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Inflación alimentaria

La cesta de la compra del francés Sarkozy que inspira a Yolanda Díaz

La vicepresidenta segunda pone como ejemplo una propuesta aprobada en Francia en 2011 para limitar los precios

Un joven comprando en un supermercado Carrefour, en Valencia.

El Gobierno español estudia la posibilidad de topar los precios de alimentos básicos. Ante la inflación histórica que afecta España y el resto de países de la Unión Europea, contempla limitar el coste de una cesta de productos básicos, como el pan, la leche, los huevos o la fruta. Así lo ha anunciado la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz. “Estamos estudiando medidas que (...) han tenido buenos efectos en Francia con distribuidoras como tenemos aquí. Estamos hablando de un acuerdo” entre la gran distribución y asociaciones de consumidores, dijo el martes la número tres del Ejecutivo en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros. 

Curiosamente, Díaz se refería a una medida aprobada en 2011 por el Gobierno del conservador Nicolas Sarkozy. En abril de ese año, el secretario de Estado de Consumo francés firmó un acuerdo con los principales representantes de las grandes superficies para poner en marcha una “cesta de productos básicos”.

El llamado Panier des essentiels incluía una selección semanal de un mínimo de diez productos (fruta, una legumbre, un tipo de carne, de pescado, de queso, un producto lácteo y una bebida) que las cadenas de supermercados se comprometían a vender a precios asequibles. Fue una de las propuestas del Gobierno francés para responder al aumento mundial de los precios de los alimentos, que originó las Primaveras Árabes. También pretendía promover una alimentación variada y saludable.

En la iniciativa participaron las grandes superficies de Carrefour, Cora, Géant Casino, Intermarché, E.leclerc, Monoprix y U.

Carrefour, por ejemplo, se comprometió a ofrecer una cesta de la compra de menos de 10 euros compuesta por patatas, zanahorias, calabacines, naranjas, zumo de naranja, dos piezas de carne de origen francés, 1 kilo de pescado (panga), una baguette y un queso blanco. Se distribuyeron folletos explicativos a los clientes del supermercado, y se mostró publicidad en la página de internet. Participaron 232 hipermercados Carrefour. En el caso de la cadena Cora, el contenido de la cesta constaba de 4 briks de zumo de naranja, 6 escalopes de pollo, yogurt de frutas, manzana, kiwi, patata, endivias, filete de pescadilla, jamón blanco y pan integral. 

“Una medida comunicativa”

Sin embargo, esta medida no implicaba la intervención administrativa de los precios. Es decir, no se bloqueaba su coste. Solo había un acuerdo con las grandes distribuidoras para venderlos a precios asequibles. Por este motivo, esta propuesta aparentemente interesante recibió entonces duras críticas por parte de las asociaciones francesas de consumidores. “Por su escaso alcance y su delimitación mal definida, esta cesta resulta más bien una medida comunicativa para intentar hacer olvidar el aumento de los precios y la mala calidad nutricional de la oferta alimentaria”, aseguró la UFC-Que Choisir. 

De hecho, Francia registró ese año una subida de los precios de los alimentos del 2,4% y una inflación del 2,1%. El Panier des essentiels se aplicó en 2011 y 2012. Pero con el cambio de presidente y la llegada del socialista François Hollande al Elíseo, fue desapareciendo de las cadenas de supermercados. 

Debate en Francia sobre la necesidad de limitar los precios

Ante la actual inflación —la más importante en Francia desde principios de la década de 1980—, el hecho de bloquear los precios de los productos básicos fue una de las medidas más debatidas en la campaña presidencial en primavera. El ecosocialista Jean-Luc Mélenchon y la ultraderechista Marine Le Pen defendían mecanismos de este tipo, mientras que Emmanuel Macron, actual presidente y vencedor de esos comicios, se oponía. Sin embargo, en los territorios franceses de ultramar sí que se ha fijado un precio máximo para toda una serie de productos esenciales.

Francia registró en agosto una inflación del 5,8%, una subida inferior al 9,1% del conjunto de la Unión Europea. Mientras el aumento del coste de la energía parece haberse frenado debido a las distintas medidas adoptadas, el de los alimentos siguió subiendo, hasta situarse en un 7,7% en el país vecino. Y se teme que esta tendencia se acentúe en los próximos meses.

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