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Entrevista

Pepe Álvarez (UGT): "Calviño no tiene los pies en el suelo con el salario mínimo"

El secretario general del sindicato prácticamente descarta que la patronal se acabe sumando al acuerdo en pensiones

Pepe Álvarez, secretario de UTG.

El secretario general de UGTPepe Álvarez, no concibe otro escenario que no sea un acuerdo en pensiones antes del 31 de enero. No obstante, avisa al Gobierno de que va a tener que mover fichas para conseguirlo y mejorar las condiciones para los colectivos más vulnerables. Sobre el salario mínimo, otra carpeta que el Ejecutivo no ha logrado cerrar antes de acabar el año, urge a Pedro Sánchez a desempatar el conflicto entre Nadia Calviño y Yolanda Díaz a favor de la segunda y aprobar un incremento hasta los 1.080 y 1.100 euros brutos (en 14 pagas).

¿Cómo definiría el estado actual de la negociación en pensiones?

Estamos cerca, pero faltan cosas. 

¿Están más cerca que hace una semana?

No. No podemos aceptar la vía fácil y ampliar tal cual los años cotizados para el periodo de cómputo. Aunque es verdad que poder descartar las 24 peores mensualidades beneficia a una parte muy importante de los pensionistas. Pero la Seguridad Social tiene problemas históricos que hemos de resolver. 

¿Cuáles?

Una es la brecha de género que siguen sufriendo las mujeres. Otra es la exclusión de una pensión para las personas que no han cotizado durante dos años en los últimos ocho, aunque tengan más de 35 años cotizados a la Seguridad Social. Esto es una barbaridad y una injusticia, aunque no afecte a muchas personas. También reclamamos no penalizar a aquellos que han cotizado más de 40 años si se ven obligados a jubilarse anticipadamente. Y, por último, exigimos rebajar de 15 a 14 años cotizados el tiempo mínimo para poder cobrar una pensión contributiva. 

Son medidas que implican un mayor gasto a la Seguridad Social…

Implican más justicia. No creo que a Europa sea difícil explicárselo.

Más gasto implica que Escrivá tendrá que buscar mayores ingresos, por ejemplo, gravando más a los salarios más altos.    

Hay margen para subirlas. La patronal ha hecho una montaña con esto y sabía que tarde o temprano tocaría. Lo nuestro es más que una excepción ibérica, porque incluso Portugal tiene las bases máximas casi el doble de altas. Lo que tendrían que valorar es que la subida que plantea el Gobierno es progresiva. 

¿En esa materia han acercando posiciones?

No demasiado, pero tampoco me preocupa. No es imprescindible dejar cerrado un escenario a 2050, en ese periodo pueden cambiar muchas cosas. La reforma tiene que meternos en esa dirección de sostenibilidad, pero podemos ir revisándolo. 

¿Ve a Escrivá renunciando a tocar el periodo de cómputo?

Nosotros no aceptaremos que la Seguridad Social gaste menos. El Gobierno, en vez de poner líneas rojas, que se siente a negociar un acuerdo equilibrado. Si este solo tiene por objetivo recaudar más y gastar menos en pensiones no nos sirve. 

¿De quién es la responsabilidad de que esta reforma no esté cerrada antes del 31 de diciembre, como prometió el Gobierno a Bruselas?

Del propio Gobierno, porque parece que solo acelera cuando estamos cerca de la campana. Y de la patronal porque ha ido enredando, haciendo pensar que podrían estar y finalmente no estarán.

¿Antes del 31 de enero estará cerrada la reforma?

Creo que hay pocas posibilidades de que no la acabemos cerrando. Este acuerdo tiene que tener apoyo parlamentario y sin nuestro apoyo no lo habrá. Y viceversa. Otra de las razones de que no hayamos cerrado ya este tema es que el Gobierno no tiene aún los votos. 

La reforma laboral, que cumple ahora un año, la avalaron sin ese apoyo político previo.

Y así casi nos fue… nos abrió los ojos y ahora sabemos que no podemos ir a un proceso similar. Tenemos que tener la certeza de que grupos como ERC EH Bildu acaban votando a favor…

¿Y Unidas Podemos? ¿Le preocupan que sus divisiones internas compliquen la reforma?

Sinceramente, creo que no. Si los sindicatos estamos, Unidas Podemos estará.  

¿Ve a la patronal entrando al acuerdo a última hora, como con la reforma laboral?

Creo que no. El Ministerio no tiene margen para bajar del 30% de subida de las bases máximas y ellos prefieren no estar en el acuerdo. Aunque así se arriesgan a encontrarse con sorpresas luego en el Congreso.  

¿Cree que la patronal está pensando más en un posible cambio de ciclo electoral?

No… y sí. Los acuerdos alcanzados durante la pandemia fueron algo excepcional, hasta entonces había acuerdos que unos gobiernos cerraban con los sindicatos y otros con la patronal. Pretender que una reforma del calado que tiene la de pensiones tenga su aval no es fácil. ¿Influye que el año que viene haya elecciones? También puede ser, la patronal ha dado pistas claras de donde está.  

Para negociar el salario mínimo no se presentaron. Sobre este tema, ¿le preocupa que el Gobierno todavía no les haya dado una cifra concreta?

Parece un ‘déjà vu’, una historia que se repite cada año. Las divisiones dentro del Gobierno son claras y tendrá que ser el presidente quien acabe decidiendo. 

¿Le preocupa que el Ministerio de Economía propusiera un incremento del SMI inferior al que luego defendió la propia patronal?

Evidencia hasta qué punto este Ministerio a veces se ve desbordado por la realidad. No tiene los pies en el suelo. España tiene que caminar hacia un salario mínimo similar al de países de nuestro entorno con los que queremos compartir futuro, como Francia, Alemania o Bélgica. La izquierda tiene que comprometerse con el salario mínimo y cualquier aumento que no esté por encima del 8% nos aleja de esos países. Ahí el Ministerio de Economía tiene que cambiar el chip. 

¿Antes del 31 de enero habrá subida del SMI o puede alargarse hasta septiembre?   

No lo sé, pero me parece que el tema está maduro. El Gobierno debe decidir si actúa pensando en quien peor lo está pasando o no, si actúa en favor de reducir la brecha de género o no.  

Si el Gobierno no se mueve en materia de salario mínimo, ¿valora iniciar movilizaciones?

Sí, pero estoy tan convencido de que el presidente [del Gobierno] lo hará que ni nos los hemos planteado. 

A la patronal le amenazan con movilizaciones a partir de enero si no se sienta a negociar un nuevo acuerdo salarial. 

En 2023 caducan muchos convenios colectivos y si la patronal no negocia, la conflictividad se multiplicará. Y seguramente de manera más coordinada, con conflictos que confluyan el mismo día para arrastrar a más sectores. Ahí nos falta tradición. 

¿Por qué en 2022, con la mayor pérdida de poder adquisitivo en décadas, apenas se han producido huelgas?

Han sido menos visibles. Que nos den tiempo, a ver que pasa en 2023. Una situación como la actual no la habíamos tenido en muchísimo tiempo…

En los 80.

Y acabaron en huelgas generales. Pero ahí se mezclaba la crisis económica con implicaciones políticas, que fueron las que hicieron estallar esas huelgas generales, como la del 88. Ahora esa segunda pata no la tenemos, estamos acordando. Por eso no tiene sentido convocar una huelga general. 

¿Qué pasará si las próximas elecciones las gana el PP?

Veremos. Me preocupa que no me hayan contestado cuando les pregunté si asumirían o no la reforma laboral como propia. 

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