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Mercado laboral

Un 40% de los canarios que cobran el paro nunca volverá a trabajar

El Ministerio de Trabajo reconoce que 35.681 isleños mayores de 55 y beneficiarios de prestaciones por desempleo son, ‘de facto’, prejubilados

Dos hombres, ante una oficina de empleo de Santa Cruz de Tenerife.

Dos hombres, ante una oficina de empleo de Santa Cruz de Tenerife. / ED

Santa Cruz de Tenerife

Hasta un 40% de los canarios que cobran algún tipo de prestación por desempleo nunca volverá a trabajar. Así lo reconoce el propio Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), dependiente del Ministerio de Trabajo y Economía Social, en su último informe sobre los parados que perciben ayudas de la Administración. Resulta así que cuatro de cada diez desempleados isleños beneficiarios de prestaciones son, de facto, prejubilados. ¿Hay alguna característica común en todos ellos? Sí: todos tienen 55 o más años.

El SEPE contabiliza en el Archipiélago, con los datos del pasado octubre, un total de 89.757 personas que ingresan cada mes alguna modalidad de prestación pública por no tener trabajo, en su grandísima mayoría la prestación contributiva, es decir, el paro de toda la vida, o el subsidio por desempleo. Entre ellos hay 35.681 –el colectivo más numeroso– que, como mínimo, han cumplido ya los 55 años. Representan, exactamente, un 39,7% de todos los canarios que reciben prestaciones por estar parados y son 486 más que hace un año –que en octubre de 2023–.

Lo primero que llama la atención es precisamente ese incremento interanual. Mientras que el número de perceptores de prestaciones por desempleo se redujo el último año en las Islas en 96 personas –se pasó de los 89.853 beneficiarios de octubre del año pasado a esos 89.757 contabilizados en el mismo mes de 2024–, la cifra de quienes tienen 55 o más años, por el contrario, vuelve a aumentar. Sin embargo, para hacerse una idea más precisa de la situación hay que remontarse hasta algunos años más atrás.

En octubre de 2017 –al ejercicio de ese año corresponde el más viejo de los informes publicados por el SEPE–, en Canarias había 101.138 personas que cobraban algún tipo de ayuda pública por estar desempleadas. Eran, por tanto, 11.381 más que ahora, así que la bolsa de beneficiarios de prestaciones por desempleo se ha reducido un considerable 11,2% en los últimos siete años –de 2017 a 2024–. Algo que está en consonancia con la bonanza que atraviesa el mercado laboral en la Comunidad Autónoma –al menos en términos cuantitativos– desde el fin de la crisis de la covid, con las cifras de activos, ocupados y afiliados a la Seguridad Social moviéndose en los últimos meses en máximos históricos. Con todo, no ocurre lo mismo en el caso de los mayores de 55.

Entre aquellos 101.138 isleños que recibieron alguna prestación por desempleo, en octubre de 2017 había 27.860 que, como poco, habían cumplido ya los 55. De modo que hace siete años, cuando los canarios que ingresaban ayudas por encontrarse en el paro eran 11.381 más que en la actualidad, los mayores de 55 eran, en cambio, 7.821 menos.

En otras palabras: los desempleados sénior abocados al cobro de algún tipo de prestación no solo no son menos que siete años atrás, sino que su número se ha disparado en el Archipiélago la friolera de un 28,1%. Los mayores de 55, en definitiva, no escapan del desempleo. Ni siquiera en tiempos en los que el mercado de trabajo, cabe in-sistir, se mueve en guarismos desconocidos.

Vulnerables

Es más, los parados sénior están condenados a agotar la prestación contributiva –si es que tienen derecho a cobrarla cuando se quedan desocupados– y a estirar todo lo que puedan el subsidio, que es la paga que reciben quienes no han cotizado lo suficiente para percibir la contributiva, quienes han agotado esta última o quienes están en alguna de las situaciones de especial vulnerabilidad previstas en la ley, entre las cuales cabe la de ser mayor de 55. El caso es que los desempleados de 55 o más edad en la nómina de las ayudas públicas no van a reincorporarse al mercado laboral, esto es, no van a volver a trabajar. Así lo admite el SEPE.

«Los beneficiarios mayores de 55 años son el tramo más numeroso con el 39% del total. En su gran mayoría perciben el subsidio hasta la edad de jubilación», explica en su informe el servicio público de empleo. Es decir, que en la práctica están más cerca de ser jubilados que parados. Son así una suerte de prejubilados que encadenan prestaciones y subsidios hasta que alcanzan la edad del retiro y pasan a ingresar la correspondiente pensión, ya sea la contributiva o la no contributiva, que es la que cobran quienes no han cotizado a la Seguridad Social el tiempo necesario –al menos 15 años– para ganarse el derecho a recibir una pensión contributiva. Prejubilados forzosos que cada vez son más en las Islas.

Hay que tener en cuenta que la mayoría de esos 35.681 canarios de más de 55 no cobra el paro propiamente dicho, sino el subsidio, cuya cuantía es muy inferior. Se trata de personas que, en el peor de los casos, deberán sobrevivir con 480 euros mensuales durante más de diez años, lo que en ocasiones se traduce en auténticos dramas personales y familiares.

Por eso el Gobierno intenta, vía incentivos, promover la reincorporación a la actividad de los trabajadores sénior. La intención es que consigan un empleo antes de convertirse en parados de larga duración y verse condenados a cobrar 480 euros al mes durante años. n

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