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Los productos agrícolas se encarecen hasta un 20% al dispararse los costes de los cultivos

Los incrementos no se están trasladando a los agricultores, que reclaman rebajas fiscales

Las almazaras, como es el caso de la de Millena, sufren un encarecimiento del coste de producción del aceite por la subida de la luz. | JUANI RUZ

El encarecimiento de las materias primas, la energía y los combustibles ya está afectando de forma directa a los consumidores, que se están teniendo que rascar más el bolsillo para algo tan básico como es la cesta de la compra. Una prueba de ello son los productos agrícolas, cuyos precios han registrado incrementos de hasta cerca de un 20% en el último año, tras dispararse los costes de producción en el campo. A los ya consabidos incrementos de la luz y el gasóleo, se le unen también el de los fertilizantes, abonos y tratamientos fitosanitarios, además del de los envases. El problema añadido es que las subidas de precios en los supermercados no se están trasladando en la misma medida a los agricultores, ni tampoco sirven para compensar los gastos añadidos a los que tienen que hacer frente. Es por ello por lo que reclaman ayudas urgentes en forma de rebajas fiscales, exenciones o supresión de aranceles a los productos básicos.

El encarecimiento de las materias primas, la energía y los combustibles ya está afectando de forma directa a los consumidores, que se están teniendo que rascar más el bolsillo para algo tan básico como es la cesta de la compra. Una prueba de ello son los productos agrícolas, cuyos precios han registrado incrementos de hasta cerca de un 20% en el último año, tras dispararse los costes de producción en el campo. A los ya consabidos incrementos de la luz y el gasóleo, se le unen también el de los fertilizantes, abonos y tratamientos fitosanitarios, además del de los envases. El problema añadido es que las subidas de precios en los supermercados no se están trasladando en la misma medida a los agricultores, ni tampoco sirven para compensar los gastos añadidos a los que tienen que hacer frente. Es por ello por lo que reclaman ayudas urgentes en forma de rebajas fiscales, exenciones o supresión de aranceles a los productos básicos.

Pese a tratarse de porcentajes ya considerables, todo apunta a que la escalada de precios va a continuar en los próximas semanas, y, de manera especial, con la llegada de las fechas navideñas. Y es que, según la misma organización agraria, solo en el último trimestre se ha agudizado la tendencia alcista de las materias y la energía. Los fertilizantes, en concreto, son el doble de caros; el gasóleo ha aumentado un 60%; la electricidad, un 300%; el agua, un 30%; y los plásticos, un 50%.

El problema de todo ello es que las subidas de precios que se registran en los supermercados no se están trasladando en la misma proporción a los agricultores, ni tampoco les está permitiendo cubrir ni de lejos los costes de producción. De hecho, el informe de la propia Coag pone en evidencia fuertes diferencias entre lo que se paga en origen y lo que después cobran las cadenas de distribución a los consumidores. Las mayores divergencias se dan en el ajo, un 800%; la cebolla, un 700%; la sandía, un 613%; la patata, un 600%; o el limón, un 502%.

La situación, por tanto, es muy delicada para el sector, como así lo hace constar el presidente de la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) en Alicante, Ramón Espinosa, quien afirma que el desajuste de costes que se ha producido es «insostenible», por lo que reclama al Gobierno medidas excepcionales como exenciones para la electricidad y el gasóleo, y una reducción de la presión fiscal. «Si hay que pagar impuestos, se pagan, pero que se garanticen a los agricultores unos precios decentes por sus productos», enfatiza.

En parecidos términos se expresa Carles Peris, secretario general de La Unió, quien pide la suspensión de los aranceles que gravan las entradas de mezclas de urea y nitratos, componentes esenciales de los abonos.

Por su parte, Raúl Marín, productor de hortalizas de la Vega Baja, denuncia que el encarecimiento de estas materias, indispensables para la agricultura, «está propiciando que vendamos por debajo de los costes de producción», mientras que José Vicente Andreu, dedicado a los cítricos y las almendras en la misma comarca, añade a todos estos factores «los desmedidos precios del agua desalada en nuestra zona para el último trimestre». Por último, tanto Joaquín Sempere, de la almazara El Tendre, como José Miguel Ferrando, de la de Millena, se quejan del impacto del precio de la electricidad en los costes de elaboración del aceite.

El conejo, el pollo y el cerdo aumentan entre un 2% y un 5% por lo que supone alimentar a los animales

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La cotización de la carne también sube por los piensos

Los productos agrícolas no son los únicos que se están encareciendo. Algo parecido está sucediendo con la carne, en este caso como consecuencia del aumento del precio del pienso con el que se alimenta a los animales. El informe elaborado por la Coag destaca que la carne de conejo ha aumentado un 5% en el último año, hasta situarse en 5,96 euros el kilo, mientras que la de pollo lo ha hecho en un 3,5%, lo que la deja en 2,99 euros. La carne de cerdo, por su parte, ha subido un 2%, por lo que se queda en 5,96 euros el kilo. Detrás de estos incrementos se encuentra la cotización de los piensos, que en estos momentos son un 23% más caros que hace un año, así como los costes energéticos en las granjas. Sin embargo, y al igual que pasa con la agricultura, los precios que se pagan actualmente en los supermercados tampoco están llegando a compensar las variaciones a las que tienen que hacer frente los ganaderos. De ahí que las organizaciones sectoriales estén reclamando que también se extienda a esta actividad las medidas de rebajas fiscales y ayudas directas que se vienen reivindicando.

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