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Turismo

Cómo las ‘apps’ transforman los viajes de los jóvenes

El ansia de aventura individual o grupal y los menores ingresos distinguen el ánimo de un colectivo que se guía por aplicaciones y recomendaciones digitales

Cómo las ‘app’ transforman los viajes de los jóvenes. Elena Martínez

Muchas ganas de ver mundo, un tiempo flexible para hacerlo y un poder adquisitivo más bajo que en otras edades. Mirando esos tres pilares, se podría pensar que la realidad del viajero joven actual no dista tanto de lo que buscaban sus padres. No sería un error. La gran diferencia, sin embargo, radica en las herramientas que este tiene a su alcance. Hoy, el viajero, tan solo con unos pocos clics en su portátil o a través de aplicaciones en su ‘smartphone’ antes o durante el trayecto, puede elegir el destino más económico, comparar tarifas aéreas y conexiones, reservar alojamiento basándose en la opinión de otros viajeros o, incluso, saber dónde guardar su equipaje unas horas para no cargarlo por la ciudad.

Esas y muchas otras son posibilidades que, pese a no ser exclusivas de los veinteañeros o de aquellos que acaban de superar los 30, cogen mayor relevancia en este segmento dado su mayor apuesta por el mundo tecnológico para búsquedas amplias y, especialmente, esa necesidad por ver el máximo posible en sus aventuras con un presupuesto más bajo. A veces, muy bajo. Porque al final el dinero es el principal factor que marca cómo plantea un joven su viaje y, dentro de él, encontrar la mejor oferta de vuelo entre las diferentes aerolíneas acaba resultando definitorio para decidir a dónde ir.

"Si ves un vuelo a 20 o 30 euros te decides y luego ya vendrá el hotel y lo que te gastas allí". Quien habla es Carlos Montesinos, CEO de Airhopping, ‘start-up’ que con una sencilla búsqueda permite desde viajar a una ciudad a poder encadenar varios destinos turísticos con los precios más asequibles, teniendo la posibilidad, si se desea, además, de adquirir también el alojamiento.

Montesinos, así, asegura que el viajero joven, que representa un tercio de su volumen de negocio y que de media se gasta unos 250 euros en sus servicios, "quiere ir sumando destinos al mínimo precio" y, por ello, algunos como Milán, París o Londres, "más económicos", son los que se venden más. A ello se suma que, si la oferta es inmejorable y se goza de tiempo, la opción de un viaje con escalas de unas pocas horas puede ser más atractiva para un joven al que no le importará esperar si el vuelo directo va a elevar considerablemente sus costes. Por ejemplo, volar desde Barcelona a Atenas pasando por Zurich.

Pero no solo en los vuelos el ahorro entra en juego. Alternativas como Omio permiten comparar precios en los medios de transporte que vayas a coger y encontrar las mejores rutas al menor coste, una realidad que también se da antes de partir a la hora de buscar dónde alojarse.

Al uso de plataformas -o agencias on line- tan conocidas como Booking o Airbnb para encontrar hoteles o casas en las que quedarse se suma en esta búsqueda de reducir costes o, incluso, de una mayor integración dentro de la cultura local del destino la posibilidad de optar por alojarte en hostales compartiendo habitación -una realidad más económica y con una mayor proporción de gente que viaja sola, muchos de ellos jóvenes- o apostar por el ‘couchsurfing’, en el que sin pagar nada una persona te ofrece un sitio donde dormir, desde una habitación a un sofá. A ello se añaden, además, las opciones que dan otras ‘apps’ como Workaway, donde se empareja a personas que buscan alojamiento con otras -u organizaciones- que lo dan a cambio de trabajo o voluntariado.

Y no solo eso, sino que en muchas ocasiones la tecnología y ‘apps’ van más allá, acompañando al viajero joven también en el trayecto, bien sea para encontrar de manera actualizada, por ejemplo, los horarios de los autobuses en un país extranjero (Moovit); dónde está el teatro o el banco más cercano (AroundMe); un sitio para comer con descuento (Foodme) o hallar un lugar para dejar tu maleta tras abandonar el alojamiento (Nannybag).

Un perfil heterogéneo

Sin embargo, pensar en el viajero joven como un perfil homogéneo no resulta acertado. Factores como la lejanía y complejidad del viaje, así como también la duración y el tipo del mismo son esenciales para diseñar este de una manera u otra. Si se quiere viajar a un lugar menos conocido en otro continente, por ejemplo, a la opción de llevar a cabo una elección propia en plataforma se añade la de ser asesorado por una agencia presencial. Así lo explica Eva Blasco, vicepresidenta de ECTAA (Asociación Europea de Agencias de Viajes y Tour Operadores), que apunta que "para un viaje a Madrid no se suele recurrir a una agencia presencial, pero para un viaje a Vietnam [que requiere un visado, vacunas, así como una operatividad más complicada de base] sí se hace". En este sentido, añade Blasco, lo que marca el uso de estas al final acaba siendo tanto ese largo recorrido en el viaje como sobre todo "el poder adquisitivo" del viajero. El cliente de menos edad acaba siendo menos habitual en estos servicios.

Pero los jóvenes también apuestan por itinerarios más largos fuera de lo más convencional. Alternativas más flexibles como viajar por carretera en autocaravana o en una furgoneta camperizada -que se ha habilitado para poder vivir en ella- alcanzan cotas de éxito entre los jóvenes con tiempo para poder viajar y que atesoran más presupuesto. Y en sus rutas, cada vez más, las ‘apps’ cogen fuerza, desde las destinadas a conocer el tráfico (Waze), consultar campings o áreas de descanso (Park4night) o controlar la meteorología (Meteored). No es el único. En el horizonte joven también rebosa vitalidad el Interrail y sus viajes cogiendo trenes de un sitio a otro, durmiendo en hostales o casas para ver de forma fácil y aventurera en varias semanas ese mundo aún por descubrir. Porque el tipo de rutas da igual, el éxito es la experiencia.

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