El bono turístico de Canarias no ha dejado indiferente a casi nadie. En las redes sociales ha cosechado una avalancha de críticas y los partidos políticos de la oposición han advertido toda clase de defectos desde que el Gobierno autonómico dio a conocer la fórmula de asignación mediante sorteo. Tómbola, escasos bonos, importe muy bajo, solo para ricos o, el más repetido, se pagan las vacaciones de los canarios mientras hay personas en las Islas en situación de vulnerabilidad. La Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias, liderada por Yaiza Castillo, defiende que es la manera más igualitaria de acceder a estas bonificaciones vacacionales, ya que brinda las mismas oportunidades a todos los residentes y evita que sea una carrera por ser el primero en obtener el bono. Si bien, la probabilidad de resultar agraciado con los 200 euros a los que como máximo podría optar cada canario es del 2,64%, si se tiene en cuenta la población mayor de edad del Archipiélago y los 50.000 bonos a repartir, por un montante de 10 millones de euros. Esto es que, uno de cada 38 canarios tendrá acceso al vale.

El objetivo de esta medida no es costear los planes estivales de los isleños, sino inyectar liquidez en el sector alojativo y en las agencias de viajes, dos de las actividades productivas que más han sufrido los efectos de la crisis económica derivada de la pandemia de la covid-19. Además, el sistema del bono turístico tendrá un efecto multiplicador sobre la inversión pública, ya que genera una suerte de copago por el que el turista recibe un descuento, siempre que desembolse la misma cantidad en un hotel, apartamento o vivienda vacacional. La iniciativa pretende servir de detonante para reactivar el sector turístico de las Islas y fomentar el consumo dentro del Archipiélago, generando empleo y riqueza en la región. Surge para recuperar el principal motor económico de la región: el sector turístico. Esta actividad genera el 35% del Producto Interior Bruto (PIB) de las Islas y supone el 40% de los empleos directos de Canarias, además de que tiene un impacto importante en otros ámbitos económicos, como el resto del sector servicios, el comercio, la construcción o el sector primario. Esto no quita que el Gobierno regional haya sido uno de los últimos en lanzar la medida, con lo que ya muchos isleños pueden tener planificadas sus vacaciones fuera del Archipiélago para este verano.

¿Tómbola?

El sistema de sorteo, según estima la Consejería de Turismo, es el único que da las mismas oportunidades a todos los residentes en el Archipiélago. Asimismo, ofrece la posibilidad de poner un plazo amplio para que quienes deseen participar puedan hacerlo tranquilamente y no se convierta en una carrera por ser el primero en completar el formulario que da acceso al sorteo. Por otro lado, si la página recibe un aluvión de visitas en las primeras horas, cosa que es probable que suceda, y se colapsa el servidor, ningún ciudadano quedaría fuera.

¿200 euros es suficiente?

Desde Turismo se considera que este importe es el adecuado para servir como detonante a la hora de decidir si viajar y no viajar. Con este monto por persona, la dotación prevista para esta medida queda más repartida, ya que si la subvención fuera más elevada llegaría a menos isleños. El objetivo del bono es impulsar unas vacaciones que quizás no se iban a producir, prolongar unas que ya estaban planificadas o generar por parte de las familias mayor gasto en ellas.

¿Cuánto hay que gastarse?

Existen dos modalidades de bono turístico: el de alojamientos y el de agencias de viajes. El primero tendrá una carga de 200 euros, a la que el beneficiario tendrá que aportar otros 200 más. La intención es inyectar, como mínimo, 400 euros por cada una de las estancias, de los que la Consejería se encarga de poner la mitad. El bono que se gestiona a través de las agencias de viajes no requiere de una aportación por parte del turista, pero sí se ha de contratar una estancia de, al menos, cinco noches, entre julio y septiembre, o tres, entre octubre y diciembre.

¿No tiene en cuenta la renta?

Esta acción pretende impulsar al sector turístico de forma ágil y rápida en los meses de verano, en los que ya se podrá disfrutar de una normalidad más cercana a la que se vivía antes de la pandemia. Según la Consejería, no se puede instrumentar un sistema para comprobar los niveles de renta de las personas de forma rápida, por lo que se ralentizaría la puesta en marcha de la iniciativa y no llegaría a tiempo para el verano. Por otra parte, Turismo alega que el Gobierno cuenta con recursos específicos para apoyar a las familias menos favorecidas y facilitar su acceso a los servicios de primera necesidad, que se gestionan a través de la Consejería de Asuntos Sociales. Se trata de dos ejes de trabajo diferentes, que el Gobierno aborda por dos vías distintas.

¿Por qué no hay más bonos?

De momento, los bonos solo llegarán a 50.000 familias (que puede suponer una población de 200.000 personas), aunque el programa podría ser ampliable, si el Gobierno logra destinar más fondos a esta partida presupuestaria. Una tarea en la que ya están trabajando los departamentos implicados.

¿Repercutirá en los impuestos?

Toda cantidad que se recibe del sector público o privado –premios, ayudas, subvenciones, subsidio de desempleo, plan Renove– se incluye en los datos fiscales como rendimientos. Al ser un monto inferior a 300 euros, el bono no conlleva una retención en el momento en el que se recibe, por lo que se percibirán los 200 euros de manera íntegra. En el caso de que el beneficiario esté obligado a presentar la declaración de la Renta en junio de 2022 –por superar los umbrales y límites–, entonces incorporará los 200 euros en su declaración, junto al resto de los rendimientos. Según apunta Turismo, en la mayoría de los casos, las personas que no tengan la obligación de presentar la declaración seguirán sin tener dicha obligación, porque un importe de 200 euros difícilmente cambiará esa circunstancia.

¿Los establecimientos subirán los precios para cobrar el bono?

La ayuda directa al consumidor elimina esa posibilidad. Los establecimientos desconocerán si un cliente cuenta con un bono o costeará la estancia de su bolsillo. Si bien, este efecto podría producirse si el alojamiento aplicara descuentos en sus tarifas, con lo que podría elevar artificialmente sus precios.

¿Qué han hecho otras comunidades autónomas?

Todos los bonos turísticos tienen letra pequeña. Las opciones van desde los cinco euros que ofrece País Vasco para gastar en hostelería o alojamientos, hasta los 600 euros de Madrid y Valencia. Si bien, todos abonan solo un porcentaje del gasto, que oscila entre el 40 y 70%. Las iniciativas regionales cuentan con un presupuesto acotado –que va de los 2 millones de Castilla-La Mancha a los 32 de Andalucía–, con lo que el número de bonos también es limitado. Baleares contaba con un millón a repartir en bonos de 100 euros y se agotaron en 24 horas, por lo que el archipiélago duplicó su presupuesto para los vales y se consumió en menos de una semana.