El miércoles arranca la Feria Internacional de Turismo de Madrid (Fitur). Ocupará el 70% de la superficie habitual y acudirán solo tres de cada diez empresas y profesionales canarios que no se la perdían antes de la pandemia. Sin embargo, esta apariencia de cita descafeinada no oculta la importancia que tiene la puesta en marcha del circuito de grandes acontecimientos. Canarias, además, acude con la clara intención de situarse en lo más alto del ranking de destinos a los que se puede viajar con la máxima seguridad.

Más aún si, como fuentes del sector aseguran, el presidente español, Pedro Sánchez, aprovecha la cita para presentar el tan ansiado pasaporte europeo. Ese documento permitirá desplazarse dentro de la Unión Europea (UE) a todas aquellas personas que garanticen un bajo índice de probabilidades de transmitir el coronavirus.

Se espera que ese green pass venga acompañado de la validación de los test de antígenos como prueba diagnóstica suficiente para superar la barrera de entrada en los países de la zona Schengen. Eso abaratará los viajes frente a la actual exigencia de una PCR, cuyo precio triplica en casos el de un test de antígenos.

Alemania ya dio este paso el viernes, además de incluir a las Islas en el club de los destinos a los que sus ciudadanos pueden viajar. Falta convencer a Reino Unido, ahora fuera del proyecto común europeo, tanto de que el Archipiélago está aislado de la España peninsular y luce unos datos de evolución de la pandemia mucho mejores, como de que las pruebas PCR no son las únicas que sirven.

El presidente de la Federación de Empresarios de Hostelería y Turismo (FEHT) de Las Palmas, José María Mañaricua, explica que a una familia de cuatro miembros, solo las pruebas les pueden suponer un coste de 300 libras. Y no es solo eso. Resulta impensable recuperar ese mercado mientras solo se contemple la PCR como prueba válida.

«No va a ocurrir, pero imaginemos que vienen 300.000 británicos. ¿Dónde están aquí los laboratorios para atender esa demanda masiva de pruebas antes de su regreso?», pregunta el representante de los empresarios hoteleros. La recuperación real llegará, en su opinión, cuando se establezcan «fórmulas sencillas para viajar» y lamenta que en catorce meses «ni siquiera dentro de la UE hayan sido capaces de implantarlas».

En la misma línea, el presidente de IFA Hotels (Grupo Lopesan), Santiago de Armas, estima que buena parte de las conversaciones girarán en Fitur en torno al «pasaporte sanitario» y al contexto «posterior al covid» en el que se desarrollará la actividad alojativa.

En opinión de Mañaricua, Fitur es momento para ultimar esos protocolos, máxime si se concreta el anuncio de Pedro Sánchez que todos esperan. Ante todo, como sostiene su homólogo en la provincia de Santa Cruz de Tenerife, Jorge Marichal –presidente de Ashotel y recientemente reelegido para la patronal nacional Cehat–, lo fundamental es «hacer ver que hay una industria preparada» para reanudar la actividad. «Tenemos que vender la capacidad de tener el destino plenamente operativo en dos meses», añade De Armas.

Marichal incide en la importancia que Fitur tiene de cara a mostrar a todo el mundo que viajar «es posible y que las exigencias se irán relajando según avance la vacunación». Y antes que todo eso, continúa el representantes empresarial, insistir en que el parón turístico que sufre el Archipiélago «no es una situación que generen Reino Unido o Alemania. La solución está en nosotros mismos, porque si los índices de transmisión del coronavirus están en los niveles que marcan como aceptables esos países, no hay problema».

Desde ese prisma, Fitur también servirá para demostrar que se están ganando cotas de normalidad. «¿Qué mejor manera que haciéndonos las preceptivas pruebas y desplazándonos a Madrid cumpliendo con todas las medidas que ya conocemos?», destaca el director general de Be Cordial Hotels & Resorts, Nicolás Villalobos. Un mensaje que se lanzará en la carrera por convencer a los peninsulares de que pueden pasar sus vacaciones en las Islas.

Villalobos sabe, como el resto, que la afluencia a la cita anual con el turismo mundial «será menor». No estarán los turoperadores más grandes, pero la feria también tiene prevista una notable actividad a través de la Red. Es precisamente esta relevancia que tendrán las videoconferencias la que ha decidido al director comercial de Dreamplace Hotels, Jordi Estalella, a no acudir a la capital de España en esta ocasión. «Sin duda estos eventos tienen un fuerte componente social, pero el avance en la transformación digital durante el último año ha sido enorme», explica.

En todo caso, Estalella coincide con el resto en el «efecto punto de inflexión que puede tener esta feria». Ninguno obvia el avance anímico que supone la celebración de la que es considerada como segunda feria turística más importante del mundo. Es el «primer gran paso tras tanto tiempo sin encuentros presenciales», subraya Santiago de Armas.

También para los propios actores, empresas y sector público del sector supone un balón de oxígeno. Comprobarán en la práctica que sus obligados vaticinios sobre la recuperación de la normalidad se instalan poco a poco en el plano de la realidad. El camino está trazado. Solo resta ir dando pasos y evitar cualquier retroceso para tener «velocidad de crucero en otoño y buenos número en invierno», señala Nicolás Villalobos en referencia a la próxima temporada alta canaria.

La consejera de Turismo del Gobierno de Canarias, Yaiza Castilla, señaló como posible alcanzar el 80% del volumen de llegadas que hubo en 2019 en el último tramo del año. Para ello, el primer hito es seducir a los peninsulares. El año pasado, a pesar de la pandemia, llegaron 812.000 y movieron 574 millones de euros. Ante el retroceso del resto, su cuota de mercado pasó del 13% al 25%.