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La pandemia dispara el ciberfraude hasta cifras récord en Canarias

En 2020 se denunciaron en las Islas más de 12.000 estafas informáticas, casi el doble que el año anterior | Canarias es una de las regiones con mayor aumento

Una mujer teletrabaja en su domicilio. E. D.

La pandemia ha disparado la cibercriminalidad en Canarias. El coronavirus ha hecho que el tiempo que muchos pasaban delante de una pantalla se multiplicase. Buena parte del trabajo, el ocio o las compras se trasladaron a la esfera digital y los delincuentes online han sabido aprovechar la situación y las estafas informáticas han experimentado un incremento sin precedentes, que ha elevado las denuncias vinculadas a este tipo de delitos hasta cifras récord en el Archipiélago.

En concreto, en 2020 en las Islas se registraron más de 12.600 infracciones penales relacionadas con algún tipo de fraude informático, según las estadísticas aportadas por el Ministerio del Interior. De ellas, las más numerosas son las estafas que se realizan en el uso de tarjetas de crédito o débito y cheques de viaje, que suman más de 9.700, así como las estafas bancarias. Unas cifras que prácticamente multiplican por dos las registradas tan solo un año antes, colocando a Canarias en el podio de las comunidades en las que más han aumentado este tipo de delitos.

El experto en hacking y ciberseguridad, Deepak Daswani, ratifica que el año pasado debido a la pandemia «se intensificaron los ataques basados en ingeniería social», es decir, aquellos que utilizan el engaño y la manipulación para que las víctimas proporcionen la información necesaria para acceder a sus equipos. Entre ellos se encuentran el phishing, o los ataques por correo electrónico, vishing, aquel que se realiza a través de llamadas de teléfono, o también los que se producen a través de redes sociales. «El confinamiento provocó que muchas personas estuvieran en casa, consternadas, sin trabajar y en situación de angustia», unos condicionantes que les hacían propicios a estos ataques.

El incremento del teletrabajo y el comercio ‘online’ aumenta los riesgos de sufrir un ataque

Sin embargo, hay que tener en cuenta que estos 12.600 ciberfraudes no son todos los que se cometieron en el Archipiélago durante esos doce meses, ya que solo se trata de aquellos que han sido denunciados. «Los datos son relativos porque hablamos del número de incidentes que se han conocido a través de las denuncias pero se producen muchos que ni siquiera la víctima detecta», explica. Daswani atribuye el alza en el número de delitos no solo a que el año pasado se hayan disparado sino también a que pueden haberse denunciado más en las Islas respecto a años anteriores.

«El auge del comercio electrónico nos hace más vulnerables a los fraudes y estafas», comenta Daswani, mientras que la expansión del teletrabajo también ha hecho más vulnerables a las empresas y organismos públicos.

Y es que ni siquiera las instituciones están a salvo de ser víctimas de este tipo de delitos. Desde el estallido de la pandemia han sido muchas las que han tenido que enfrentarse a algún tipo de ataque. Durante los primeros momentos de la emergencia sanitaria, los hospitales se convirtieron en un blanco constante. Y ya en marzo de este año el Servicio de Empleo Público Estatal (SEPE) también se vio afectado por un ataque informático con ransomware que paralizó totalmente su actividad durante varios días y dejó en el aire la tramitación de miles de expedientes.

Organismos públicos y privados también han sido víctimas de fallos de seguridad en sus sistemas

Pero, ¿qué se puede hacer para estar preparado ante un ciberataque? Daswani es categórico: «no se puede vivir en un escenario de seguridad al 100%», ya que los programas son sistemas susceptibles de tener errores que acaben convirtiéndose en vulnerabilidades y los usuarios también pueden acabar cayendo en los engaños de ataques de ingeniería social. Sin embargo, este experto sí asegura que se pueden seguir una serie de recomendaciones para reducir esos riesgos. En ese decálogo de buenas prácticas se incluye la actualización de los sistemas operativos, la instalación de antivirus comerciales y de reputación contrastada, el uso de contraseñas robustas, no utilizar siempre la misma y modificarlas cada cierto tiempo, evitar la descargar sofware crackeado que pueda acabar introduciendo virus en el sistema y desconfiar de las wifis públicas. Mientras que las empresa también deben extremar el cuidado, realizar auditorías de seguridad y formar a sus empleados para que sepan reconocer los peligros.

Lo cierto es que, tal y como advierte el VII Estudio sobre la Cibercriminalidad en España, este tipo de delitos seguirán incrementándose a corto plazo. La pandemia ha seguido marcando muchas de las amenazas y riesgos también durante este año, muchos de ellos vinculados al teletrabajo, debido al mayor uso de la nube, conexiones VPN y tecnologías para el acceso remoto. Por lo que el informe advierte de que «es previsible que los ataques relacionados con redes domésticas o dispositivos personales se incrementen», con el objetivo de acceder a la infraestructura de la empresa para diferentes fines, entre los que se encuentra el ciberespionaje.

Solo uno de cada diez delitos se esclarece

Apenas un 14% de los ciberdelitos denunciados en España logra esclarecerse. Así lo detalla el VII Estudio sobre Cibercriminalidad en España elaborado por el Ministerio del Interior. Entre las grandes operaciones policiales que el informe detalla que se desarrollaron el año pasado, se encuentra la llevada a cabo en Canarias, por parte de agentes de la Policía Nacional y de la Guardia Civil, a través de la que se detuvo al responsable de la empresa Arbistar 2.0 SL, por presuntamente defraudar mediante inversiones en criptomonedas haciendo uso de una estafa tipo ponzi o piramidal. De hecho, el estudio advierte de que las nuevas formas criminales asociadas a las monedas electrónicas son cada vez más habituales. En toda España se denunciaron el año pasado 287.963 delitos vinculados a la red y tan solo han sido esclarecidos 38.046, en los que se practicaron 11.000 detenciones. El Archipiélago fue el lugar en el se dio parte a un total de 14.449 ciberdelitos, en los que además de los fraudes y estafas, que fueron los más numerosos, se incluyen las amenazas, las falsificaciones o los delitos sexuales que se comenten a través de internet.

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