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Medio Ambiente | V Jornadas Canarias sobre Economía Circular

Canarias ve inviable la descarbonización de las islas en 2040

El director general de Transición Ecológica, Ángel Pablo Montañés, apela a la unificación de acciones para lograr los objetivos de la Ley de Cambio Climático

Oscar Bermejo,  de la Asociación para la Transición Energética, y  Raúl García Brink, consejero grancanario de Medio Ambiente, ayer.

Oscar Bermejo, de la Asociación para la Transición Energética, y Raúl García Brink, consejero grancanario de Medio Ambiente, ayer. / Andrés Cruz

Las Palmas de Gran Canaria

Lograr la descarbonización del archipiélago en 2040, como plantea la Ley de Cambio Climático y Transición Energética «será prácticamente imposible de cumplir», según sostiene Ángel Pablo Montañés Ríos. Director General de Transición Ecológica y de Lucha contra el Cambio Climático.

Montañés considera que para lograr ese objetivo prioritario para el Parlamento, se debe contar con la alineación de todos los actores, «y cada uno va por libre, lo que supone uno de los grandes errores» que por el momento impedirían lograr su éxito.

El director general de Transición Ecológica expuso esta tesis en el Gabinete Literario de Gran Canaria durante el desarrollo este martes de las quintas Jornadas Canarias de Economía Circular, que en esta ocasión se centraban en La circularidad de la materia orgánica, en la que participaron a lo largo de la mañana Raúl García Brink, consejero de Medio Ambiente, Clima, Energía y Conocimiento del Cabildo de Gran Canaria a cargo de la apertura; y Narciso Berberana, chief strategy officer de Agbar, que disertó en una primera ponencia sobre la situación actual y evolución de la normativa sobre la gestión de los residuos orgánicos.

Tras esa entrega, el programa continuaba con la participación de Alejandro Molowny, director de residuos del Cabildo de Tenerife; y Eduardo Izquierdo, encargado de la biometanización de lodos en el Ecoparque Gran Canaria Norte y del compostaje de fracción orgánica del Ecoparque Gran Canaria Sur en una mesa redonda moderada por Rafael Herrera Checa de Canaragua, en la que se exponía el papel de las instituciones ante la biometanización, la pirólisis y el compostaje.

Para culminar con una segunda ponencia a cargo de Montañés Ríos, y otra mesa redonda protagonizada por Enrique Padrón Fumero de Ashotel; Miriam Almenara Ramos, técnico coordinadora de La Palma Orgánica; y Vanessa Raya del proyecto Vercochar; moderada por Aridane G. González, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Las Islas afrontan el reto de procesar los residuos orgánicos de la agricultura y 16 millones de personas

Todos ellos abordaron el presente y el futuro de una gestión de residuos que aspira a lograr el máximo grado de reutilización en unas islas con dos condicionantes claves, la de su propia condición de insularidad y dependencia de un sistema energético aislado, y la gestión de unos residuos generados por la población local y los más de 14 millones de visitantes, lo que supone un reto de enormes proporciones para administraciones y entidades privadas. A ello se suma, lo que Montañés describe «como un caos» en torno al propio término de economía circular, ejemplificada por su experiencia. Así, según describe, «en estos diez meses en la Consejería me han hablado de ella para todo, desde un concierto de reguetón, pasando por una infraestructura para toda la materia orgánica de Canarias o para transformar plástico en combustible», a lo que se añade la creciente preocupación de su Gobierno «por el grado de coordinación de Ejecutivo, ayuntamientos y cabildos, «que es poco o nulo», ya que, a modo de ejemplo, se encuentra con administraciones insulares que desconocen «los planes para los próximos años, al igual que ocurre con parte del sector privado».

A ello se suma, entre otros, la también nula implementación de su artículo 78, el que establece la necesidad de divulgar en los centros escolares los desafíos del cambio climático y la adquisición de conocimientos sobre renovables y economía circular.

En este marco, según afirma, «nos hemos autoimpuesto que exista una coordinación» para poder implementar todos estos objetivos, para lograr una economía circular que, en estos momentos, se sustenta sobre «una estrategia ambigua, poco definida y sin ficha financiera, y en ella estamos trabajando para convertirla en otra cosa».

Y un elemento clave de esa sostenibilidad se encuentra en el qué hacer con los residuos orgánicos, una de las grandes asignaturas medioambientales de Canarias, clave que se trató en las dos mesas redondas.

La economía circular no cuenta con una etrategia bien definida ni con una ficha financiera

Su volumen es tal, generado por un sector agrícola y ganadero y un sector turismo que, junto con el número de residentes, eleva la cifra a más de 16 millones de personas, que su tratamiento genera dudas sobre la potencial reutilización en las propias islas, ya de que daría incluso para su exportación a África.

Por ese motivo, como resumía el moderador e ingeniero de Canaragua, Rafael Herrera, «hay que implementar mucha investigación y conocer diferentes puntos de vista, de ahí que este tipo de encuentros como las jornadas sean tan interesantes puesto que permiten poner en común el conocimiento de los responsables políticos, el del sector privado y el del mundo académico».

Ya que de momento no deja de ser una contradicción el hecho de que se importe compost de lugares como Holanda, «porque nos lleva años de desarrollo por delante» para los nutrientes de unos cultivos isleños que luego van a parar a los mercados europeos, «en un recorrido lineal que finalmente agota los recursos».

De ahí que se deba afrontar la realidad de unos residuos, los orgánicos, sin una solución clara en el territorio insular pero de tal volumen en caso de su procesamiento, que, tal como se ilustró en la primera mesa redonda, «daría para tapizar el archipiélago canario dos o tres veces».

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Para un futuro viable de economía circular y de descarbonización es imprescindible que la separación en origen se convierta en una rutina natural, prácticamente a nivel de reflejo, de ahí la necesidad de implementar su divulgación desde la escuela hasta la calle. Así debe ocurrir con los orgánicos, para que su compost resulte un producto de calidad. Para ello existen iniciativas de lo más curiosas, como el del proyecto Vercochar, de regeneración de suelos mediante procesos biológicos y físicos, como el biochar, que no solo mejoran sus propiedades biológicas sino que aumentan la retención de agua y permiten secuestrar carbono. O el de La Palma Orgánica, que ha creado en Puntallana la primera red municipal de zonas de compostaje comunitario de Canarias, convirtiendo el proceso de recogida y transformación de los residuos orgánicos en la creación de un espacio común en el que participan muchísimas familias con un doble objetivo, el de unas islas más verdes y la implicación, mano sobre mano, de todas las generaciones.

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