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El número de canarios ricos baja en la pandemia por primera vez en siete años

Los contribuyentes isleños que declaran rentas superiores a los 601.000 euros se reducen un 38,4% por la caída de los dividendos y el desplome de las Bolsas

Le Bougainville, yate de lujo fondeado frente a las costas del Archipiélago. Juan Carlos Castro

Sí. La crisis del coronavirus también ha pasado factura a los ricos. Tanto que algunos han dejado de serlo tras la irrupción de la covid y la parálisis a la que el virus condujo a la economía occidental. Y los adinerados canarios no son una excepción, ni mucho menos. Más bien al contrario: solo en 2020, el año I de la pandemia, el del confinamiento nacional, la parálisis del tejido productivo, los cierres de fronteras en media Europa y el turismo cero, el número de contribuyentes que declaran rentas de más de 601.000 euros se redujo en el Archipiélago casi un 40%. El súbito frenazo económico causado por el coronavirus desembocó en la caída de los dividendos y el pánico bursátil, lo que a su vez hundió los ingresos por el capital mobiliario –acciones, primas, letras, bonos...–, esos que se concentran en las rentas altas. De modo que la cifra de ricos no solo bajó –exactamente el 38,4%–, sino que lo hizo por primera vez en siete años.

En los ejercicios anteriores al estallido de la pandemia, el grupo de los más acaudalados de la región se había incrementado de forma notable. De hecho se estableció un nuevo récord histórico. Tras reducirse a mínimos en 2013 por el crac financiero –tan solo 72 contribuyentes declararon en la Comunidad Autónoma rentas superiores a los 601.000 euros, un 55,3% menos que en 2008–, la cantidad de ricos volvió a crecer año tras año a un ritmo notable. Es más, creció a un ritmo muy superior al del Producto Interior Bruto (PIB) de las Islas. Tanto que en 2016 ya eran 177, es decir, ya se superaban los 161 de 2008, el anterior récord. Y la tendencia continuó en 2017, cuando los ricos ya eran 222; en 2018, cuando llegaron a 244; y en 2019, el último año antes de la pesadilla de la covid, cuando los declarantes del IRPF del tramo más alto de ingresos superaron por primera vez en Canarias los tres centenares (305). Al ejercicio siguiente, el negro 2020 –también para los adinerados–, aquellos 305 se quedaron en 188, según los datos que acaba de publicar la Agencia Estatal de Administración Tributaria (AEAT).

La población más adinerada disminuyó en el Archipiélago seis veces más que en el conjunto del Estado

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La estadística de la AEAT, por su complejidad, se publica dos años después de aquel al que corresponden los datos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). De modo que la información que el organismo público dio a conocer la semana pasada es la de los ingresos obtenidos en 2020, esos que se declararon en la campaña de 2021. Son, por tanto, las primeras cifras oficiales del IRPF que permiten calibrar la dureza de la crisis de la covid y la efectividad de la batería de ayudas públicas –los ERTE de fuerza mayor, las ayudas directas a pymes y autónomos...– desplegada para paliar el golpe a las familias y las empresas. El llamado escudo social del Gobierno de Pedro Sánchez, que fue posible gracias a que Bruselas abandonó la política de austeridad con que respondió a la crisis financiera en favor de una estrategia de gasto público a espuertas, permitió que la recaudación por el IRPF se redujera en menor medida que el PIB, justo al contrario que tras el crac. Incluso hubo más contribuyentes en 2021 –cuando se declararon, cabe insistir, las rentas de 2020– que en el primer año de la pandemia –cuando se declararon los ingresos de 2019–. Se pasó de 921.343 a 954.521, un 3,6% más. Los ricos, sin embargo, disminuyeron.

Las rentas de más de 601.000 euros también se redujeron en el conjunto del país, de 11.907 a 11.113. Es decir, bajaron un 6,7% frente al prácticamente 40% en que lo hicieron en la Comunidad Autónoma. Dicho de otro modo: el número de ricos cayó en el Archipiélago seis veces más de lo que lo hizo en todo el Estado. Hay que precisar, eso sí, que detrás de esa extraordinaria contracción de la población adinerada de las Islas puede haber casos de contribuyentes que, con independencia de que perdieran o no ingresos por la crisis de la covid, sencillamente cambiaron su domicilio y dejaron de figurar como declarantes en Canarias. No hay que olvidar que Cataluña y Madrid, sobre todo Madrid por su laxa política fiscal, son polos de atracción para las grandes rentas y grandes patrimonios. Ambas comunidades concentran la grandísima mayoría de los ricos españoles: 2.624 la autonomía mediterránea y hasta 5.176 la capitalina.

Los acaudalados pasaron de declarar 510.000 euros en rentas del capital mobiliario a ‘solo’ 300.000

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No obstante, el gran factor que explica la extraordinaria caída de la cifra de adinerados en las Islas es la no menos extraordinaria caída de las rentas del capital financiero. Mientras que los contribuyentes de los tramos bajo y medio ingresan sobre todo por su trabajo, por su sueldo; las rentas del capital mobiliario las concentran los más pudientes. Son los que acaparan las acciones, los bonos, las letras, las primas... Pues bien, los ricos canarios ingresaron en 2019 por sus bienes mobiliarios –en términos netos– una media de 512.125 euros; en 2020, esta cuantía se hundió hasta poco más de 300.000.

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