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Estreno en Poznan

Veolia arranca en Polonia su ambicioso plan para descarbonizar Europa

La ciudad de Poznań inaugura la nueva central baja en emisiones que simboliza la estrategia europea del grupo: abandonar el carbón en 2030 y transformar centenares de redes de calor urbanas

La consejera delegada de la multinacional, Estelle Brachlianoff, reclama regulación estable, permisos más rápidos y priorizar la energía local para acelerar la transición

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, en la inauguración en Poznan (Polonia) de la nueva planta.

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, en la inauguración en Poznan (Polonia) de la nueva planta. / Veolia

Poznan (Polonia)

A dos grados bajo cero en la calle y 22 en el interior. Así quiso ilustrar Veolia, durante la inauguración la semana pasada de la nueva central de cogeneración baja en emisiones de Poznan, el funcionamiento de la nueva red de calor urbana gestionada con inteligencia artificial. No era un detalle menor: la ciudad polaca, tradicionalmente dependiente del carbón, se ha convertido en el escaparate elegido para lanzar el plan de descarbonización europea de la multinacional francesa, que aspira a abandonar por completo el carbón antes de 2030 y a transformar centenares de redes de calefacción en el continente.

“Adoramos nuestros bastiones”, afirmó su consejera delegada, Estelle Brachlianoff, al abrir el acto de presentación de sus planes en el edificio Stary Browar, una antigua fábrica de cerveza donde han instalado su sistema. “Poznan es una ciudad en plena transformación. Dependía del carbón, pero tomó la decisión de imaginar su futuro”. Su intervención marcó la línea estratégica del grupo: convertir el calor urbano —un servicio que consume el 50% de la energía en Europa— en la palanca principal de la transición energética. “Europa reinventa ahora su sistema energético: seguridad, sostenibilidad, asequibilidad y flexibilidad deben ser la base”, remarcó.

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, durante la presentación en Poznan (Polonia) de los planes de la compañía.

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, durante la presentación en Poznan (Polonia) de los planes de la compañía. / Veolia

El impacto de la guerra en Ucrania

Brachlianoff recordó que febrero de 2022, con el inicio de la guerra en Ucrania, fue “el momento en que la energía se volvió crítica”: “Nuestro progreso se basaba en cimientos que no eran seguros. Ahora necesitamos energía asequible, estable y eficiente; la energía más limpia es la que no se malgasta”, proclamó.

Veolia gestiona 44.000 millones de euros de negocio, de los cuales 11.000 millones corresponden a calor urbano. “Cada año vendemos suficiente calor para abastecer a siete millones de personas y electricidad para un millón”, subrayó. La compañía insiste en que no opera grandes centrales térmicas, sino redes urbanas, ecosistemas energéticos locales y soluciones renovables o de bioenergía.

Su modelo se basa en diversificar fuentes —biomasa, geotermia, calor residual industrial, bombas de calor, gas natural— y en optimizar redes mediante IA y almacenamiento térmico. Ejemplo de ello es la torre de 24.000 metros cúbicos inaugurada en las afueras, en el recinto de la nueva central, “capaz de almacenar calor equivalente al que requerirían enormes baterías eléctricas”.

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, junto al alcalde de la ciudad polaca de Poznan, en la inauguración de la nueva planta.

La consejera delegada de Veolia, Estelle Brachlianoff, junto al alcalde de la ciudad polaca de Poznan, en la inauguración de la nueva planta. / Veolia

700 millones desde 2020

En Polonia, Veolia ya ha invertido 700 millones de euros desde 2020 en modernizar redes y reducir emisiones, un proceso que ha permitido recortar entre el 45% y el 60% de CO en determinadas instalaciones. Todo ello, aseguró Brachlianoff, sin interrumpir ni una hora el suministro, destacó satisfecha. El calor residual de la cercana planta de Volkswagen (Września) ya calienta 6.500 hogares y ejemplifica la línea de “soluciones locales y resilientes”.

El orgulloso alcalde de Poznan, Jacek Jaśkowiak, defendió la alianza con Veolia como una decisión empresarial y climática: “Es importante ser el primero. Si tenemos éxito, otras ciudades nos seguirán”. Recordó que tras el inicio de la guerra de Ucrania fue crucial garantizar el suministro en una ciudad que aún quemaba mucho carbón.

Planta de cogeneración energética de la multinacional Veolia en Poznan (Polonia).

Planta de cogeneración energética de la multinacional Veolia en Poznan (Polonia). / Veolia

Aumento de tarifas

El CEO local, Jakub Patalas, destacó el reto de transformar la red sin interrupciones, con un largo proceso de homologaciones y conversaciones con cooperativas vecinales para gestionar el aumento de tarifas derivado de la transición al gas. “La relación con la ciudad requiere comunicación constante. Pero llevamos 20 años colaborando y los resultados lo demuestran”, dijo.

La responsable de Finanzas de Veolia, Emmanuelle Menning, explica los planes de la compañía en un acto en Poznan (Polonia).

La responsable de Finanzas de Veolia, Emmanuelle Menning, explica los planes de la compañía en un acto en Poznan (Polonia). / Veolia

Desde la dirección financiera, la número dos del grupo, Emmanuelle Menning, detalló que Veolia prevé un crecimiento sostenido del Ebitda hasta 2030, apoyado en mejoras de eficiencia, expansión geográfica y nuevas conexiones. El abandono del carbón aportará “un 50% adicional” de crecimiento del Ebitda, reforzado por un mix energético diversificado y menores costes de mantenimiento respecto a las antiguas centrales térmicas.

Simplificar burocracia

El despliegue europeo de Veolia incluye España como mercado estratégico. Durante los últimos doce meses, el grupo ha invertido 150 millones de euros en la compra de seis empresas españolas dedicadas a eficiencia energética industrial y suministros, un movimiento que amplía su red y que encaja con la expansión de servicios locales y multicombustible.

En su cierre, Brachlianoff sintetizó el mensaje político dirigido a Bruselas y a los Estados miembros: "hay que priorizar la energía local (biomasa, geotermia, calor residual); acelerar y simplificar los permisos administrativos, escalar los fondos de garantía para inversiones, además de estabilidad regulatoria", relacionó. “De decenas de ciudades pasaremos a centenares. Podemos hacerlo”, afirmó antes de recordar que la nueva central de Poznan es solo el principio de un despliegue que marcará la próxima década.

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