Objetivos de Desarrollo Sostenible, Agenda 2030
Desalro 2.0, el último desarrollo del ITC para proporcionar agua potable
La nueva tecnología de planta desaladora apunta a varios ODS: el seis, el nueve y el doce v Asegura una producción respetuosa con el medio ambiente

Módulos de la planta desaladora Desalro 2.0, desarrollada por el Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), en Pozo Izquierdo. / ED
Francisco de Zárate
Desde que en 1964 Lanzarote se convirtió en la primera isla del mundo en tener una desaladora, Canarias no ha dejado de ser un referente mundial en el tratamiento de aguas de mar. Sesenta años después, el Archipiélago tiene la mayor densidad de desaladoras por superficie del planeta y un conocimiento acumulado que ha atraído el interés de instituciones y empresas de países tan avanzados en desalación como Israel y Singapur.
El último avance se llama Desalro 2.0 y es un desarrollo del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) que, en sus instalaciones de Pozo Izquierdo, ha creado una planta con capacidad de desalar 2.500 metros cúbicos consumiendo un 25% menos de energía. «Lo que estamos haciendo es un diseño innovador en el que aprovechamos todas las bondades de la tecnología ya disponible en el mercado, la integración de alta eficiencia que hacemos de esas tecnologías nos permite tener la mejor solución del mercado unificando conceptos innovadores», explica Baltasar Peñate, responsable de la unidad de aguas en el ITC.
En todo el mundo, el crecimiento demográfico y económico ya habían incrementado exponencialmente la demanda de agua potable antes de que el cambio climático redujera su oferta agravando las sequías y las inundaciones. La escasez que sufren muchas partes del mundo hoy es responsable de que todos los países miembros de Naciones Unidas decidieran por unanimidad dedicarle al tema el objetivo de desarrollo sostenible (ODS) número 6, reflejado en la Agenda Canaria 2030 como «Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos».
Canarias tiene mucho avanzado, dice Peñate, porque el ITC lleva décadas desarrollando sistemas que garanticen la sostenibilidad del acceso al agua, al saneamiento, y a la regeneración para la agricultura. «También llevamos más de 30 años dando formación y capacitación sobre el agua en colegios, institutos, centros de formación profesional», explica. Su objetivo, «transmitir que el agua es un recurso limitado para que las generaciones que vienen detrás tengan una sensibilidad con el tema».
«Desalro 2.0 es una apuesta que apunta directamente al ODS número seis, pero también nos ayuda a cumplir mejor con el ODS 13, por la adaptación al cambio climático con disminución de la huella de carbono; con el ODS 12, porque fomentamos un consumo más responsable del agua; y con el ODS 9, porque fomenta la diversificación en la industria con el desarrollo de las ingenierías canarias», enumera Peñate.
¿Y cómo ha sido posible conseguir esa ventaja de 25% en el consumo energético por la que han venido a las instalaciones de Pozo Izquierdo representantes de otros países? Entre las mejoras, dice Peñate, figuran sustituir la bomba centrífuga por una de desplazamiento positivo; optimizar la configuración de las membranas; reducir las pérdidas optimizando el cálculo del diámetro de los tubos; y usar electrónica de alto rendimiento. «La suma de todo hace que tengamos una tecnología muchísimo más eficiente que lo que se viene desarrollando a día de hoy», detalla.
La mejora no se limita a reducir el consumo energético. También minimiza el impacto ecológico produciendo una salmuera menos concentrada de lo habitual. «Hay empresas canarias que ya tienen el diseño y lo están usando, y tenemos firmados preacuerdos con empresas de la península, de Singapur y de Oriente Medio, interesadas en replicarlo», comenta.
Frente a las grandes desaladoras de Oriente Medio, que pueden llegar a procesar un millón de metros cúbicos por día, el modelo descentralizado de Canarias tiene la ventaja de que puede escalarse y adaptarse a las necesidades de cada territorio. «En Pozo Izquierdo tenemos 2.500 metros cúbicos por día, pero podemos escalar el concepto hasta 7.500, que es el tamaño de los bastidores en una planta de ósmosis; y esos bastidores luego se replican para crear el tamaño que necesites, son modulares», explica Peñate.
Antes que una ventaja competitiva, tener que desalar el agua siempre ha sido un coste para Canarias. En opinión de Peñate, se ha gestionado tan bien que ha sido posible desarrollar una industria turística que de otra manera habría sido inviable. «Lanzarote y Fuerteventura, sin el agua desalada, no tendrían el PIB que tienen ahora», expone. «Esto también es una ventaja hacia el exterior, porque ven a Canarias como un sitio donde se ha probado de todo y dónde puede verse qué funciona y qué no», añade.
Cita a Israel, que presume de tener un ciclo del agua óptimo, en una zona muy árida. «Han hecho que el agua sea clave para estabilizar a la población y han apostado mucho por la innovación», dice. Y en esta línea, resalta que «hay empresas israelíes que vienen a Canarias a vender sus desarrollos, y otras que han venido a interesarse por los nuestros, porque no siempre usan sus propias tecnologías, sino que compran o se alían con otros territorios».
No quiere decir que todo sea perfecto, plantea Peñate. Hay mucho por avanzar en reducir las pérdidas de agua, que suelen producirse por redes o depósitos en mal estado, robos de agua, o contadores con errores. «Todo esto se está corrigiendo pero tenemos un camino por delante», remarca.
La innovación como faro
Con el Gobierno de Canarias como único propietario, el ITC lleva más de 30 años investigando en áreas tan diferentes como la biomedicina, la biomecánica, la biotecnología, las energías renovables, el agua, y la computación. «Además, contribuimos a la sostenibilidad, no solo de Canarias sino de toda la región, llevamos más de veinte años de cooperación con países como Cabo Verde, Mauritania, y Senegal», explica Guayarmina Peña, su presidenta.
De hecho, una de las desaladoras que hoy funcionan en Cabo Verde fue instalada por el ITC. «Como región ultraperiférica con escasez de recursos hídricos, la ciencia y la investigación en desarrollo de plantas desaladoras siempre ha sido muy importante en Canarias, y dentro de Canarias, el ITC; esta última planta de Desalro 2.0 es un ejemplo», manifiesta Peña. Para terminar, subraya que esperan que «esta sea la planta más eficiente del mundo y conseguir también ese récord».n
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