Industria automotriz
Y el híbrido 'salvó' a Ford Almussafes
El acuerdo con Renault obvia a la planta valenciana, pero el futuro de esta sería aún más sombrío si la multinacional se hubiera decantado por el eléctrico de pequeño tamaño en lugar del vehículo multienergía, según UGT y la industria

Planta de fabricación de coches en Ford Almussafes / Kai Forsterling / Efe
Jordi Cuenca
Aunque pueda parecer paradójico, lo cierto es que una sensación de cierto alivio recorre el sector del automóvil valenciano. La alianza de Ford con Renault ha obviado a su planta de Almussafes, es cierto, pero hubiera sido mucho peor su horizonte si hace ya un tiempo la multinacional se hubiera decantado por el coche eléctrico de pequeño tamaño en lugar del vehículo multienergía para la factoría valenciana. En esa conclusión coinciden diversas fuentes sindicales y de la industria del automóvil consultadas por este diario.
UGT, el sindicato mayoritario en Almussafes lo dijo en un comunicado el pasado martes y ayer lo reiteró a Levante-EMV su líder, Carlos Faubel: el citado acuerdo es una "buena noticia" porque Ford se estaba replegando de Europa y dicha alianza implica "coger impulso, aunque sea en sociedad con otra firma". Es una carencia de la multinacional, una de las pocas que sigue en solitario, mientras que otras marcas se han integrado en grupos para poder competir en el nuevo escenario del coche eléctrico y, sobre todo, ante la emergencia de China.
Dos vehículos
Así que Ford (dos vehículos eléctricos de pequeño tamaño) y Renault (entre dos y tres más) producirán estos modelos en las instalaciones del grupo galo en el norte de Francia. Como cuenta Faubel, para que estos vehículos sean rentables es preciso alcanzar al menos el medio millón de unidades anuales y hacerlo mediante alianzas. Un modelo de tamaño medio precisa más empleados y los márgenes, al ser más caro, también son superiores.
Inicialmente, Ford Motor Company se decantó por Almussafes frente a la alemana Saarlouis para adjudicar los dos últimos modelos de eléctricos a fabricar en Europa, que serían de tamaño pequeño. Eso fue en junio de 2022. En poco tiempo, la situación cambió en un mercado muy complicado porque las autoridades presionan para acabar con los coches que circulan a combustión y, por tanto, contaminan pero la penetración del eléctrico se ve lastrado por el elevado precio, la falta de suficientes puntos de recarga y la autonomía de las baterías. Así que la multinacional decidió poco después echar el freno en Valencia. UGT negoció y el acuerdo final, para garantizar la carga de trabajo en Almussafes, pasó por que se adjudicara a esta un modelo híbrido (multienergía) que utilizará la plataforma del Kuga, de segmento medio, y que debe empezar a producirse en 2027.

Exterior de la factoría Ford en Almussafes / Ana Escobar/Efe
Sobre esta adjudicación nada dijo el martes Ford al anunciar la alianza con Renault. Lo fundamental es concretar el modelo y, sobre todo, la carga de trabajo, que determinará también la viabilidad global de la factoría. Faubel confía en que el nuevo presidente de Ford Europa, Jim Baumbick, visite la factoría valenciana no más allá del cierre del primer trimestre de 2026 y aproveche la ocasión para hacer el anuncio oficial. Su reciente nombramiento, tras mucho tiempo sin que Ford tuviera un líder en el continente, es motivo de esperanza y de apuesta por esta zona por parte de la multinacional, según UGT. De momento, sus 4.120 empleados capean la falta de trabajo con un ERTE especial del Gobierno que les permite estar por turnos en el paro sin que se les agote la prestación.
Giro
Faubel asegura: "Menos mal que hicimos el giro hacia el híbrido, porque el coche eléctrico se ha retrasado. El riesgo hubiera sido grande". Otras fuentes le dan la razón y recuerdan la complicada situación de la fábrica de Colonia, la más perjudicada por la citada alianza. "No es buena noticia para ellos". Dicha planta produce dos modelos eléctricos de tamaño superior, el Explorer y el Capri, y "los coches no tiran. Han bajado de dos a uno el turno de fabricación. Ya invirtieron en su momento en la plataforma para construirlos y es inviable invertir en otra, para un modelo pequeño", dicen.
Otras fuentes lo expresan de otra forma: "Almussafes ha ganado tiempo con el híbrido". Y es que "hay un clima generalizado de desesperación en todo el sector en Europa y, por tanto, en la Comunitat Valenciana". En consecuencia, "todo lo que sea facturar en la planta, ayuda", porque permite "que el mercado se aclare" y aguantar hasta ver si es posible entrar de lleno en el eléctrico puro. Lo que tienen claro es que, sin el híbrido, Almussafes podría haberlo perdido todo.
UGT, en este sentido, considera que el híbrido, previsto para 2027, podría producirse durante cinco o siete años más, es decir hasta entre 2032 y 2034. Para entonces "será la siguente batalla", que pasará por ir al eléctrico de tamaño Kuga y para ello será imprescindible que la planta demuestre su rentabilidad.
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