Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

La Cámara ve posible que la economía vuelva a niveles precrisis antes de 2023

El consumo supera las cifras de 2019 y contribuye a elevar la confianza de los empresarios | El riesgo de una inflación estructural acecha la recuperación económica

Lola Pérez, Santiago Sesé y Juan Ramón Fuertes, ayer durante la presentación del último ‘Boletín de coyuntura económica de Canarias’. E. D.

En la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife no descartan que la economía regional recupere los niveles precrisis antes de que finalice el próximo año. Como en las previsiones de otras instituciones y entidades, que la realidad se acerque en mayor o menor medida a lo vaticinado por la organización empresarial dependerá de que el virus se mantenga o no bajo control. Si se consigue, la economía del Archipiélago «alcanzaría su nivel prepandemia en la segunda mitad de 2022», explicó ayer el presidente de la Cámara de Comercio de la provincia, Santiago Sesé, durante la presentación del último Boletín de situación económica, una publicación trimestral que la organización de empresarios elabora en colaboración con CaixaBank.

La Cámara mantiene su previsión para este año y calcula que el Producto Interior Bruto (PIB) de la Comunidad Autónoma crecerá en 2021 alrededor de un 5%. Aunque la economía isleña empezó a respirar el pasado verano y las expectativas de cara al cierre del actual ejercicio son positivas –básicamente por el previsible y progresivo incremento del número de turistas y por el hasta cierto punto sorprendente buen comportamiento del consumo–, ese 5% supone un punto menos del crecimiento previsto para España. La fase final de la recuperación llegaría así en 2022 –siempre que la pandemia se mantenga «controlada», insistió el presidente de la Cámara– y sería una realidad en el segundo semestre del año. De cumplirse este pronóstico, la economía del Archipiélago podría crecer hasta un 7% en 2022, con lo que se daría la vuelta a la tortilla y Canarias pasaría a estar por encima del crecimiento del PIB nacional, para el que se baraja un incremento ligeramente inferior al 6% en el próximo ejercicio. De este modo, las previsiones de la Cámara de Comercio coinciden casi exactamente con las de CaixaBank, cuyo servicio de estudios, CaixaBank Research, vaticina un alza del PIB de un 5,2% en 2021 y también de un 7% en 2022, tal como recordó ayer el director territorial de la entidad financiera en Canarias, Juan Ramón Fuertes, quien acompañó a Santiago Sesé y a la directora general de la Cámara, Lola Pérez, durante la presentación del boletín de coyuntura.

El director de CaixaBank en Canarias corroboró la notable mejora de los niveles de consumo, que en estos momentos son una de las fortalezas de la economía de la región. «El consumo experimentó en el tercer trimestre de 2021 un crecimiento del 10% respecto del mismo período de 2019 y de siete puntos respecto del segundo trimestre de este año», subrayó. Está por encima, por tanto, de los niveles prepandemia.

Optimismo

El consumo es, por tanto, uno de los factores que subyacen en el mayor optimismo de los empresarios, tanto que el Indicador de Confianza Empresarial en Canarias es el que más crece de todo el país, con una subida en octubre del 10,1%.

Entre los nubarrones que se vislumbran en el horizonte está el de la inflación. Si la escalada global de los precios se prolonga en el tiempo –la mayoría de expertos sigue confiando en que se trata de algo coyuntural–, los costes de las empresas se dispararán y el poder adquisitivo de las familias disminuirá, lo que frenaría el crecimiento.

Cambios en la ley por los antivacunas

El presidente de la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife, Santiago Sesé, pidió ayer al Gobierno de Canarias que cambie la legislación para que las personas que no se quieren vacunar no trabajen de cara al público en ámbitos como el sanitario. «No puede ser que quien no esté vacunado esté en contacto con el resto de sus compañeros y con los clientes», lamentó Sesé, quien criticó que en el sistema sanitario haya personal sin vacunar, lo que, avisó, es «un peligro». Según Sesé, el Gobierno tiene que ser valiente y cambiar la legislación no para obligar a la vacunación, sino para trasladar a los antivacunas a otro entorno hasta el fin de la pandemia. «La vida de las personas es lo primero, y si hay que cambiar la ley, que se busque la manera de hacerlo», subrayó.

Compartir el artículo

stats