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El 40% de canarios adelanta las compras navideñas para no quedarse sin regalos

El temor a la carestía dispara el número de canarios en busca de productos en la ‘Black Week’ | Preocupación en el textil por si se cancelan las cenas de empresa

Un cartel anunciaba ayer en la calle Castillo de Santa Cruz, una de las principales arterias comerciales de la capital tinerfeña, el inminente ‘Black Friday’. Carsten W. Lauritsen

Hasta un 40% de los consumidores canarios –cuatro de cada diez– va a hacer sus compras navideñas durante la Black Week, la semana de ofertas y descuentos que comienza hoy con el Black Friday. Este viernes negro –las ventas de este día permitían que los números rojos de los comerciantes estadounidenses se transformaran en números negros, de ahí el nombre– ha acabado por convertirse en una semana negra, la Black Week, en la que entre un 25 y un 30% de los isleños solía aprovechar para abastecerse de cara a la Navidad. Pero la Black Week de 2021 tampoco será normal, como ya pasó en 2020. Y no solo porque este sea el año II de la pandemia de coronavirus, sino, sobre todo, porque el temor al desabastecimiento de determinados productos empuja a más canarios que nunca a adelantar las compras de Navidad. El colapso del transporte marítimo, la falta de contenedores para mercancías o el acaparamiento de China –tres hechos que están íntimamente relacionados– han metido así el miedo en el cuerpo a los isleños, que se apresuran para no quedarse sin ese juguete que piden los más pequeños de la casa o sin ese producto electrónico de última generación.

Antes del estallido de la pandemia, entre un 25 y un 30% de los consumidores canarios aprovechaba el ‘Black Friday’ y los días posteriores para hacer todas sus compras navideñas.

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Al hilo de lo anterior, no sorprende que los comercios y las empresas en general –el Black Friday ya lleva años siendo uno de los días señalados en el calendario de la restauración e incluso de las agencias de viajes– califiquen la semana negra que arranca hoy de «muy ilusionante», subraya el presidente de la Confederación Canaria de la Pequeña y Mediana Empresa (Cecapyme), Juan Socas. «En la Black Week, porque ya no se puede hablar solo de Black Friday, entre un 25 y un 30% de los consumidores canarios aprovechaba los descuentos para hacer las compras de Navidad y Reyes Magos, pero las previsiones que tenemos para este año son que ese porcentaje suba hasta el 40», explica por su parte el presidente de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca), Abbas Moujir.

Este año, hasta un 40% de los consumidores hará sus compras de Navidad -juguetes, electrónica, ropa...- en la ‘Black Week’, entre diez y 15 puntos más que antes de la covid-19.

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De modo que el miedo al desabastecimiento ha calado hondo en los ciudadanos del Archipiélago. Y, sin embargo, se trata de un miedo más bien infundado. Tanto el presidente de Cecapyme como su homólogo en Fauca descartan que vayan a faltar productos, o al menos que vayan a faltar en mayor medida que otros años. En otras palabras: «Hay que darse prisa para comprar aquello para lo que siempre ha habido que darse prisa», resume Moujir. Es probable que no todo el que busque acabe encontrando el último modelo de la Play Station, el videojuego más demandado o el más innovador gadget de Apple o Amazon, pero esto no es novedad y, por tanto, no es debido a la crisis del transporte. No en vano, agrega Socas, los electrónicos son el producto estrella en la Black Week. Y a mayor demanda, mayor riesgo de que se agoten, y ello por más que los comercios y las grandes superficies de las Islas hayan sido previsores y hayan adelantado a su vez las compras a los proveedores.

En el ‘Black Friday’ comienzan las contrataciones temporales para la Navidad y las posteriores rebajas. Este año se firmarán en las Islas 2.210 contratos, según Randstad.

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Los nubarrones

Aunque el clima entre el empresariado es de generalizado optimismo, hay dos grandes riesgos que pueden chafar, al menos en parte, el negocio de la Black Week. O más bien un gran riesgo que puede causar un gran problema. El riesgo es que la sexta ola de la pandemia dé lugar a nuevas restricciones y que esto deje toneladas de mercancías amontonadas cogiendo polvo en los almacenes. Dicho de otro modo: que se produzca una situación de sobrestock, que es cuando hay más productos y mercancías en venta de los que exige la demanda. De hecho, ahonda Moujir, algo parecido se está dando ya en los comercios de textil y complementos. La aparición de esta sexta ola ya ha llevado a muchas empresas y colectivos a cancelar las típicas cenas navideñas, con lo que muchos potenciales clientes desisten de comprarse ese nuevo traje, ese nuevo vestido o esos nuevos zapatos que tenían pensado estrenar en esos eventos.

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