros en todo el Estado, con San Bartolomé de Tirajana como tercer enclave turístico español en ese ranking, solo por detrás de Barcelona y Madrid, por ese orden. El municipio grancanario fue el segundo en el que más tiempo se quedaron los visitantes (7,20 días), con Pájara como gran protagonista de España. En ningún otro lugar se superó el 7,89 de la localidad majorera.

A pesar de que la demanda ya da claros síntomas de agotamiento en cuanto a continuar creciendo, los hoteleros canarios sí pudieron incrementar nuevamente sus precios. Sobre todo en los tres primeros trimestres del año. No obstante, en gran parte lo hicieron como medida de protección frente al incremento de los costes. La inflación cerró en el Archipiélago en el 2,7% interanual, pero ese dato genérico no oculta que el capítulo energético –electricidad, gas y otros combustibles–, uno de los decisivos al configurar la estructura de costes del negocio hotelero, se volvió a disparar hasta alcanzar los dos dígitos de subida (10,7%).

Por encima de la media

Si bien el alza de precios superó la media estatal (5,1%), no fue la mayor de todas las comunidades autónomas. Madrid (8,3%), Baleares (7,5%), Aragón (6,9%) y Asturias (6,8%) decidieron encarecimientos más gruesos. En cualquier caso, responder a la evolución del IPC no dejó sin hueco a la mejora de la rentabilidad.

Los hoteleros lograron que tanto el ADR (tarifa media diaria), que se situó en los 142,4 euros, como el Revpar (ingresos por habitación disponible), 120 euros, volvieran a avanzar un ejercicio más. Los incrementos, que fueron de un 5% y un 5,5%, respectivamente, se situaron en ambos casos por debajo de la media del país.

Más empleo

En los hoteles del Archipiélago trabajan 59.627 personas, 2.005 más que doce meses antes o, en términos relativos, un 3,5% más. Y eso que en ese tiempo cerraron sus puertas ocho establecimientos. Al terminar el pasado año permanecían abiertos 580 en la comunidad autónoma, según el INE. Esa pérdida de tamaño se dejó sentir también en los apartados de habitaciones y plazas hoteleras, que quedan en la actualidad fijadas en 112.449 y 261.330, respectivamente.

La evolución de la economía alemana y el tamaño del retroceso peninsular marcan el futuro del negocio

En los meses próximos se espera que continúe la lenta caída del turismo alemán y nórdico, influido más que otros por la salud de sus economías domésticas. Sobre todo en el caso de Alemania, por el efecto que sobre su sector industrial tienen los aranceles impuestos por Donald Trump. No obstante, el PIB germano cerró 2025 en positivo (o,2%) y fue la primera vez que lo consiguió en los últimos tres años.

En cuanto al mercado nacional, tampoco es previsible que retorne al camino del crecimiento en comparación con los ejercicios precedentes. La pérdida de conectividad para el verano –aún pueden variar las cifras– es del 5%, un retroceso que desde la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias se entiende como una corrección de la sobreoferta precedente.

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