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Mercado de trabajo | El ‘efecto llamada’ del sector turístico

Canarias atrae más trabajadores de los que se van por el tirón del turismo

Las Islas recuperan su atractivo para los asalariados del resto del país una vez superada la pandemia | Más de 7.000 personas vienen a trabajar a la región en el último año

Una trabajadora de la hostelería prepara el servicio para una de las mesas del establecimiento. Andrés Gutiérrez

Canarias recupera su atractivo para los trabajadores del resto de España. El parón del negocio turístico en lo peor de la pandemia dio lugar a que la región cerrase el bienio 2019-2020 con más salidas que llegadas de asalariados. El Archipiélago no registraba un saldo negativo en el flujo de empleados desde y hacia otros puntos del país desde los años 2011-2012, es decir, desde el período de mayor dureza de la larga crisis financiera. Desde ese momento y hasta la irrupción de la covid en marzo de 2020, que es cuando el Gobierno central decreta el estado de alarma, las Islas mantuvieron intacta su capacidad para ganar trabajadores. En todos esos años siempre fueron más los asalariados que vinieron a instalarse a Canarias de los que hicieron la maleta para irse a la Península o Baleares. Ahora, tras el traspié de 2019-2020 por culpa del coronavirus, las cosas vuelven a la normalidad y el efecto llamada del turismo y de su alta demanda de mano de obra trae al Archipiélago más empleados de los que se marchan.

Así lo ponen de manifiesto los datos sobre Movilidad del mercado de trabajo correspondientes al bienio 2020-2021, los mismos que acaba de publicar la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT). Pese a que el año pasado aún fue un ejercicio de crisis sanitaria –y por ende turística–, la mejora respecto del dramático 2020 fue suficiente para que las Islas recuperasen un saldo positivo entre las llegadas y salidas de asalariados. En los dos últimos años se establecieron en Canarias procedentes de otras Comunidades Autónomas 7.150 empleados. Son menos de los que lo hicieron entre 2019 y 2020, un total de 9.643, porque 2019 fue un año extraordinario y permitió así maquillar el frenazo de marzo de 2020. No obstante, entre ese último ejercicio de bonanza y el primero de la covid dejaron el Archipiélago para instalarse en otras regiones del país hasta 10.258 trabajadores. Nunca tantos asalariados habían abandonado las Islas rumbo otras comunidades, no al menos desde que la AEAT comenzó en 2004 a elaborar la estadística sobre la Movilidad del mercado de trabajo en las fuentes tributarias, hace casi dos décadas. Esos más de 10.000 asalariados que se fueron de Canarias evidencian hasta qué punto la desaparición –literal– de los turistas alteró el mercado laboral en el Archipiélago. Por primera vez desde lo peor de la crisis financiera se marcharon más de los que vinieron. El saldo negativo del período 2019-2020 dejó así una pérdida de 615 empleados en favor de otras autonomías.

Sin embargo, entre 2020 y 2021, cuando llegaron a la región por motivos laborales esas 7.150 personas procedentes de la Península y Baleares, quienes hicieron la maleta para emplearse en algún lugar del resto de España sumaron 6.970. Canarias vuelve a registrar así un saldo positivo: en los dos últimos años vinieron 180 trabajadores más de los que marcharon. Una cifra que no es tan relevante por lo cuantitativo –al fin y al cabo solamente son 180 asalariados más– como por lo cualitativo, esto es, porque supone una muestra más de que el mercado laboral isleño recupera la normalidad. En definitiva, de que recupera su atractivo para muchas personas del resto del país.

Un mercado «intensivo»

Desde 2012, es decir, a lo largo del último decenio, un total de 60.333 empleados –la estadística de la Agencia Tributaria solo incluye a trabajadores por cuenta ajena, no a los autónomos– dejó su domicilio en la Península o Baleares para ocuparse en Canarias. Por el contrario, quienes se fueron del Archipiélago para desempeñarse en otros sitios de España sumaron un total de 54.934. El saldo positivo es de 5.399. Dicho de otro modo: cada año viene a trabajar a las Islas una media de 540 personas más de las que emprenden el viaje en sentido contrario.

Esto es lo que está detrás de esa máxima económica que dice que el sector servicios, más si cabe el turismo, es muy intensivo en mano de obra, es decir, que emplea a mucha gente. Y esto guarda relación a su vez con el notable incremento que la población ha experimentado en las últimas décadas, ese que ahora se debate en el Parlamento.

Baja productividad y alta demanda de mano de obra

En la economía canaria conviven en perfecta armonía dos grandes características: una baja productividad –más bien bajísima– y una alta demanda de mano de obra, o más bien altísima. El Archipiélago está por debajo de la media nacional en casi cualquier indicador relacionado con la productividad, desde el peso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) hasta el esfuerzo en Investigación y Desarrollo (I+D). En todo ello sale mal parado el sector productivo de las Islas. Ello no obsta, sin embargo, para que Canarias sea también un polo de atracción de trabajadores de otros puntos de España. Es más, no solo no obsta, sino que contribuye a que lo sea. El mercado laboral demanda menos cualificación que los de regiones industriales como Cataluña o País Vasco; no en vano, la economía depende sobremanera del negocio turístico, de los servicios, cuyas exigencias formativas son, por lo general, menores. Esto está detrás de que el Archipiélago reciba casi todos los años más asalariados de los que se marchan. Es más fácil ocuparse aquí pese a no tener una alta cualificación, lo que subyace en que la población crezca más que en País Vasco, donde pasa al revés: la productividad es más alta y la demanda laboral, más baja.

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