Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Comercios

El día grande de la pirotecnia: se triplican las ventas en Fin de Año

Las tiendas de voladores y petardos de las Islas facturan esta Nochevieja un 30% más que la Navidad pasada y un 300% más que cualquier otro día del año

Un dependiente de Pirotecnia Piromart muestra la oferta de productos para celebrar la Nochevieja.

Un dependiente de Pirotecnia Piromart muestra la oferta de productos para celebrar la Nochevieja. / Andrés Cruz

Andrea Saavedra

Andrea Saavedra

Las Palmas de Gran Canaria

Acaba el año y hay tradiciones que perduran en el tiempo. Al 31 de diciembre siempre le acompañan las uvas y la ropa interior roja, pero también los colores y sonidos que dan la bienvenida al año nuevo en forma de fuegos artificiales. Es difícil encontrar un punto del Archipiélago en el que no se oiga o se vea un volador o un petardo cuando el reloj pasa las 00.00 horas. Ayuntamientos, complejos turísticos y particulares adornan una noche que permite a las empresas de pirotecnia de Canarias triplicar sus ventas respecto al resto del año. Es el día grande del sector, todos los fuegos se encienden a la vez en los distintos rincones de las Islas, lo que obliga a las compañías a incrementar las plantillas que los días previos a Nochevieja atienden a los clientes que quieren continuar con una tradición familiar, que aunque cuenta con detractores, sigue generando mucho interés. «El 80% de la campaña depende del 31», afirma el presidente de la Asociación Canaria de Pirotecnica y empresas asociadas, Tanausú Estévez.

«En diciembre vendemos un 300% o un 400% más que en marzo o abril», reconoce el gerente de Pirotecnia El Pilar, Benjamín Dávila. Esta empresa familiar ubicada en Teror (Gran Canaria) lleva más de 120 años en activo y sus responsables aseguran haber experimentado un «crecimiento exponencial» con el paso de los años. «Cada vez hay más demanda, este tipo de productos gustan mucho, son bonitos y seguros», afirma Dávila, quien reconoce que las familias canarias que compran este tipo de artículos para Año Nuevo lo hacen a «última hora».

Por ello los comercios aumentan su personal para los últimos días de diciembre e incrementan su horario de atención al público. «Es una tradición, vienen los padres con sus hijos a elegir el espectáculo para esa gran noche y también abuelos, que cada año se encargan de elegir los fuegos para sus familias», apunta Dávila sobre la clientela que recibe estos días.

Horita y media

En Pirotecnia El Pilar la mayoría de los clientes gastan entre 50 y 100 euros para el 31. «A ese precio logras un espectáculo con el que divertirte una horita y media», añade el gerente del comercio. El producto estrella de esta Nochevieja es la batería de fuegos artificiales. Pequeñas cajas que se encienden con una mecha lateral y están preparadas para, de forma autónoma, generar un espectáculo de colores.

En Pirotecnia Pimpampum, en Tenerife, también viven ahora su mejor época. «No solo vendemos un 200% más que en resto del año, sino que también han crecido las ventas un 30% respecto a la Navidad anterior», reconoce el dueño de la tienda, Fernando Rodríguez. Este incremento de la demanda lleva al sector a pensar que las críticas que la pirotecnia recibe en redes sociales no se corresponden con la opinión «real de la sociedad canaria». «Todas las tiendas estamos vendiendo más, no se traslada ese discurso crítico. La gente sigue asistiendo a los espectáculos de fuegos artificiales porque les gusta», afirma Rodríguez.

Desde hace años existe una corriente crítica que reclama la prohibición de este tipo de artículos por el ruido que genera y el impacto que el sonido tiene en animales y personas que están dentro del espectro autista. Pero los comercios no han notado una bajada en las ventas, aunque sí hay clientela que ha cambiado sus hábitos de consumo y opta por opciones «menos ruidosas». «Nosotros somos conscientes de que podemos ser molestos, por eso hemos adaptado nuestra oferta de productos y hemos quitado algunos petardos y voladores que solo generaban ruido», asegura Rodríguez.

Baja intensidad sonora

Desde la Asociación Canaria de Pirotecnica aseguran que el sector está «reinventándose» con la venta de fuegos de baja intensidad sonora que ahora están «muy de moda». «La pirotecnia es un arte milenario, alegra las fiestas y no hay que eliminarlo o atacarlo», apunta Estévez, quien insiste en que este tipo de artículos se utilizan en la calle «muy pocos días al año». Los representes del sector, aclaran, además, que es «imposible» quitarle el 100% del ruido a los artículos que venden.

El gerente de Pirotecnia Piromart, Leonardo Benítez, asegura que «son muchos más» los canarios que disfrutan de los espectáculos de pirotecnia, que los detractores. Y recuerda ejemplos como los de las fiestas de San Juan o las de Melenara, donde este año se reunieron más de 46.000 personas. «Hay gente que no le gusta una serie de cosas, pero no por eso hay que prohibirlo todo», añade Benítez.

Este tipo de empresas también se encargan de los espectáculos que organizan los ayuntamientos y los complejos turísticos del Archipiélago. No solo le suministran los artículos, sino que son los empleados de las tiendas los que los encienden. Según el gerente de Pirotecnia Piromart, los turistas que pasan Año Nuevo en las Islas seleccionan su hotel en base a si tienen show de pirotecnia la noche del 31 de diciembre. «Las empresas lo contratan de año en año porque los clientes se lo demandan», asegura Benítez.

Las empresas del sector no temen, por el momento, la competencia de los drones. «Nunca podrán sustituir a la pirotecnia, no es lo mismo y en este momento, además, son espectáculos muchísimo más caros», afirma Estévez.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents