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Coste de la vida

El avance de los precios desluce la subida de los salarios en Canarias

Los trabajadores isleños pierden cinco puntos de poder adquisitivo desde 2020 a pesar de que los sueldos se han incrementado más de un 16%

Clientes pasan por la caja de un supermercado.

Clientes pasan por la caja de un supermercado. / María Pisaca

Muchos canarios se han beneficiado en los últimos años de incrementos salariales. La bonanza económica que han experimentado las Islas desde el fin de la pandemia ha propiciado que una parte de los trabajadores hayan visto crecer las cantidades que mes a mes llegan a sus cuentas, aunque solo fuera un poco. Sin embargo, cada vez es más difícil llegar a final de mes. El alquiler o la hipoteca, los gastos del hogar, el transporte y, especialmente, llenar la despensa es cada vez más caro. Lo que acaba esfumando ese pequeño extra casi antes de que el beneficiario pueda darse cuenta. Y lo peor es que la situación no está mejorando con el avance de los años. Desde 2020, los canarios han perdido cinco puntos de poder adquisitivo. Es decir, que aunque los salarios pactados a través de los convenios colectivos firmados en la región en esos cinco años evidencian un avance de los sueldos de un 16,7%, en ese mismo periodo el coste de la vida ha escalado un casi un 22%. O lo que es lo mismo, incluso ganando más, las familias canarias pueden comprar menos cosas.

Los isleños deben destinar más dinero cada mes a la alimentación, pero también al alquiler –que se ha disparado de forma exponencial en estos últimos cinco años–, la factura de la luz, del agua y ahora también de la basura, o el pago de servicios básicos como la gasolina. Pero también es necesario invertir más en actividades de ocio como salir a comer o cenar en un restaurante, ir de vacaciones o para adquirir ropa, aparatos electrónicos o muebles. Todo ello con una subida salarial de un 16,7% que si se aplica al sueldo medio que cobraban los canarios en 2020 –1.775 euros al mes de acuerdo con los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA)– supone un incremento de 296 mensuales. Dicho así, no parece que sea tan poco. Pero solo el incremento producido en la alimentación supone más de 47 euros mensuales por persona. Por un alquiler medio se paga ahora 363 euros más y el litro de gasolina 95 ha pasado de costar 0,94 céntimos en 2020 a 1,16 euros.

De acuerdo con la Estadística de Convenios Colectivos del Ministerio de Trabajo, los salarios no han dejado de incrementarse en ningún ejercicio desde el estallido del covid. En 2020, el incremento pactado fue del 2,06% a pesar de la parálisis económica provocada por la pandemia. El aumento de 2021 con el sector turístico aún trabajando a medio gas por las diferentes olas del virus fue un calco del año anterior, mientras en 2022 el alza llegó al 2,8%. A partir de 2023 el avance de los salarios en el Archipiélago se ha mantenido siempre por encima del 3%: en 2023 un 3,53%, un 3,09% en 2024 y un 3,22% en 2025, a falta de los datos del mes de diciembre. En su conjunto, un 16,7% en estos cinco años. Aunque conviene recordar que no todos los trabajadores se han beneficiado de subidas salariales. El dato que recoge la estadística del departamento que comanda la ministra Yolanda Díaz es una media y se refiere solo a los trabajadores cubiertos por un convenio. Con lo que, podría decirse, que los que han perdido solo cinco puntos de poder adquisitivo están dentro del grupo de los más afortunados, porque hay quien enfrenta esa subida de los precios del 21,9% con el mismo salario que hace cinco años o con incrementos mucho más limitados.

La crisis inflacionaria comenzó en todo el país, y prácticamente en el resto del globo, en 2021. A medida que la actividad económica comenzaba a reactivarse y la demanda –embalsamada durante meses debido a las restricciones por la pandemia– crecía y crecía, la oferta no se recuperaba en las mismas proporciones, provocando un incremento de los precios. Solo ese año, el Índice de Precios de Consumo (IPC) se elevó un 6,1% en Canarias, cuando lo que las autoridades financieras consideran adecuado es no sobrepasar el 2%. Una inflación que se agudizó todavía más en febrero de 2022 con la invasión de Ucrania, que disparó el precio de la energía. Un sobrecoste que luego se trasladó al resto de los bienes y servicios. En este ejercicio el coste de la vida sumó otro 6,4% en las Islas. A lo largo de ese año, las tasas interanuales de inflación superaron el 9% en varios meses, con incrementos que no se habían registrado en décadas.

Pero si en algo se ha notado la subida de los precios ha sido en el supermercado. Llenar la despensa cuesta hoy un 34% más que en enero de 2020. Y aunque los mayores avances se produjeron en 2022 y 2023, determinados factores siguen incrementando el precio de varios productos básicos en la actualidad. La gripe aviar ha disparado más de un 20% el coste de los huevos y del pollo otro 8,3%. También es importante la subida de la carne de vacuno, el café, el cacao o la fruta. Un alza sustancial en muchos alimentos básicos que explica por qué muchos tengan que preguntarse en el trayecto que va desde la caja al aparcamiento cómo es posible que se hayan gastado casi 100 euros si solo llevan dos bolsas.

Pero a pesar de la diferencia entre la inflación y el crecimiento de los salarios, la brecha en Canarias no es de las más grandes del país e incluso está por debajo de la media. En el conjunto de España, la subida de precios ha arañado seis puntos de poder adquisitivo. Las dos Castillas –con más de nueve puntos de diferencia– son las comunidades en las que la disparidad entre el alza de precios y salarios es más elevada. Mientras el País Vasco es la región con la menor diferencia, de solo tres puntos.

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