El desplome que atraviesa la fabricación de vehículos ha reducido al mínimo el stock de coches nuevos en Canarias. Los problemas que están experimentando las principales plantas de producción, –no solo de España sino también en Europa y en otros países del mundo, que han tenido que retrasar o incluso paralizar el trabajo debido a la falta de componentes–, está provocando que las marcas no puedan abastecer los pedidos de los concesionarios. Una situación que se está dejando sentir ya en las Islas, donde el sector tiene problemas para abastecer sobre todo al mercado del alquiler de vehículos, que es el que más demanda está generando en estos meses. «La situación es complicada porque no nos están llegando coches», explica Rafael Pombriego, vicepresidente ejecutivo de la Federación Regional de Importadores y Concesionarios de Automóviles de Canarias (Fredica), quien sostiene que se trata de un problema que afecta a todas las marcas y cuya solución parece aún lejana.

Pero, ¿cuál es el motivo de este descenso en la fabricación de vehículos? La escasez de microchips que está causando estragos en la industria del automóvil a nivel mundial. El confinamiento debido a la covid paralizó las líneas de producción de los semiconductores, cuyo uso es determinante para la fabricación de un gran número de aparatos como los móviles y ordenadores, pero también vehículos o electrodomésticos. Ahora, una vez la demanda se ha recuperado e incluso aumentado debido a que la adquisición de productos electrónicos se ha visto multiplicada, los fabricantes no dan abasto para suministrar los que necesitan las plantas de producción.

Una de las principales industrias afectadas por la falta de microprocesadores es la del automóvil, cuyas plantas se han visto obligadas a reducir su producción. En Estados Unidos compañías como Ford o Chrysler han tenido que parar el trabajo, mientras que otros fabricantes como GM, Mazda, Subaru, Nissan y Volkswagen, han tenido que reducir el ritmo de ensamblaje. Los fabricantes españoles también se han visto afectados y la pasada semana Seat en Martorell y Stellantis en Figueruelas, en Zaragoza, tuvieron que reajustar su actividad, paralizando durante varios días líneas de montaje.

La producción de las plantas españolas se redujo un 21,5% durante los primeros seis meses del año

Una situación que está lastrando, y mucho, la recuperación del sector en España, donde el primer semestre del año se ha cerrado con una caída del 21,5%, con un total de 1,2 millones de vehículos fabricados, de los que los coches no superan la barrera del millón.

Una situación que se está dejando notar en los concesionarios de las Islas que ven como sus existencias van mermando y algunos han visto reducido su stock más de un 76% respecto a lo que suele ser habitual.

El vicepresidente ejecutivo de Fredica señala que los bajos niveles de compra de vehículos nuevos en Canarias, debido a los efectos que la crisis del coronavirus ha provocado en el Archipiélago, han hecho que «la demanda no esté siendo tan agobiante porque la venta no está al ritmo que quisiéramos». Es decir, con las actuales existencias el sector puede atender las limitadas peticiones de compra de clientes particulares, que han caído en lo que va de año un 40% si se comparan con los datos previo a la pandemia. Sin embargo, la espera para ciertos modelos que no se encuentren en stock en los concesionarios del Archipiélago puede superar los cuatro meses e incluso alcanzar los seis para aquellos más específicos.

En Canarias la falta de existencias afecta sobre todo al mercado del alquiler de vehículos

Donde sí se está notando la presión de la demanda es en el mercado de los coches de alquiler. Los rent a car se deshicieron de buena parte de su flota el año pasado, debido a la falta de clientes por la paralización del turismo. En Canarias, el parque de vehículos de alquiler pasó de 82.000 a tan solo 22.000 en los meses más duros de la crisis. Este verano, la demanda ha aumentado y las empresas del sector no han podido hacer frente a las peticiones de las miles de personas que han venido a pasar sus vacaciones en las Islas.

Debido a esto, encontrar un vehículo de alquiler en el Archipiélago en agosto se volvió misión imposible para los que no lo hubieran hecho con antelación y los precios se dispararon llegando incluso a triplicarse. Los rent a car recurrieron a los concesionarios para tratar de incrementar su flota, pero se encontraron con sus almacenes prácticamente vacíos.

Pombriego prevé que los problemas en el sector del alquiler de vehículos continúen, ya que en los próximos meses la demanda aumentará con el arranque de la temporada turística de invierno, la más importante del Archipiélago. Sin embargo, las dificultades de abastecimiento continuarán varios meses más. «Pensamos que esto se tiene que regularizar, pero algunas marcas tienen clientes que llevan meses esperando, es una bola de nieve que se va haciendo cada vez más grande», indica. Algo que complicará que los rent a car puedan reforzar su flota a tiempo.

La actual situación de la industria de vehículos nuevos también está teniendo su efecto en el sector de vehículos de ocasión, que ha disparado sus ventas en los últimos meses. Ante la falta de suministro, muchos compradores han decidido buscar en el mercado de segunda mano un coche en buenas condiciones. A pesar de que los precios están subiendo de forma mayoritaria en España, Canarias es una de las pocas comunidades en las que desciende. El precio medio de los turismos de segunda mano en las Islas alcanzó el pasado julio los 8.593 euros, un 2,45% menos que en el mismo mes del año anterior.

El coche eléctrico no despega en el Archipiélago

En un año en el que las ventas de vehículos han caído en Canarias hasta un 31,6% respecto a los datos anteriores a la pandemia, la adquisición de coches eléctricos no puede vivir su mejor momento en el Archipiélago. «Todas las marcas están haciendo el esfuerzo por sacar modelos e ir reduciendo poco a poco los precios», expone Rafael Pombriego, vicepresidente ejecutivo de Fredica, pero este sector no termina de despegar en las Islas, principalmente debido a la falta de una infraestructura suficiente para la recarga de estos vehículos. A pesar de esto, las ventas se han ido incrementando en los últimos años y ya representan entre el 5 y el 10% del total de las matriculaciones, cuando no hace mucho apenas superaban el 1%. «Sin estaciones de recarga ultrarápida distribuidas por todas las islas, como ocurre ahora con las gasolineras, la gente sigue siendo reacia porque temen que el coche les pueda dejar tirados», indica. Sin embargo, expandir esta red de recarga no solo es complicado por la burocracia que implica sino también costoso, ya que la inversión por cada punto de recarga ultrarápida puede superar los 200.000 euros.

A la hora de adquirir un nuevo vehículo, los compradores no tendrán alternativa a partir del año 2035, cuando la Unión Europea (UE) no permitirá la venta de vehículos de gasolina o diesel. «Para mi es una fecha precipitada pe