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Energía

Las trabas de las energéticas frenan el salto de miles de consumidores a la tarifa barata de gas

Las comercializadoras admiten “un fuerte aumento” de cambios al mercado regulado | Afectados narran horas de espera al teléfono y una tramitación lenta del contrato

Un técnico revisa una caldera de gas.

Alberto volverá a contactar con el servicio de atención al cliente de Naturgy ahora que pasó el puente de Todos los Santos. Hace quince días consiguió que, por fin, le atendieran para cambiar el contrato de gas a la tarifa de último recurso (TUR), regulada por el Gobierno y con precios hasta tres veces más baratos que las ofertas disponibles en el mercado libre, según un reciente estudio de la organización de consumidores Facua.

“La operadora me dijo que tardarían entre una semana y diez días en mandarme una comunicación al correo electrónico, pero no tengo ninguna noticia desde entonces”, asegura. Empezó a darle vueltas a la mudanza energética en agosto. No logró que le cogieran el teléfono. En octubre se lo planteó en serio después de comprobar en una simulación que pasaría de pagar “unos 70 y pico euros a 42-43 euros con el consumo del último mes”. Llamó el día 4, el 13, el 14, el 15. Y nada. Casi dos horas de espera en total sin respuesta. El día 19 tardaron cinco minutos en responder, “aunque, la verdad, la operadora tenía un conocimiento bastante limitado de cuestiones relacionadas con el servicio. Le pregunté por la lectura del contador, si era presencial o debía enviarla yo, y no tenía ni idea”.

En el sector admiten que este es “el pan de cada día”. El incremento disparado de los precios del gas y el miedo a que el coste suba todavía más en invierno por los cortes de suministro de Rusia están provocando “un aluvión” de peticiones para pasarse a la tarifa regulada. El año pasado, cuando el valor del gas en el mercado mayorista se multiplicó por seis, casi 4.800 gallegos dejaron el mercado libre para intentar aligerar el recibo, un 25% más que el ejercicio anterior, según los últimos datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Aun así, los clientes en la comunidad que se decantaban por las ofertas directas de las comercializadoras fueron mayoría: 5.300 hicieron el camino a la inversa, pasando del regulado a libre, y otros 27.800 cambiaron de empresa sin dejar el mercado libre.

Naturgy es líder en Galicia por número de clientes. Superaba los 220.000 en 2019, el 77% del total de puntos de suministro (291.000), como refleja el último análisis por autonomías de la CNMC. “La compañía está poniendo todos los medios para atender el fuerte aumento del número de solicitudes de traspaso a la tarifa TUR por parte de sus clientes”, aseguran fuentes en Galicia de Naturgy, que habilitó un canal digital para pedir el cambio a través de la página web de su comercializadora de TUR (Naturgy Gas & Power) y "ha multiplicado el número de agentes para atender las llamadas a través del canal telefónico”.

Endesa, segundo principal operador en la comunidad, no ha dado detalles de momento de la evolución en su comercializadora de tarifa regulada (Energía XXI); e Iberdrola desveló ayer que la suya, Curenergía, acumula un incremento de más del 60% en las solicitudes, pasando de 111.000 contratos de TUR a finales de septiembre a 180.000 en los últimos días.

El gigante energético capitaneado por Ignacio Sánchez Galán tira de datos para intentar amortiguar la polémica que protagonizó en las últimas horas tras descubrirse la manipulación de la dirección de Curenergía en internet para ocultarla en las búsquedas de los usuarios. El abogado Samuel Parra, especialista en derechos del consumidor y protección de datos, desveló en Twitter que la comercializadora de tarifa de último recurso de Iberdrola añadió una etiqueta “noindex” en el código fuente de su web “por lo que desaparece de las búsquedas de Google”.

“¿Y por qué iban a querer que los consumidores no encontremos Curenergía? Porque el precio del gas de Iberdrola es de 0,185 euros por kilovatio hora (kWh), mientras que en Curenergía está ahora mismo a 0,069 euros, casi tres veces más barato”, denunció Parra. La aludida guardó silencio. El Ministerio para la Transición Ecológica emitió un escueto comunicado sin mencionar a Iberdrola insistiendo en “la obligación” de las compañías de “ofrecer un acceso sencillo y asequible a sus clientes, independientemente de la tarifa que deseen contratar, sin trabas ni obstáculos y con total transparencia”. El equipo liderado por Teresa Ribera reiteró también que la CNMC “ya investiga si la accesibilidad y transparencia está garantizada por parte de las comercializadoras” ante las innumerables quejas por la atención telefónica para formalizar el cambio en las últimas semanas. “Este Ministerio –remarca la nota– continuará trasladando a la CNMC la información necesaria para facilitar dicha investigación”.

La propia Ribera contó ayer en el Congreso que la secretaria de Estado de Energía, Sara Aagesen, mantuvo un encuentro por la mañana con los responsables de la CNMC, que abrió recientemente un expediente al sector por los posibles obstáculos para dificultar el cambio. “Entiendo que deben estar desbordados en este momento. No me atrevo a decir si están siendo responsables o no. Sí creo que tienen que hacer un esfuerzo por estar a la altura de lo que sus clientes les piden”, aseguró la ministra. La web de Curenergía volvió a aparecer ayer en los buscadores de internet.

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