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Entrevista

Garamendi: "Veo difícil llegar a un acuerdo en la segunda fase de la reforma de las pensiones"

"Es falso que las empresas se estén forrando y que la negociación colectiva esté parada" | "Pedimos moderación, la radicalidad no es buena", dice el presidente de la CEOE

Antonio Garamendi. Irma Collín

Antonio Garamendi, presidente de la CEOE desde 2018, es hoy, a diez días de que finalice el plazo de presentación de posibles candidaturas, el único aspirante que opta a las elecciones del día 23 para encabezar la patronal española.

¿Cómo percibe la evolución de la economía?

El crecimiento no va a ser en España el que se nos ha contado. Prevemos un alza del 1,2% en 2023 frente al 2,2% que figura en los presupuestos del Estado. Los tipos de interés siguen al alza y tenemos una deuda pública del 115%. Se está hablando de un déficit fiscal del 4,5%, que son miles de millones que van a ir a deuda. Y la deuda se paga.

¿Cuánto debe preocuparnos la inflación?

Está afectando a todos, incluidas las empresas, sobre todo a las pymes. En diciembre, antes de la guerra, estábamos en el 6,5% y la guerra la ha desbordado. La energía está impactando en la industria, especialmente en la electrointensiva. Sólo hay que pensar en su peso en Asturias.

Se reprocha a las empresas que pese a ello tengan grandes beneficios.

Los beneficios empresariales fueron el año pasado inferiores en 100.000 millones a los de 2020. Este año prevemos 7.000 millones menos que en 2021. Es falso que las empresas se estén forrando. Pero parece que vamos a estar todo el año en elecciones y se echa la culpa a las empresas, que son las que crean empleo y pagan impuestos. El primer beneficiario de la inflación es el Estado. No deflactar el IRPF y tampoco reducir el IVA supone que el Estado ingresará 23.000 millones más. El día que el Banco Central Europeo (BCE) deje de comprar el 50% de nuestra deuda y la UE nos imponga la consolidación fiscal nos preocuparemos. Y nosotros no estamos por el recorte del Estado de Bienestar. De hecho, hemos aprobado, por ejemplo, la renta mínima vital. Pero se puede gestionar de otro modo. Hay solapamientos en los que el Estado podría ahorrar entre 60.000 y 70.000 millones. Pedimos rigor presupuestario, ortodoxia económica, seguridad jurídica, estabilidad regulatoria y calidad en las normas. Pero sobre todo estabilidad. No podemos estar pendientes de ocurrencias y divisiones. Algunos quieren dividir a la sociedad. La radicalidad no viene bien. Pedimos moderación.

¿Y la subida de impuestos?

Con eso no lo arreglamos. Podemos resolver coyunturalmente, pero de modo estructural no.

¿Tiene fortalezas la estructura empresarial española?

El mundo empresarial está preparado para afrontar una situación que es mala. Las empresas españolas somos líderes en sostenibillidad, energía, infraestructuras, agua... Es espectacular. Pero tenemos que potenciar más el sector industrial, tan importante en Asturias. El objetivo europeo era que supusiese el 20% del PIB en 2020 y estamos en el 11,5% (16% si se suma la energía). La industria fija población, allí donde es importante el paro es menor y garantiza empleo de calidad.

¿Cuánto debe preocuparnos la crisis energética?

Ha habido errores en la política energética europea, con la gran dependencia del gas ruso (40% en el caso de Alemania). Y en España hemos cerrado once plantas de carbón en tres años y dependemos mucho del gas. Tenemos abastecimiento (con el gasoducto y siete regasificadoras más la de Gijón), pero el precio es el que es. Somos el país más verde pero estamos pagando la carestía de los derechos de emisión por países como Alemanía que han recurrido de nuevo al carbón cuando nosotros lo hemos hecho bien. Y estamos exportando a Francia el 6,5% de su energía y el 25% de la que consume Portugal, lo que está influyendo en los precios. Hace dos semanas, en una reunión con las autoridades europeas en Bruselas, pedimos que se tome una decisión conjunta para regular el mercado, y hace tres días hubo una reunión en la UE y no llegaron a un acuerdo.

¿Es cierto que en la reunión en Bruselas el BCE les recomendó una subida salarial del 5%, según ha dicho la ministra de Trabajo?

Yo no lo oí. Pero sería temerario. Las subidas homogéneas para todas las empresas y sectores, con independencia de las circunstancias de cada uno y de su nivel salarial, sólo lo plantea alguien que no sabe de economía. Para eso existen los convenios. No es lo mismo un bar que una empresa siderúrgica. Nosotros no decimos que no se suban los salarios, sino que no se haga en función de la inflación.

Pero se les reprocha que esté parado el acuerdo nacional de negociación colectiva desde mayo.

Ese acuerdo es una recomendación. No tiene carácter obligatorio. Y la negociación no está parada. Se siguen firmando convenios. Se ha hecho en construcción, metal y otros, además de convenios de empresa.

La reforma laboral, que ustedes pactaron, ¿está dando buen resultado?

Negociamos duramente. El resultado hay que verlo en dos a cuatro años. Los fundamentos de la anterior, de Fátima Báñez, ha perdurado aunque se había hablado de derogarla. Lo que más hay que valorar es la paz social. Este acuerdo con los sindicatos, e incluso con quienes se manifestaban en la Puerta del Sol hace unos años, nos da estabilidad en el mercado laboral. Ahora sabemos que vienen dos trimestres negativos y que pequeñas empresas tienen problemas de solvencia, no solo de liquidez, tras la pandemia, la crisis de suministro, la energía y la guerra. En el tercer trimestre hemos crecido, pero solo el 0,2%. No debemos conformarnos con el 0,2%.

¿Habrá pacto sobre la nueva subida del salario mínimo interprofesional (SMI)?

El SMI es una facultad del Gobierno previa consulta a los agentes sociales. No tiene sentido que el Ministerio ya esté hablando de la próxima subida cuando, según la ley, hay que esperar a fin de año. El SMI ya supera el salario medio en 8 o 9 regiones. Y el Gobierno lo impone, pero no reconoce ese encarecimiento a las empresas en los contratos públicos.

¿Se pactará la segunda fase de la reforma de las pensiones?

Cada punto que aumenta el IPC, las pensiones se encarecen en 1.500 millones más. Estamos hablando de 14.500 millones. En total supondrán 17.000 millones adicionales. Hay que hablar del factor de sostenibilidad. Y no lo estamos viendo. Va a ser difícil llegar a un acuerdo.

¿Será el único candidato a la presidencia de CEOE?

Tengo un apoyo aplastante para renovar el día 23. En principio, seguiré.

¿Los movimientos para alentar un candidato alternativo pudieron deberse a su perfil moderado y a que haya hechos pactos?

Estamos para sumar. Se puede hablar desde la moderación, el diálogo y la educación. Hemos hecho 14 acuerdos más otros dos, y también hemos dicho que no a cosas. Yo voy a seguir trabajando por los intereses generales de las empresas y no voy a consentir que intereses particulares influyan en CEOE.

¿Se han planteado revertir el límite máximo de dos mandatos?

No me lo he planteado. Mi idea es seguir trabajando y estar en el día a día. Los tiempos que vienen no son fáciles.    

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