Huir al campo no basta: los alquileres están por las nubes en toda Canarias

Las Islas son una de las cuatro autonomías donde los arrendamientos superan el umbral del 30% de los ingresos de las familias incluso en las localidades rurales

Una mujer tiende la ropa en la azotea de un edificio de viviendas de una localidad rural del Archipiélago.

Una mujer tiende la ropa en la azotea de un edificio de viviendas de una localidad rural del Archipiélago. / Andrés Gutiérrez

En el mercado del alquiler no hay oasis ni refugios. No en Canarias. Huir de las áreas urbanas en busca de arrendamientos asequibles en la periferia no sirve de gran cosa. Tampoco irse a las localidades rurales, donde los precios también están por las nubes. Los datos del Banco de España (BdE) muestran que el Archipiélago es una de las cuatro únicas comunidades autónomas, junto con Andalucía, Baleares y Cantabria, donde el alquiler medio supera el 30% de la renta media de las familias –el umbral a partir del cual los expertos consideran que se compromete la salud financiera de los hogares– en todas partes: en los núcleos urbanos, en los núcleos y localidades de la periferia urbana y también en el resto de la geografía, incluidos los municipios, pueblos y barrios rurales.

Los arrendamientos llevan meses moviéndose en máximos en las Islas, incluso por encima, por lo tanto, de los precios de la burbuja inmobiliaria. La base de datos de idealista.com, que a falta de información oficial más fiable se ha convertido en una de las principales referencias a la hora de consultar la evolución del mercado, cifra el alquiler medio en Canarias en 14 euros por metro cuadrado. Es el tope histórico. En la provincia de Las Palmas, el recibo medio llega a los 14,4 euros por metro cuadrado, y en la de Santa Cruz de Tenerife es de 13,4 euros. En ambos casos se trata también de máximos históricos. Si la lupa se acerca un poquito más al mapa de la región puede observarse que el arrendamiento medio en Las Palmas de Gran Canaria es de 12,9 euros –siempre por metro cuadrado– y en Santa Cruz de Tenerife, de 11,1 euros. Récord en la capital oriental y récord en la capital occidental. Y en la misma situación, es decir, con los alquileres por las nubes, en máximos, están también en los municipios de Candelaria –12,4 euros el metro cuadrado–, Guía de Isora –14,2 euros–, La Orotava –9,6 euros–, La Laguna –10,2 euros–, Puerto del Rosario –11– o Santa Lucía de Tirajana –10,3–. Y ni que decir tiene en localidades eminentemente turísticas como, por ejemplo, San Bartolomé de Tirajana, donde el recibo medio de la casa se va hasta los 19,4 euros, con lo que arrendar un pequeño piso de 55 metros cuadrados cuesta la friolera de 1.067 euros al mes. En definitiva, no hay dónde resguardarse de la carestía de la vivienda, y ahora también lo corrobora el BdE.

De acuerdo con los datos del regulador bancario, el alquiler se come más del 30% de los ingresos familiares con independencia del municipio, localidad, núcleo o zona –urbana o rural– que se considere –siempre, claro está, en cifras promedio–. Si se tiene en cuenta que los ingresos de los hogares canarios ascienden a una media de 2.608 euros mensuales, resulta que el recibo del alquiler se lleva cada mes más de 782,4 euros. Se busque casa donde se busque, ya sea en las dos grandes capitales autonómicas o en municipios rurales como Artenara, El Tanque o Betancuria, ese es el coste promedio mínimo de un arrendamiento.

En las áreas urbanas del Archipiélago, esa familia tipo que ingresa 2.608 euros mensuales se deja hasta un 38% de su renta, esto es, 991 euros, en el recibo del alquiler. Algo más barato le saldría vivir en la periferia o en el campo, pero en ambos casos también tendría que destinar más de un 30% de sus ingresos, con lo que la economía doméstica seguiría igualmente comprometida. Llama la atención, eso sí, que fuera de los núcleos urbanos resulte más asequible alquilar en la periferia de las ciudades, lo que en cualquier caso se come un altísimo 35% del presupuesto familiar, que en las zonas o localidades rurales, donde a un hogar canario medio le supondría dejarse alrededor del 37% de su renta.

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A una familia tipo del Archipiélago, esa con unos ingresos medios de 31.296 euros anuales, o 2.608 mensuales, arrendar una vivienda en el campo le cuesta o le costaría el equivalente a, aproximadamente, el 37% de su renta, es decir, que se le comería unos 11.579 euros al año, 965 al mes. No hay ninguna otra comunidad autónoma donde un hogar medio tenga que hacer un esfuerzo tan alto para vivir de alquiler fuera de las áreas urbanas. La región que más cerca se queda es Baleares, donde arrendar una casa o un piso en el campo le supone a una familia tipo destinar en torno a un 36% de su presupuesto. El hecho de que sea el otro archipiélago español la segunda comunidad más cara para vivir de alquiler en núcleos rurales da una pista de cómo el turismo influye en la vivienda. También en el campo se ha producido un trasvase de inmuebles del alquiler de larga estancia al turístico. Muchas viviendas se reformaron para convertirlas en casas rurales y arrendarlas por semanas o meses a los turistas, con lo que también aquí se ha desplomado la oferta y se han disparado los precios. | M.Á.M.

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