Conflicto laboral
Un piso 'colmena' dónde viven los obreros del Camp Nou, desde dentro: "Se creen que somos sus esclavos"
Las subcontratas del Camp Nou llevan casi 2 millones de euros en multas por 218 fraudes laborales en las obras
Un piso 'colmena' dónde viven los obreros del Camp Nou, desde dentro / Manu Mitru
En casa de Mert, Zeki, Izzet, Serkan y Mehmet hay más personas que sillas y casi el doble de habitantes que habitaciones. En un piso de L’Hospitalet de Llobregat que no superará los 60 metros cuadrados viven cinco hombres venidos desde Turquía que llevan un año trabajando en la remodelación del Camp Nou. Van a dos personas por habitación, excepto la de Izzet, que es tan estrecha que solo cabe una cama y si se sienta en ella de lado toca con los pies a la pared.
Izzet, en su habitación. Es el único que no comparte cuarto. / Manu Mitru / EPC
"Cuándo tenemos que hacer video llamadas para hablar con nuestras familias nos vamos al comedor o directamente a la calle, para no molestar", cuentan. La pantalla del teléfono móvil ha sido durante el último año su único punto de conexión con sus seres queridos, incapaces de regresar a Turquía por la ausencia de un permiso de trabajo en regla, según cuentan. Si regresan, se les acabó su modo de vida, consistente en viajar por distintas obras del mundo.
Zeki, un trabajador del Camp Nou, habla con su familia a través de una vídeo llamada. / Manu Mitru / EPC
“He trabajado construyendo centrales nucleares en Turquía, edificios y carreteras en Uzbekistán, Alemania y Polonia y nunca me habían tratado así”, cuenta Izzet, el más veterano del grupo. Estos cinco obreros fueron traídos de Turquía hace un año por la empresa Extreme Works, una de las decenas de subcontratas que opera en el Camp Nou para la constructora Limak, también turca. Y ubicados en este piso para vivir mientras durara la obra, al igual que hasta más de 70 trabajadores como ellos.
En otros apartamentos, algo más grandes, conviven hasta 12 personas. “Al principio aquí éramos siete en el piso, en la habitación donde ahora hay dos camas había una cama y una litera, otro dormía en el sofá… Era insostenible. Hasta que no se quejaron los vecinos no movieron a dos a otro piso”, explican.
Mehmet prepara el almuerzo para sus compañeros. / Manu Mitru / EPC
El tour por su piso se acaba rápido. Un único baño para cinco, que hasta hace poco generaba carreras una vez se acababa el turno. "Al tercero que se ducha se le acaba el agua caliente", cuentan. En una de las habitaciones todavía conservan las literas y mientras el fotógrafo retrata a Mehmet y a Zeki, el resto intercambian un par de frases y estallan en carcajadas. Tirando del traductor del teléfono móvil, el único medio que les permite comunicarse, pues solo hablan turco, se entiende la broma. Se refieren a la habitación como “la cárcel”.
Mehmet e Izzet comparten litera desde hace meses, en el piso alquilado por la subcontrata para la que trabajaban del Camp Nou. / Manu Mitru / EPC
"Work, house, sleep"
Estos cinco trabajadores llevan casi un año trabajando en las obras del Camp Nou. “Work, house, sleep” (trabajo, casa, dormir), así sintetizan el tiempo que llevan en Barcelona. Dos de ellos son soldadores, otros dos electricistas y otro técnico de prevención de riesgos laborales. Trabajadores cualificados que llevan varios años ganándose la vida de obra en obra por toda Europa o Asia y mandando dinero a sus familias. Ganan un salario de unos 2.000 euros, sin dar de alta en la Seguridad Social española; un portavoz de Extreme Works afirma que sí están dados de alta en la turca. “Yo estoy dado de alta en una empresa lituana”, explica Serkan, mostrando su documentación.
Los cinco trabajadores turcos durante la entrevista. / Manu Mitru / EPC
“Nunca había trabajado tan duro como aquí. En otras obras las habitaciones son individuales, las jornadas más cortas y no es obligatorio trabajar los fines de semana. Aquí todo han sido presiones para acabar el estadio rápido”, afirman. En el Camp Nou hacían entre 10 y 12 horas diarias, de lunes a sábado y muchos domingos incluidos. “La industria de la construcción es exigente, pero… Aquí hacía cada día unos 30.000 pasos”, explica Serkan, mirando las estadísticas en su teléfono móvil. Al cambio, son algo más de 20 kilómetros diarios, medio maratón. Mert es técnico de prevención de riesgos y reconoce que “no es seguro” trabajar tantas horas y a esos ritmos.
Los zapatos de seguridad de los cinco trabajadores turcos de la subcontrata del Camp Nou. / Manu Mitru / EPC
Si bien, según los datos registrados por el Departament de Treball desde que comenzó la remodelación, en la obra del Camp Nou, con picos de más de 1.000 empleados trabajando de manera simultánea, apenas se han notificado 340 siniestros, de los cuales 339 fueron de carácter leve y solo uno de carácter grave. “Las condiciones higiénicas en la obra son inhumanas, no tenemos agua potable y los lavabos… He estado en muchas obras y en ese lavabo solo entraría si mi vida dependiera de ello”, afirma Izzet.
Hasta ahora estos trabajadores han ido tolerando cuestiones como estas. “Si te quejabas mucho te decían que podías elegir no volver al día siguiente. No podemos regresar a Turquía sin dinero”, afirman. El conflicto frontal con la dirección de Extreme Works comenzó hace unas semanas, cuando varios trabajadores querían volver a sus casas para visitar a sus familias y se dieron cuenta que sus permisos de residencia estaban caducados. “Nos engañaron, cuando nos trajeron aquí nos dijeron que todo estaba arreglado, que todo sería legal y no fue así. Si los sabemos, no venimos”, afirman.
En el limbo por exigir regularización: cinco trabajadores turcos despedidos de las obras del Camp Nou viven en un piso de Hospitalet. / Manu Mitru / EPC
Un portavoz de Extreme Works afirma que la “mayoría” de trabajadores vinieron con todos los permisos en regla y a través de mecanismos regulados de traslado de empleados, si bien reconoce que “algunos” operarios pueden haber estado faenando estos meses sin toda la documentación.
La Generalitat está ultimando una investigación, que presumiblemente notificará a las partes en los próximos días, al respecto y por el momento, a falta de conclusión, ha encontrado indicios de que trabajadores en situación irregular. “La voluntad de la empresa es colaborar con las autoridades”, insiste ese portavoz de la compañía.
El administrador de la compañía ha interpuesto una denuncia ante los Mossos d'Esquadra por dos presuntas amenazas recibidas por parte de ex empleados, que le reclamaban dinero pendiente. También por mensajes amenazadores presuntamente volcados en un grupo de 'whatsapp' por otro.
"Nos dejan tirados"
A la espera de la resolución, Mert, Zekí, Izzet, Serkan y Mehmet están despedidos. Fueron cesados hace unos días cuando reclamaron a la empresa que regularizara su situación, al igual que decenas de compañeros suyos. Según el sindicato CCOO, que les ha estado asesorando, más de 50 empleados de Extreme han sido despedidos. Cifras que confirman desde la empresa, aunque matizan que su contrato se ha extinguido porque sus servicios ya no son necesarios en la fase actual de la remodelación. El final de las obras del Camp está previsto, como pronto, en agosto de 2026.
Mert, en su habitación compartida. / Manu Mitru / EPC
Estos cinco trabajadores, al igual que el resto de sus compañeros, viven angustiados estos días. Habitan un piso alquilado por la empresa que les ha despedido y desconocen si esta sigue pagando o no la renta. También si les cortarán la luz o el agua mientras aguardan a la resolución de su caso, pues los suministros los costeaba también la compañía, si bien facturas como la luz las puso la compañía a nombre de uno de los inquilinos, algo irregular y que no aclaran, a preguntas de este medio, desde la empresa. “Nos engañaron y ahora nos quieren dejar tirados, sin derechos ni nada, se creen que somos sus esclavos”, claman.