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Relevo

El Inditex que deja Pablo Isla

Cede el testigo de una empresa moderna, saneada, líder mundial de su sector, referente en sostenibilidad y transformación digital y con un modelo de negocio que no ha tocado techo

El Inditex que deja Pablo Isla.

“Es precisamente este momento de solidez estratégica el que hemos considerado óptimo para culminar el relevo generacional de la compañía preparado desde hace tiempo”. Es una frase extraída de la carta del presidente de Inditex hasta el próximo jueves, Pablo Isla, recogida en la memoria anual que acaba de publicar la multinacional. “Me comprometo a mantener viva y dinámica nuestra filosofía y nuestro particular enfoque de negocio”. Esta frase también aparece en la memoria anual y pertenece a la misiva que ha escrito el nuevo consejero delegado, Óscar García Maceiras.

Ambas frases resumen el pasado que supone Pablo Isla y el presente que representan Marta Ortega como nueva presidenta y Óscar García Maceiras como brazo ejecutor de la estrategia de negocio de Inditex. Pablo Isla deja el grupo en una posición privilegiada de cara al futuro, pese a los nubarrones de la guerra de Ucrania, la subida de las materias primas, el alza de la inflación... Es una empresa saneada, sin deudas y que todavía no ha tocado techo. Ni se vislumbra que lo alcance a corto o medio plazo.

Su modelo de negocio está claro y es como un gran trasatlántico con el piloto automático puesto, aunque eso no evitará que los nuevos directivos tengan que hacer pequeñas correcciones. Pero sin modificar a corto y medio plazo el rumbo que ha impuesto Isla en sus 17 años al mando de la multinacional, siempre de la mano de su fundador y máximo accionista, Amancio Ortega. Inditex ha sido capaz de anticiparse a cada uno de los ciclos por los que ha atravesado la industria textil y cuenta con un modelo de negocio capaz de ajustarse a cualquier entorno.

La frase de la carta del consejero delegado, Óscar García Maceiras, por su parte, se puede resumir en una palabra: continuidad. No habrá cambio de rumbo en la navegación de la compañía. Es una forma también de tranquilizar a los inversores de que a la firma gallega se la va a reconocer aunque cambie el capitán que la ha gobernado en las dos últimas décadas. Y por si no hubiera quedado claro, García Maceiras insistió en la presentación de resultados del pasado día 16 que no se iba a cambiar “el ADN” del grupo. Empresa solvente y en crecimiento. Moderna y sin grandes cambios en el modelo de negocio. Este es el Inditex que deja Pablo Isla y el que cogen Marta Ortega y Óscar García Maceiras. Una multinacional que es el líder mundial de su sector y referente en sostenibilidad y transformación digital.

Sin modificaciones en el accionariado

El cambio de presidente no supone ninguna modificación en el accionariado de la textil. Su fundador, Amancio Ortega, sigue controlando, en los más amplio de esta palabra, la compañía con casi el 60% de las acciones, a través de dos de sus sociedades Pontegadea Inversiones con el 50,01% y Partler Participaciones con el 9,28%. El viernes, Marta Ortega fue nombrada consejera de la primera. La segunda accionista es su otra hija Sandra Ortega Mera, con el 5,053%, que heredó de su madre Rosalía Mera, que falleció en 2013. El resto de accionistas no supera el 1%. Amancio Ortega y Pontegadea, representada por Flora Pérez Marcote, mujer de Amancio Ortega, son miembros del Consejo de Administración con la categoría de dominical.

Marta Ortega, nueva presidenta

Amancio Ortega fue el presidente de la firma gallega hasta que delegó el cargo en Pablo Isla en 2011. Una década después, el despacho de la presidencia de la empresa volverá a tener el apellido Ortega puesto en la puerta. La hija pequeña de Amancio Ortega, de 38 años, lleva desde los 23 trabajando en Inditex en diversos puestos, así que conoce la casa como la que más.

Además de la presidencia no ejecutiva y miembro del consejo de administración, tendrá bajo su mando las áreas de auditoría interna, secretaría general de la multinacional y del consejo de administración y comunicación. Esta última, durante la etapa de Pablo Isla, reportaba directamente al presidente, algo que seguirá ocurriendo.

Óscar García, nuevo hombre fuerte

Con la reestructuración de la cúpula directiva, se convierte en el primer ejecutivo de la textil. Su ascenso ha sido meteórico. Llegó en marzo del año pasado como secretario general de la compañía y secretario general del consejo de administración. Un año después liderará el negocio desde su cargo de consejero delegado, un puesto que no existía desde que Pablo Isla ascendió a la presidencia en 2005. Tiene 46 años y es licenciado en derecho y abogado del Estado. Sus últimos trabajos estaban relacionados con el mundo de la banca.

Objetivo: un tercio de las ventas por internet

En la sede de Arteixo tienen un porcentaje metido entre ceja y ceja. Que el 33%, es decir, un tercio de las ventas llegue a través del canal online. La firma gallega llegó tarde al ecommerce Zara comenzó a vender por internet en 2010— pero en estos momentos una cuarta parte de su facturación ya entra por este canal. Su objetivo es que en 2025 se alcance el 33%. El año pasado ingresó a través del comercio electrónico algo más de 7.500 millones, una cifra que triplicó la de 2017 y dobló la de 2019, ejercicio de récords del grupo gallego.

Negocio a toda máquina

De los 17 ejercicios en los que Pablo Isla presentó los resultados de la empresa, solo en el 2020, año en el que arranco la pandemia, Inditex obtuvo unos beneficios inferiores al anterior. En 2021, ganó 3.243 millones, un 193% más que en 2020 y sólo un 10,8% por debajo del récord de ganancias que se anotó en 2019 antes de la llegada del COVID. Habría marcado un récord histórico si no hubiese sido por la afectación del coronavirus en el primer y cuarto trimestre. En cambio, en el segundo y tercero alcanzó la mayor cifra de ventas y beneficios de su historia, por lo que en una situación normal habría cerrado otro año de récord.

Sin créditos ni préstamos

Su economía está saneada ya que es de las pocas empresas que no debe dinero a los bancos. No tiene ni préstamos pedidos ni créditos concedidos. Todas las inversiones que realiza salen de sus ahorros. Su salud financiera sigue siendo una de sus señas de identidad. El año pasado, su flujo de caja fue el más alto de la historia con casi 4.000 millones, lo que le llevó a acabar el ejercicio con una posición financiera de 9.359 millones, una cuarta parte más que el año anterior.

La red de tiendas no crecerá

Desde sus comienzos, la multinacional ha llevado a cabo su expansión a través de la apertura masiva de tiendas. No hace publicidad ya que considera que los escaparates de sus establecimientos —muchos de ellos en las mejores calles de las ciudades— son su mejor reclamo. Pero esa expansión, por ahora, ha tocado techo. En 2021, la textil gallega abrió 266 tiendas y el total alcanza las 6.477. Pero no habrá un incremento durante este año, según avanzó Óscar García Maceiras, y esta política seguirá en los próximos ejercicios. Considera que las que ya están abiertas aún tienen mucho margen de mejora.

La Bolsa, el único manchón

Todas las magnitudes de la firma son positivas, excepto una. El valor de la acción. Es cierto que desde la llegada de Pablo Isla la revalorización del grupo en Bolsa se ha multiplicado por cuatro, pero en el último año ha perdido una cuarta parte de su valor. Es una situación que muchos analistas no se explican. Inditex sigue dando beneficios y creciendo, pero esa buena salud no se traslada a los mercados. El pasado 7 de marzo, la acción de la multinacional marcó su valor más bajo desde julio de 2013 al caer por debajo de los 20 euros por cada título. Un suelo que no había tocado ni en el peor momento de la pandemia hace dos años.

Más dinero para los accionistas

Para intentar levantar la acción, la textil ha anunciado para este año una retribución al accionista de 0,93 euros por título, compuesto por un dividendo ordinario de 0,63 euros y un dividendo extraordinario de 0,30 euros por acción. Esta cifra supone un tercio más que el ejercicio anterior.

La compañía retribuirá este año a sus accionistas con casi 3.000 millones (2.898). Nunca antes se había alcanzado esta cifra. También será la prima vez que deberá recurrir a las reservas para completar el pago.

Uno de los grandes beneficiados será el fundador del grupo, Amancio Ortega, que ingresará 1.718 millones en concepto de dividendos, por encima de los 1.294 que percibió el ejercicio pasado. Además, el consejo acordó establecer un dividendo extraordinario de 0,40 euros por acción para el ejercicio 2022, que se sumará al ordinario para ser distribuido a lo largo del siguiente año.

Cuatro veces más grande que cuando llegó

Pablo Isla cerrará el próximo jueves 17 años seguidos de expansión del negocio de Inditex. Y si de negocio hablamos, lo primero que se mira son la facturación y los beneficios que consigue una empresa. En estas casi dos décadas al frente de la compañía ha multiplicado por cuatro estas dos magnitudes. En 2005, su primer año como consejero delegado y vicepresidente de la multinacional, las ventas alcanzaron los 803 millones. El pasado 16 de marzo, cuando presentó los resultados de 2021, se elevaron un 36% respecto a 2020 y alcanzaron los 27.716 millones, solo 500 por debajo de la cifra récord de 2019. En cuanto a los beneficios ocurrió algo similar. Han pasado de los 803 de hace 17 años a los 3.243 de 2021. Todo estaba previsto para que este año las ganancias superasen por primera vez los 4.000 millones, pero la pandemia lo ha impedido. Isla no es muy aficionado a realizar apariciones públicas, excepto cuando hay presentación de resultados o se produce la junta general de accionistas. Pero en un evento en el que participó en 2006, un año después de llegar a Inditex, reconoció que la internacionalización de la empresa es, más que un objetivo, una necesidad para las compañías que quieran ser actores principales de la economía moderna. Y ha cumplido esas palabras. Inditex es hoy una multinacional más grande que cuando la cogió. En aquel momento, la firma gallega tenía abiertas poco más de 2.600 tiendas. Ahora rozan las 6.500, mientras que los países en los que opera han pasado de 62 a más de 200. Sin esa vocación de internacionalización que ha imprimido Isla al negocio de Inditex no se entendería su historia de éxito.

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