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Empresas tecnológicas | El despegue en Canarias

Un ‘made in Canarias’ estricto lastra el despegue de la innovación en las Islas

Quevedo (NC) insta a Madrid a admitir la materialización de la RIC en los activos intangibles | La inversión isleña en I+D es de las más bajas de todo el Estado

Un evento, con los videojuegos como protagonistas, celebrado en Barcelona. | | EFE

El último informe de la Fundación Cotec sitúa a Canarias como la comunidad autónoma que menos empleo ha recuperado en el terreno de la I+D desde la crisis de 2008, y tercera en la que la inversión en ese ámbito también está más alejada de la que había entonces. Los incentivos existen, pero no siempre están plenamente ajustados a las necesidades. Objetivos como conseguir que la Reserva para Inversiones en Canarias (RIC) pueda materializarse en intangibles que supongan una innovación sin que todo el proceso tenga que comenzar desde cero en las Islas ayudaría y por eso ya se plantea en la batalla política.

«Al igual que no se exige el requisito de que el inmovilizado material tangible se produzca o se cree o se transforme en Canarias –un molino eólico, placa solar, equipo industrial, etc., producido en cualquier parte del mundo– para ser apto para la Reserva para Inversiones (RIC) en Canarias y también para los procesos productivos de la Zona Especial Canaria (ZEC), el mismo criterio debería aplicarse al inmovilizado intangible». Así reza una enmienda del diputado de Nueva Canarias (NC), Pedro Quevedo, al Proyecto de Ley de Creación y Crecimiento de Empresas que se tramita en el Congreso de los Diputados.

La actividad económica en el entorno de la tecnología se ha disparado y ha atropellado leyes que, como la del Régimen Económico y Fiscal (REF), se redactaron hace casi 30 años. Tanto que, en palabras del viceconsejero de Hacienda del Gobierno de Canarias, Fermín Delgado, compañero de partido de Quevedo, se hace «muy difícil» en la actualidad materializar RIC en este ámbito sin quedar expuesto a posibles problemas y sanciones por parte de la Agencia Tributaria Estatal (AEAT).

La inversión isleña en I+D es de las más bajas de todo el Estado

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En la actualidad, un negocio no puede invertir sus dotaciones a la RIC en la mejora o adaptación a sus necesidades de una aplicación ya existente que se haya gestado en un lugar distinto de Canarias. Por ejemplo, una empresa gacela (crecimientos anuales superiores al 20%) del mundo de los videojuegos no puede invertir su RIC en la segunda parte de un título si esta incluye líneas de código de la primera escritas fuera de las Islas.

«Lo importante, entendemos, no es dónde se haya producido originariamente el activo, sino la actividad que genere y la diversificación e impulso a la economía canaria que se produzca», señala Pero Quevedo en la justificación a la enmienda antes señalada. Lograr el cambio se antoja capital en este momento, si bien no es el único paso que ha de darse. 

La difusión de todos los beneficios fiscales que ofrece el REF es tan o más necesaria. La deducción por innovación tecnológica llega hasta el 45% en el Archipiélago, mientras que en el resto de España es del 12%. Es decir, si el diferencial fiscal que marca el REF es del 80% en favor de las Islas, en este caso llega hasta casi el 400%. 

El tejido productivo canario no puede absorber igual nivel de innovación que otro más industrial

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Sin embargo, el desconocimiento sobre la existencia de este incentivo es amplio a tenor de su escasa utilización. Dicho esto, también es cierto que su presencia en los impresos de liquidación es cada vez mayor. Una progresión aritmética que se espera convertir en geométrica en el corto plazo.

En el evento del proyecto Futuribles de Editorial Prensa Ibérica celebrado esta semana en la capital grancanaria, el vicepresidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez, señaló que en el presupuesto regional del pasado año se consignaron 111,7 millones de euros para atender la I+D+i. Sumada dicha cantidad a la invertida por las empresas supuso el 0,47% del producto interior bruto (PIB) canario, muy lejos del 3% que persigue la Unión Europea (UE).

Lo peor de esos números expuestos por el también consejero de Hacienda es que la iniciativa privada tan solo aportó el 18% de la inversión total en I+D+i del Archipiélago, el 0,08% del PIB de la comunidad autónoma. Otro claro indicador de lo necesario que resulta perfilar los incentivos para que se produzca la eclosión. 

Un plan específico

Rodríguez anunció un plan específico que debe llevar a las Islas a alcanzar velocidad de crucero en el año 2030. Y eso pasa por la generación de un ecosistema que se retroalimente y acerque cada vez más la instauración de un nodo canario de tecnológicas, aspiración complicada que es la clave, «porque las empresas invierten si lo tienen en sus planes, no lo hacen solo porque exista una fiscalidad atractiva», advirtió el vicepresidente de Canarias.

Según el mapa de situación que ofrece el Anuario de la Fundación Cotec, en 2019 en las Islas se invirtió un 18,2% menos que diez años antes en I+D+i. Un mal dato si se observa que ocho comunidades autónomas ya habían superado la caída motivada por la crisis de 2008. Solo Cantabria (-24,6%) y La Rioja (-20,5%) empeoraban los números de las Islas.

En cuanto a la evolución del empleo en ese mismo tiempo en el entorno TIC (tecnologías de la información y la comunicación), el Archipiélago presenta los peores números de toda España, con un 21% de caída.

Vistos los datos que dejan meridianamente clara la necesidad de generar un marco normativo de absoluta confianza para que los inversores no se lo tengan que pensar, quedarse solo con la gran distancia que separa a Canarias del ideal marcado por Bruselas no describe del todo la realidad.

La escasa industrialización de las Islas determina de entrada una menor presencia de la innovación. Son los entornos en los que abundan las plantas de producción aquellos en los que mayor arraigo tienen la investigación y el desarrollo. El presidente de la Cámara de Comercio de Gran Canaria, Luis Padrón, lo expuso con claridad esta semana: «Tenemos 2.000 empresas TIC en el Archipiélago, el 70% de ellas no tienen empleados y solo el 4% cuentan con más de diez».

El primer paso a dar en el Archipiélago es equilibrar la inversión de los sectores público y privado

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Poca industria y escaso tamaño de las empresas. ¿Tiene sentido entonces ocupar el 3% del PIB? «No, el tejido productivo actual no podría absorberlo», afirma el gerente de la Asociación Canaria de Startups, Empresas de Base Tecnológica e Inversores Ángeles (Emerge), Moisés Santana.

El primer paso es equilibrar la balanza entre inversión pública y privada, porque la primera, aunque «necesaria, no es suficiente», señala Santana. También advierte de la necesidad de no equivocar el disparo, es decir, no hay que optar por lo que denomina «el modo lineal de innovación», que apuesta precisamente por más I+D+i pública. Esa es «una estrategia eficaz en regiones más avanzadas, en las que el tejido productivo tiene más capacidad de absorción de innovación», explica Moisés Santana.

¿Qué hacer en Canarias? «Es interesante conjugar el modo lineal con otros basados en aprendizaje», detalla el gerente de Emerge. Eso pasa por identificar «las mejoras a introducir para incrementar la productividad» desde dentro o a través de «actores externos, como startups, centros tecnológicos o gestores de innovación». 

Siempre arrancando desde abajo. Lo primero es «crear cultura innovadora», advierte Santana, y para ello hay que alcanzar «casos de éxito concreto» que las compañías puedan poner en su cuenta de resultados y «tengan impacto real en sus beneficios».

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