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Antonio Huertas: «Frenar los salarios va en contra del estado del bienestar»

Antonio Huertas

No es habitual que un alto ejecutivo del Ibex defienda el alza de salarios. Pero el extremeño Antonio Huertas (Villanueva de la Serena, 1964), presidente de Mapfre desde 2012, venía advirtiendo desde antes del covid de que «una economía ‘low cost’ solo genera salarios ‘low cost’». 

¿Qué cicatrices dejará el covid?

Estábamos ya en un cambio de modelo productivo por la cuarta revolución industrial que supone la sociedad del conocimiento. Con el covid, los que no encontraban trabajo no lo van a hallar y los que estaban en situación precaria van a tener dificultades para reincorporarse al mercado laboral si no hacemos algo más activo. Hay que alzar la voz y pedir y proponer soluciones para que la crisis no suponga un incremento de la brecha de desigualdad.

¿Quiénes son los damnificados?

Ya antes de la pandemia hice muchas veces en público una reflexión respecto a qué capacidad tenemos para ofrecer empleos y salarios decentes a los jóvenes que van a comenzar a salir al mercado de trabajo. Además, con el covid, a aquellos que ya sufrieron la crisis anterior y que apenas habían podido asomar la cabeza les volvemos a condenar a la precariedad de una segunda crisis y pueden llegar a los 40 años con salarios bajos, cuando tienen que ser los principales contribuidores al sistema del bienestar en los próximos años para garantizar su sostenibilidad. Los muy mayores, por otro lado, difícilmente van a encontrar oportunidades laborales sin no establecemos políticas activas. Y no hemos conseguido todavía, ni mucho menos, la plena integración de ambos géneros y de otro tipo de personas con situaciones especiales.

¿Es momento de subir el SMI?

Indudablemente, hay que incrementar los salarios. Si queremos tener un estado del bienestar equilibrado, hay que tratar de que todos los ciudadanos tengan unos niveles de renta razonables y adecuados a su tipo de trabajo. Todo lo que sea frenar la mejora de los salarios no deja de ser una patada en la espinilla al sostenimiento de ese estado del bienestar a futuro. Dicho eso, en estos momentos estamos en una situación muy crítica, donde todavía millones de autónomos y de pequeños empresarios están teniendo dificultades para sobrevivir. Hay que jugar con una velocidad diferente a la que probablemente hubiéramos mantenido si no hubiera venido esta crisis.

¿Que opina de las críticas del Gobierno a los suelos de los altos ejecutivos de las empresas?

No veo ninguna preocupación por lo que gana un buen futbolista. No sé por qué nos tenemos que preocupar por lo que gana un buen directivo o un buen trabajador.

¿Reducir la temporalidad pasa por abaratar el despido?

En Mapfre nunca hemos hecho ERE. Dicho lo cual, no se trata tanto de cambiar el coste del despido como la manera en la que se indemniza. En Brasil, por ejemplo, los empleados acumulan durante toda su vida laboral una especie de hucha, con lo que para la empresa se produce un diferimiento del coste. Algo similar a la mochila austriaca para las pensiones. Otro elemento son los fondos de pensiones privados. Cuando se produce una crisis, se pide enseguida que se flexibilicen los mecanismos para rescatar el dinero. Sin embargo, lo que se está haciendo es atosigar continuamente los mecanismos de ahorro en este país, cuando pueden ser una ayuda.

¿Cómo valora la reforma de las pensiones del Gobierno?

El enfoque de la reforma de la pensión pública es correcto, pero hay que hacerla de manera integral. No podemos reformar una parte y olvidarnos del resto: garantizar la revalorización, pero no establecer cómo hacer sostenible el sistema. Hay que fijar mecanismos de equilibrio intergeneracional para evitar que nuestros jóvenes de ahora, cuando sean adultos, digan que no pueden continuar pagando. No hagamos ahora lo fácil y dejemos lo difícil para cuando no tengamos posibilidad de hacerlo, porque eso provocará desequilibrios importantes adicionales a los que ya tenemos. Además, nos confundimos cuando hablamos de la reforma y solo nos referimos a las pensiones públicas. Hay que diseñar un sistema que permita la complementariedad con las pensiones privadas y que favorezca el ahorro. Es importante crear mecanismos complementarios que hagan que la tasa de sustitución, el porcentaje de dinero que percibe el trabajador de la pensión pública, vaya proporcionalmente bajando y sea compensado con ingresos procedentes de otros tipos de ahorros.

¿Las reformas a que están condicionados los fondos europeos pueden forzar esos cambios?

Seguramente estén dentro del marco de acuerdo que la Unión Europea establece para conceder financiación. Pero resultará difícil hacerlo si no hay consenso político. Tenemos que reclamar que los partidos importantes se pongan de acuerdo. No vale hacerlas de un lado ignorando al otro, porque cuando se produzca la alternancia política se deshará lo andado. No tiene sentido estar recriminándonos hacia atrás quién lo ha hecho mejor o peor. El sistema de pensiones forma parte del estado social del bienestar de este país, que hay que defender a muerte, para lo cual hay que continuar haciendo reformas que permitan su sostenibilidad y suficiencia.

¿Les interesa participar en la gestión del fondo público de pensiones que prepara el Gobierno?

No tenemos mucha información. Como idea es buena. Serán los detalles los que delimiten si el proyecto es viable o no. Si se pretende una colaboración público-privada, hay que dialogar desde el primer día, no darnos la solución hecha y pretender luego que compitamos.

¿Qué le parece cómo está instrumentando el Ejecutivo las ayudas europeas NextEU?

Tenemos que hacer todo lo posible para que lleguen cuanto antes. Las reglas han de ser transparentes y equilibradas para que podamos competir todos y acelerar el proceso. No tenemos mucha información sobre aspectos como la cogobernanza entre el Gobierno y las comunidades o el peso del sector privado en los proyectos. No tendría sentido que fuésemos testimoniales en su dirección y ejecución. Además, y lo digo siendo de la España de provincias, no podemos pensar que los polos de crecimiento de este país tienen que seguir siendo los mismos de los últimos 50 años, hay que ayudar a que las zonas más desfavorecidas puedan competir. Si se hace todo eso, que no lo sabemos y confiamos que así sea, serán un éxito.

¿Qué proyectos presentarán?

No somos una empresa industrial, no vamos a optar a cifras equiparables a las de otros sectores. Seremos sobre todo beneficiarios indirectos. Si no hay actividad económica, el seguro no puede sobrevivir porque no hay riesgo que asegurar.

Este año prevén ganar 700 millones, más que en el año precovid.

El seguro, cuando está bien gestionado, en crisis cortas sufre un impacto menor. Todavía arrastramos una cola importante de siniestralidad en Latinoamérica por las coberturas por fallecimiento y de salud, pero se irá reduciendo con la vacunación. La recuperación de los mercados nos ha permitido realizar plusvalías latentes en nuestra cartera de activos para compensar las desviaciones de la siniestralidad.

¿Qué efecto tendrá en Mapfre una retirada de estímulos del BCE?

En la medida en que suban los tipos, que de manera subyacente ya sucede, la rentabilidad de nuestra cartera de renta variable mejorará. También podremos ofrecer productos más atractivos a nuestros clientes inversores. Pero las autoridades no deben retirar incentivos de manera inmediata porque eso sería pegar un tiro al pie de la economía.

En la junta del 2022 renovarán su plan estratégico. ¿Volverá a incluir la salida de ciertos negocios?

El crecimiento rentable seguirá siendo parte del plan. En los últimos diez años, ha habido un incremento sustancial de grandes catástrofes en algunos de países, por eso tenemos que exigirles más rendimiento.

¿Tienen apetito comprador?

Mentiría si dijera que no vamos a volver a comprar nada, pero también si dijera que nuestra obsesión es comprar. No queremos ampliar nuestra huella a más países, pero analizaremos las oportunidades en nuestros mercados estratégicos.

Oliver Wyman prepara el informe para fijar la indemnización que les pagará CaixaBank por la ruptura de su acuerdo con Bankia. Se ha dicho que les ofrecían 500 millones y ustedes pedían 1.000.

Era muy difícil llegar a un acuerdo directo y era preferible entregarlo a ese valorador, que está haciendo su trabajo. No sé si dará tiempo antes de final de año. Ni Caixa ha ofrecido 500 millones ni nosotros pedido 1.000. Entiendo que se especule, hay información pública suficiente.

¿Han notado un incremento de demandas a raíz de la condena a una aseguradora a indemnizar a una pizzería por el confinamiento?

Sabemos que hay plataformas y algunos colectivos de abogados. Pero entendemos que no hay ningún recorrido porque no hay cobertura alguna, ni en España ni en la mayoría de mercados, a las pérdidas económicas de una situación así.

Ha defendido públicamente que se deberían buscar fórmulas para asegurar ese tipo de pérdidas.

Debería hacerse a partir de la colaboración público-privada, e incluso buscar soluciones supranacionales para evitar que las empresas alemanas estén en mejores condiciones que las españolas. En otros mercados se está trabajando, pero en España no estamos progresando nada. Lo entiendo, pero si ocurriera otra situación como la pandemia, nuestras pymes lo van a lamentar.

¿Alguna vez piensa en retirarse?

Tengo un recorrido máximo de ocho años, a los 65 me tengo que ir. El equipo directivo es lo suficientemente fuerte para que, cuando suceda, haya un hombre o mujer que pueda ser el nuevo presidente. Pero no creo que tengamos que estar pensándolo activamente. Quiero seguir trabajando, tengo toda la ilusión del mundo.

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