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Desarrollo económico | Foro Conexión Africanarias

La tecnología y la innovación acercan el éxito en la cooperación con África

Los expertos aseguran que consolidar las relaciones con el continente vecino pasa por conocer cuáles son las necesidades e implicar a la población local en su solución

De hacer siempre lo mismo solo cabe esperar obtener siempre idéntico resultado. Sin embargo, el desarrollo tecnológico abre nuevas puertas. A decir de los expertos, ha llegado la hora de cambiar el modo de relacionarse con el continente vecino de cara a propiciar avances, y también ellos sostienen que África es un terreno completamente abonado para la innovación. Son algunas de las principales conclusiones que se extraen del Foro Conexión Africanarias organizado ayer por la Asociación Canaria de Startups, empresas de Base Tecnológica e Inversores Ángeles (Emerge) en Casa África.

«Emprendimiento, innovación y tecnología para una nueva economía» era el lema de la cita. Nadie se opuso a esa evidencia, pero un importante matiz terminó de perfilarlo: «Siempre hay que mantener una escucha activa para que las soluciones, las innovaciones que pueda implementarse, sean adecuadas al contexto», señaló Ana Pantelic, directora ejecutiva del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) D-Lab.

Este programa interdisciplinar que cuenta con el soporte de uno de los centros académicos más prestigiosos del mundo lleva casi 20 años dando soluciones prácticas a los desafíos que plantea la pobreza en todo el mundo. Las medidas ideadas deben ser «accesibles para personas que viven con menos de tres dólares al día», señaló la directora ejecutiva del MIT D-Lab.

Y todo ello aderezado con un «diseño participativo», agregó, que garantice la implicación de principio a fin por parte de la población local. Al respecto, Pantelic detalló el programa desarrollado en núcleos poblacionales aislados de Colombia para la educación financiera de las mujeres. Repartieron tablets «y fueron ellas mismas las que las hicieron circular entre las demás, decidieron cuándo y dónde debían hacerlo», continuó.

«Cambio de paradigma»

El éxito obtenido provocó que esta iniciativa terminara por aplicarse en hasta doce países y llegara a mejorar la vida de un millón de personas. Lo más importante de este modo de actuar, en opinión de Ana Pantelic, es el «cambio de paradigma». Hacer partícipe a la población local de la búsqueda y aplicación de las soluciones impulsa «la confianza. Menos de un 1% de las tablets se perdieron o fueron robadas», explicó la directora ejecutiva del MIT D-Lab.

El proyecto de desarrollo del MIT opera en América, Asia y, de forma más intensa que en los anteriores, en África. Es en este continente en el que el Archipiélago está llamado a jugar un papel relevante, y Nasara Cabrera, directora general de Asuntos Económicos con África del Gobierno de Canarias, no dejó pasar la oportunidad de anunciar un intento por estrechar lazos con el MIT para propiciar el despegue de ese rol.

«Estando tan cerca de África nos dimos cuenta de que hay muchas oportunidades para todos si ponemos el conocimiento al servicio de comunidades que lo necesitan», abundó Juan Ruiz Alzola, catedrático de Tecnologías de la Imagen de la ULPGC. Bien relacionado con la Universidad de Harvard desde hace años, se apuntó a la suma de esfuerzos para alcanzar hitos.

También relacionado estrechamente con el continente vecino, relató que a lo largo del tiempo «fueron surgiendo proyectos en el campo de la medicina». Y en ese ámbito de la salud trabajó para «desarrollar el programa de formación de formadores». Porque la educación es otra de las puertas a la que todos aludieron y que, en su opinión, hay que abrir de par en par con el fin de tener la seguridad de que podrá hallarse complicidad y colaboración sobre el terreno.

«Es un momento especial y empezamos a ver una alineación de ciertas estrategias muy interesantes», señaló el director de Innovación y Transferencia de la ULPGC, Sebastián López. Con una connotación especial para esa innovación y traspaso del conocimiento al proceso productivo, la de regirse por «los principios de economía sostenible» añadió López.

En la misma línea se manifestó el coordinador de Investigación, Desarrollo e Innovación del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), Gonzalo Piernavieja. Son 25 los años que lleva este organismo operando para facilitar la vida en África. «Trabajamos en zonas rurales aisladas y hay que aprovechar las energías renovables, la tecnología sostenible del ciclo de agua y la economía circular», detalló.

En esa labor no escasean las dificultades. «¿Qué normativa utilizas cuando vas a electrificar una zona de Cabo Verde?», preguntó Piernavieja. Tener un socio local puede acercar soluciones.

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