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Industria

El naval vigués se refuerza en Baleares con más terrenos y capacidad para megayates

La Autoridad Portuaria de Baleares tramita ya una nueva concesión de 120.000 m2 en Palma para Astilleros de Mallorca, bajo el control de las familias Freire y Santodomingo

Puerto de Palma. EFE

Astilleros de Mallorca se fundó a principios de los años 40 como Astilleros de Palma. Ubicada en La Pedrera, la compañía se dedicaba en sus inicios a los barcos de madera para la flota local de bajura. Fue en 1968 cuando se mudó al denominado contramuelle, donde opera a día de hoy, y donde ha crecido de forma exponencial. Dos familias viguesas con amplísima trayectoria en esta industria vieron el potencial de sus instalaciones y, en los ochenta, tomaron el control de la sociedad. Eran los Freire y los Santodomingo.

A día de hoy, el accionariado de Astilleros de Mallorca refleja la persistencia de esta alianza: están Inversiones SanBerry, Jesús Freire Pichín, los hijos de éste o el consejero delegado del astillero, Diego Colón de Carbajal. “Palma necesita crecer en instalaciones de varada para embarcaciones de entre 60 y 110 metros, un rango de esloras en el que ahora estamos muy flojos”, dijo este último esta misma semana la radiotelevisión autonómica IB3. Y medrará: la Autoridad Portuaria de Baleares tramita ya formalmente el otorgamiento de una nueva concesión a Astilleros de Mallorca, en una ubicación próxima a la actual y con casi 120.000 metros cuadrados de superficie. Tendrá capacidad para atender las necesidades de varada de megayates, como los que Construcciones Navales Paulino Freire, de hecho, está ensamblando a día de hoy en Vigo.

El Boletín Oficial del Estado (BOE) dio cuenta este jueves del arranque de este procedimiento, obligado tanto por las necesidades operativas de la empresa como por el hecho de que la concesión que explotan a día de hoy quedará extinta en 2027. El consejo de administración de la Autoritat Portuària de Balears ya desbloqueó, en octubre, el proyecto de ampliación de los muelles comerciales y el consiguiente traslado a medio plazo de Astilleros de Mallorca. Se ubicará en el Moll Vell (Muelle Viejo). La nueva concesión alcanzará los 118.771 m2, de los cuales 55.501 se corresponderán con lámina de agua. Parte de esta superficie (15.300 m2) se destinará “a la construcción de un nuevo muelle y relleno que sirva de soporte para la instalación del sistema shiplift de elevación de barcos”. Será una plataforma de elevación con capacidad para izar hasta 5.000 toneladas de desplazamiento y esloras de 110 metros.

Es un salto cualitativo determinante en esta nueva concesión. “Por encima de los 75 metros ya no podemos varar y después crecimiento en espacio. Esto permitirá a Palma dar un salto importante en este sector y ponerse al nivel de los grandes competidores”, abundó Colón al mismo medio insular. Como indica el anuncio de la autoridad portuaria, Astilleros de Mallorca ha concretado que también operará el “ mantenimiento y la reparación de yates de esloras comprendidas entre 30 y 110 metros, ya sea por personal propio del concesionario o por personal de empresas externas subcontratadas por el concesionario”. Las instalaciones dispondrán de locales en alquiler para proveedoras del propio astillero.

La compañía prevé cerrar este ejercicio con un incremento de la facturación del 15% respecto a los volúmenes del año pasado, cuando generó ventas por 43,6 millones de euros y beneficio neto. Como refiere en sus cuentas anuales, en 2021 prestó servicios de reparación a 229 yates; las 10 embarcaciones de mayor facturación supusieron casi la mitad del volumen total de negocio. “En mayo 2021 Astilleros de Mallorca abrió nuevas instalaciones en Port Tarraco en Tarragona, dentro del marco del plan de expansión de la compañía de abrir nuevos mercados fuera de las Islas Baleares. La acogida por parte de los clientes ha sido buena, y se espera un importante crecimiento en los próximos años”, abunda el mismo documento depositado en el Registro Mercantil.

Megayates

El de los megayates es un segmento en auge y en el que se ha consolidado Freire Shipyard en sus instalaciones de la curva de Coia y Bouzas. La construcción del Naia (ex Pegaso), de 73 metros de eslora por 13 de manga, ya supuso un hito en la historia de la construcción naval española al tratarse en su día (2011) del oceanográfico privado más grande del mundo, con autonomía de 100.000 millas, helipuerto, submarino tripulado para exploraciones y 120 metros cuadrados para vivienda del armador y para seis camarotes de lujo para invitados. El propietario original del buque era Alejandro Burillo Azcárraga, sobrino del fundador de Televisa, Emilio Azcárraga.

El astillero que dirigen los hermanos Freire tiene ahora en cartera dos unidades de mucho mayor porte, por encima de los 100 metros de eslora. Son las construcciones 724 y 729 de la centenaria compañía viguesa, que preserva la confidencialidad de ambos armadores.

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