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Alexandros Vassilikos Presidente de la Patronal Hotelera Europea (HOTREC)

«Hay que evitar que la descarbonización europea penalice a los destinos»

«Encontrando un equilibrio entre los residentes y los turistas veo un futuro brillante a Canarias»

Alexandros Vassilikos El Día

Alexandros Vassilikos (Atenas, 1976) es desde 2022 presidente de la Patronal Europea de Hostelería y Turismo (Hotrec). Esta semana participó en la Asamblea General de este organismo, que se celebró en Canarias, en la que expertos y profesionales de 35 países debatieron acerca de los retos del sector, con la conectividad, la digitalización y la sostenibilidad como los temas principales de estas jornadas.

¿Cómo ve la industria turística en 2030? ¿Habrán cambiado tanto las cosas para entonces?

La sostenibilidad, en el punto en el que estamos ahora, ya no es solo un deseo que tenemos que conseguir. Todos los programas llegaron hasta su máximo durante el covid. Pero en la era postcovid hemos visto una gran aceleración en todos los temas relacionados con sostenibilidad. No es fácil predecir cómo proyectamos el tema de la sostenibilidad en los próximos ocho años, pero lo que está claro es que va a haber un cambio constante. Lo que sí es importante es que ahora tenemos el conocimiento y las herramientas para conseguir los resultados que queremos. El gran problema es cómo traspasar todo el conocimiento que se tiene y todos los fondos europeos a las empresas para que puedan cumplir todos los requisitos a nivel europeo.

Otro de los retos es la descarbonización que deben afrontar la industria hotelera y también las aerolíneas. ¿Cree que el ritmo que impone Bruselas es el correcto o se está corriendo demasiado?

Estamos muy activos con el plan Fit For Fifty Five de Bruselas y estamos en contacto con las compañías aéreas. Pero como pasa en todo lo que ocurre en Europa, hay que tener en cuenta las particularidades de cada destino, porque no todos son iguales. En mi opinión no hay que mirar de la misma manera la conexión París-Berlín que la que tiene París con Chipre, con Baleares o con Tenerife. Si no, vamos a tener un problema de competitividad y nos vamos a encontrar con que va a ser mucho más barato para compañías externas poder volar a Europa que los vuelos internos de los propios europeos.

¿Cree que se está yendo muy deprisa en esa descarbonización en algunas regiones?

Nosotros no podemos controlar la velocidad de las decisiones europeas, pero estamos intentando que las decisiones no penalicen a determinados destinos y, desde luego, tener influencia, si no en la velocidad, sí en la calidad de los trabajos que se vayan a acometer para entender las particularidades de cada destino.

¿Cómo se ve Canarias desde el resto de los destinos competidores dentro de Europa?

No veo a Canarias como un competidor, sino como gente que hace el mismo trabajo. Tiene un clima maravilloso, tiene un magnífico nombre de marca y tiene unas buenas infraestructuras. Es importante que los estados vean la evolución de la influencia que están teniendo los inversores privados. Y como en todas partes, encontrando el equilibrio entre los residentes y los turistas veo un futuro brillante para Canarias.

¿Comparte la reflexión de que la turismofobia es un movimiento abanderado por la gente más acomodada y que olvida los puestos de trabajo que genera el sector turístico?

En los últimos años hemos visto muchas nuevas formas de turismo y también muchas nuevas formas de alojamiento, lo que ha incrementado de forma exponencial el número de camas en un gan número de destinos. Hay muchos en los que hay más camas de alojamiento turístico en viviendas vacacionales que en habitaciones hoteleras. Lo que hay que perseguir ahora no es la cantidad sino la calidad. En esos hoteles, que están sobrerregulados en muchos casos, es mucho más fácil implementar nuevas medidas de sostenibilidad y eficiencia energética que en otras formas de alojamiento que no tienen ninguna medida que cumplir. En décadas pasadas muchos gobiernos han contado turistas por las personas que llegaban. En ese momento no era un error pero hoy sí lo es. Hay que buscar no solo qué turistas queremos, sino cuántos turistas queremos y hacer un equilibrio con la población local y ver hacia dónde queremos ir.

¿Le sorprende este boom turístico que vivimos a tenor de la difícil situación económica que atraviesan los principales mercados emisores?

Al terminar el covid nadie sabía cómo iba a renacer el turismo. Lo que se ha podido demostrar es que el deseo de viajar sigue muy fuerte. Es la venganza del turismo después del covid. La gente tiene ahorros y ya compraron durante el periodo de covid los productos que compiten con el gasto turístico. Así que ahora se están gastando el dinero en viajar porque muchos no tuvieron vacaciones en dos años. Pero eso no significa que lo que estamos vendiendo el año pasado y este se repita el próximo. Hay que sentarse y esperar qué va a ocurrir cuando volvamos a la normalidad.

La facturación hotelera, al menos en Canarias, está en números récord, pero se habla menos de los sobrecostes hoteleros por la inflación y las pérdidas que tuvieron durante el covid. ¿Cómo las están capeando?

El turismo no es una foto, es una película. No puedes sacar una foto de un momento y compararla. No me gusta la palabra récord cuando se habla de turismo. Solo me gusta hablar de récord para el ecosistema local, pero en cuanto a la calidad. Es un hecho que muchas compañías salieron del covid muy endeudadas. Mientras que llegan esos pagos a la cuenta de explotación hay que hacer inversiones tecnológicas para incrementar la sostenibilidad y al mismo tiempo se están pagando préstamos. Por eso no me gusta ver la foto de un momento, estamos a mitad de la película y habrá que ver cómo acaba e intentar llegar bien a ese final.

¿Considera que la industria hotelera debe seguir desenganchándose de Booking y vender su producto de forma directa?

Si tuviera que ser un sí o un no diría que sí. Pero la respuesta más realista es que los hoteleros tienen que utilizar la transición tecnológica para encontrar soluciones. Históricamente los hoteleros han sido muy defensivos contra la tecnología. Es el momento de abrazarla, pedir su apoyo e invertir en tecnología.

Uno de los problemas que se achaca al sector servicios es la baja productividad y los bajos salarios.

¿Eso está documentado? En Grecia el convenio colectivo de hoteles paga un 18% más que el acuerdo de salario medio del país. Pero al mismo tiempo la percepción es la misma que está sucediendo aquí, que los salarios son bajos.

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