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Los muertos, el clima y la importación elevan hasta un 28% el precio de las flores

Los ramos de crisantemos suben un euro y los lilium y anturios 60 céntimos cada uno

Dos mujeres arreglan flores en el cementerio.

Dos mujeres arreglan flores en el cementerio. / María Pisaca

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Santa Cruz de Tenerife

Depositar un ramo de flores en la tumba de nuestros difuntos saldrá este año más caro. El incremento de la demanda propio del Día de Todos los Santos, unido al encarecimiento de los precios de las flores de importación debido a una merma de la cosecha motivada por factores climáticos, ha provocado que quienes quieran cumplir con esta tradición tan arraigada en el Archipiélago tengan que rascarse todavía más el bolsillo. Un ramo de crisantemos, la flor estrella de estos días por su vistosidad y durabilidad, ha pasado de costar 3,5 euros a un euro más, lo que supone una subida de un 28%. 

Pero en una jornada como la que se acerca son mayoría los que no miran los precios. «La gente se queja, sí, pero después acaban comprando que es lo importante», destaca Miriam Santana, responsable de la floristería de Canaricem, de los cementerios de Las Palmas de Gran Canaria. Indica que los precios comienzan a subir una semana antes del 1 de noviembre y ahora por cada ramo debe pagarse entre un euro y un euro y medio más. 

«Los encargos siempre son muchísimos incluso no podemos coger a toda la gente que viene para encargar arreglos», lamenta Esther González, de la floristería de Cetensa, en Santa Cruz de Tenerife, que mantiene un ritmo frenético estos días. Este año, además, prevén una campaña algo más larga de lo normal, ya que al caer el día 1 en viernes esperan que mucha gente acuda a los cementerios también el sábado y el domingo.

González sí nota que desde la pandemia la venta de flores ha ido bajando de forma progresiva. «Se nota que el supermercado va robando cada vez más dinero, pero lo percibimos más en el día a día y no tanto en la víspera de los difuntos». 

 Respecto a la subida de precios, González apunta que siempre intentan repercutir lo menos posible, pero los clientes se encontrarán con un incremento similar al del año pasado. Ramos de crisantemos a 4,5 y lilium y anturios –otras de las flores más demandadas en estos días– que se han encarecido 60 céntimos cada uno. 

El sector estima que para esta campaña de Todos los Santos se comercialicen unos 5 millones de flores producidas en las Islas y alrededor de dos millones de importación. Los números no distan mucho de los que se registraron hace un año, pero respecto a los precios, los consumidores sí que notaran un ligero incremento. Así lo asegura el presidente de la Asociación de Cosecheros y Exportadores de Flores y Plantas Vivas de Canarias (Asocan), Antonio López Cappa, quien explica que los productores locales no suelen aplicar grandes variaciones de precios específicos en esta campaña. «Somos el primer eslabón de la cadena y nos movemos en precios estables a lo largo de todo el año, solemos realizar los incrementos al inicio si es necesario». Por eso, insiste en que las flores producidas en el Archipiélago han experimentado una variación de un 5% respecto a estas mismas fechas de 2023. «Donde hay un mayor incremento es en la importación, porque son flores que se adquieren ahora y su precio fluctúa más», incide.

El Archipiélago se ve obligado a traer flores de otros países productores –especialmente Ecuador, Colombia y varios países africanos– para poder abastecer la gran demanda que existe para estos días. Muchos profesionales del sector se juegan en las ventas que hacen esta semana hasta un 20% de su facturación anual, en un momento en el que además la producción disminuye debido a la entrada del invierno, con lo que es importante obtener ingresos para poder cerrar bien el ejercicio. Aunque la importación se mantiene durante todo el año, hay otras tres fechas en las que se acentúa: el día de San Valentín y el Día de la Madre. 

Para el Día de Todos los Santos la flor más demandada es el crisantemo y es además la que más se produce en Canarias. Su ciclo es corto y las que adornarán los cementerios ahora se plantaron en agosto para poder tenerlas listas para esta campaña. La variedad se complementa con lilium, rosas, gerberas o anturios. Con el paso de los años, y aunque son frecuentes las voces de alarma que alertan sobre un abandono de esta tradición por las nuevas generaciones, los profesionales no anotan por ahora una bajada en sus ventas. «Es un acto muy arraigado y si es verdad que la juventud ya no va tanto como antes, pero somos más personas en Canarias y en los pueblos es una fecha marcada en rojo en el calendario, quizá eso compensa», valora el presidente de Asocan. 

Pero aunque las cifras se hayan mantenido, los productores del Archipiélago han pasado de llenar de flores canarias media Europa a tener que centrarse casi exclusivamente en el mercado local. Algo que López Cappa achaca a los problemas con los que han tenido que lidiar y a la competencia desleal que suponen las flores producidas en terceros países fuera de la Unión Europea. «Llega un momento en el que los números no dan», lamenta y advierte que las ayudas comunitarias acaban convirtiéndose en compensaciones. Los costes de producción, entre los que están el agua, los insumos o la mano de obra, se han encarecido un 40% en los últimos años. Unos costes que aseguran no pueden repercutir al 100% en el precio final de las flores y plantas ornamentales. «Cada vez se nos exige más a los agricultores europeos, pero se nos da menos», apunta, antes de añadir que la presencia de flores producidas en países africanos y sudamericanos en los que los costes de producción son mucho más bajos ha terminado por sacarlos de muchos mercados. 

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