El Ministro de Inclusión y Seguridad Social, José Luís Escrivá, ha dibujado este lunes un esbozo preliminar de cómo será su reforma de las pensiones, que negocia en la actualidad con patronal y sindicatos y que en los próximos días remitirá a Bruselas como uno de las reformas troncales del Plan de Recuperación para acompañar la llegada de los fondos europeos. El Ejecutivo pretende revalorizar las pensiones según el IPC del año anterior, con una revisión en caso de inflación negativa a tres años vista. El factor de sostenibilidad lo pretende eliminar, aunque todavía no tiene claro (o no lo dice en público) cómo lo sustituirá. Y para mejorar la salud de las arcas de la Seguridad Social, pretende aumentar las trabas para las jubilaciones voluntarias anticipadas, así como sumar nuevos incentivos: uno de estos será un cheque de hasta 12.000 euros para aquellos trabajadores que decidan retrasar su retiro del mercado laboral, por cada año de demora.

Las reformas de Escrivá pretenden realizar la complicada maniobra de evitar la perdida del poder adquisitivo de los pensionistas heredada de las reformas del PP, a la vez que suprimir el déficit que arrastran las arcas de la Seguridad Social para presentar ante Europa que el sistema público de pensiones español es viable y que no hay motivo para exigir nuevas reformas (ni recortes) al respecto. Lo presentado este lunes será enviado a Bruselas en los próximos días, aunque todavía no tiene atadas las tres legitimidades que pretende para sacarlo adelante en España.

Ni la del Pacto de Toledo, donde ha levantado algunas reticencias por la vaguedad de varios puntos. Ni la del diálogo social, cuya mesa hace un mes que no convoca. Ni la del Congreso, donde deberá atar los apoyos suficientes para sacar adelante una reforma en la que han tenido sus roces hasta los propios socios de Gobierno. No obstante, Escrivá ya ha avisado: "El calendario es inamovible".

Uno de los puntos de apoyo para reducir el déficit público y a su vez asegurar el poder adquisitivo de los pensionistas es que haya más gente que tarde más en jubilarse. Dos herramientas tiene en mente Escrivá para ello: uno el palo y otra la zanahoria, aunque solo para las jubilaciones anticipadas voluntarias. No regirán en el caso de las jubilaciones involuntarias. El palo será aumentar los coeficientes reductores de la futura pensión hasta el 30%, en el caso de las carreras de menos de 38 años y seis meses cotizados. Ahora estas personas, si deciden retirarse dos años antes, tienen una reducción de su pensión en el 16% el primer año (que progresivamente va bajando hasta el 2%). Escrivá quiere que ello suba al 21%, para acabar bajando al 3,3%. No pretende aplicarlo de golpe y su propuesta contempla un periodo de adaptación de seis años.

Y en la otra mano la zanahoria y con formato a elegir. La más sonante de las opciones para incentivar esas jubilaciones demoradas es un cheque para compensar la pensión que el Estado se ahorra con su retiro tardío. Este puede ser de entre 12.000 euros (en caso de pensión máxima) hasta 4.786 euros (en caso de pensión mínima), y se cobrará por cada año de demora de la jubilación. O si el pensionista lo prefiere fragmentado, Escrivá le quiere asegurar un extra del 4% para toda la vida, cuando ahora ese extra se sitúa entre el 2% y el 4%.

Propuesta pago único en sustitución del aumento del 4%

La reforma de la jubilación parcial es otro elemento clave del 'Plan Escrivá'. El Gobierno ha detectado que el retiro parcial se ha convertido en un tipo de jubilación anticipada, ya que los trabajadores compactan su jornada y se retiran antes. Para ello, Escrivá quiere limitar la concentración de jornada a no más del 60% en el primer año, aunque estudia respetar la compactación en casos de empleos peligrosos. También pretende eliminar las jubilaciones forzosas por convenio, con un periodo transitorio de un año en el caso de los convenios que estén vigentes. No obstante, sí se abre a excluir a los trabajadores de más de 68 años de dicha jubilación forzosa. El cálculo del Gobierno es que en el 2021 hasta un millón de trabajadores trabajan en un sector regido por un convenio que incluye una cláusula de este tipo.

Revalorizar pensiones en función del IPC

El calendario de reformas que le ha presentado Escrivá este lunes a los ponentes del Pacto de Toledo no varía mucho del que tiene en agenda desde hace meses y que ya avanzó en una entrevista en enero en El Periódico de Catalunya. En algunos puntos de esa hoja de ruta ha habido tachones y modificaciones, forzado a través de las negociaciones en el diálogo social. Una de ellas es la fórmula mediante la cual van a revalorizarse a partir del año que viene las pensiones. Inicialmente la idea era una media móvil de cinco años, un sistema que el propio ministro ha reconocido que era algo obtusa. La que más cerca está del Boletín Oficial del Estado (BOE) es más entendible para el ciudadano de a pie.

Las pensiones se revalorizarán en función del IPC del año anterior. Y, cuando al ejercicio siguiente, el INE ya disponga de la inflación confirmada, el Ejecutivo puede introducir alguna corrección si la inflación hubiese sido negativa. Es decir, el Gobierno moderará en años posteriores las subidas para compensar el poder adquisitivo que puedan haber ganado los pensionistas en el año precedente si la economía hubiera estado en deflación. El 'Plan Escrivá' excluye a las pensiones mínimas de esa fórmula de compensación. ¿Cuándo entrará en vigor este nuevo mecanismos de revalorización? La idea de Escrivá es tener esta medida atada con patronal y sindicatos, aprobada en Consejo de Ministros y validada por el Congreso antes de finalizar el presente año. Para así que entre en vigor ya en el ejercicio del 2022.

Escrivá sobre la reforma de las pensiones: "El sistema en su conjunto no se endurece" Agencia ATLAS | Foto: EFE

Sin noticias del factor de sostenibilidad

La definición de la fórmula para revalorizar las pensiones contrasta con la profunda vaguedad del compromiso de Escrivá para derogar el factor de sostenibilidad. Un elemento introducido por el PP que, a grandes rasgos, reduce la pensión a medida que el pensionista vive más años. Este entra en vigor en el 2023. Según los cálculos de la Comisión Europea, las actuales condiciones heredadas del PP provocarían una pérdida de poder adquisitivo acumulada del 30% en los próximos 30 años. Esta vaguedad intranquiliza bastante a los sindicatos y es uno de los motivos del actual bloqueo del diálogo social en esta materia. Pues Escrivá insiste en dejar esta cuestión para más adelante ("está garantizado”, ha aseverado el ministro) y priorizar otras, mientras las centrales querrían dejar cerrado todo el paquete para evitar cambios de ruta en esa hoja de ruta.

Más maduras están otras cuestiones, como la negociación para transitar hacia un nuevo modelo de cotización para los autónomos en función de sus ingresos. No está ni mucho menos finiquitada esta cuestión, pero hay más papeles. Escrivá plantea 13 tramos, con posibilidad de pagar según uno u otro e ir cambiando según evolucione el negocio de cada trabajador por cuenta propia. La intención es que este sistema esté ya en vigor en enero del 2022.