Los turbulentos vuelos de Plus Ultra

Canarias adjudicó a dedo 1,1 millones para el traslado de material sanitario desde China a una aerolínea sin licencia, que recurrió a la compañía vinculada al chavismo

El avión de Plus Ultra tras aterrizar en el aeropuerto de Gran Canaria el 11 de abril con el material sanitario adquirido en China.

El avión de Plus Ultra tras aterrizar en el aeropuerto de Gran Canaria el 11 de abril con el material sanitario adquirido en China. / M.Á.M.M. Á. Montero

M. Á. Montero

Los turbulentos vuelos de Plus Ultra

Los turbulentos vuelos de Plus Ultra / M.Á.M.M. Á. Montero

Los turbulentos vuelos de Plus Ultra

Los turbulentos vuelos de Plus Ultra / M.Á.M.M. Á. Montero

La aerolínea Plus Ultra, rescatada por el Estado con 53 millones de euros, vinculada al chavismo y sostenida con fondos opacos desde el paraíso fiscal de Panamá, es la compañía que el 11 de abril y el 16 de mayo trajo material sanitario de China a las Islas en dos vuelos directos contratados por el Gobierno de Canarias. Los dos primeros vuelos directos de la historia entre el Archipiélago y el gigante asiático. El Servicio Canario de la Salud (SCS), entonces dirigido de manera interina por Antonio Olivera –fue nombrado el 27 de marzo por el Consejo de Gobierno para sustituir a Blanca Méndez tras la destitución de la consejera de Sanidad Teresa Cruz–, gastó 1,125 millones para contratar a dedo el transporte del material desde China. Plus Ultra acaba realizando el viaje subcontratada por la adjudicataria del contrato, One Airways, que no dispone de permisos para realizar este tipo de vuelo.

One Airways es el operador aéreo de Canarian Airways, la nueva compañía auspiciada por hoteleros de Tenerife y de La Palma en la que el Cabildo tinerfeño se ha comprometido a participar con 700.000 euros –el 25% del capital social–. Canarian Airways, según anunciaron en su presentación, pretende vender billetes desde este mes y empezar a volar en junio. Pero aún no dispone de licencia, ni slots, ni tiene registrada la marca comercial, ni oficinas, ni mostradores en el Aeropuerto de Tenerife Sur, desde donde quiere operar.

El certificado de operador aéreo –AOC, por sus siglas en inglés– solo habilita a One Airways para viajes con determinadas avionetas de la familia Cessna. Lo que, sin embargo, no le impidió obtener la confianza del Servicio Canario de la Salud para encomendarle el vuelo entre Shanghái y Gran Canaria para transportar mascarillas, equipos de protección individual y demás material sanitario. One Airways se adjudicó el contrato, tramitado en el SCS por la vía de emergencia, mediante un negociado sin publicidad. Óscar Trujillo, dueño de One Airways, subcontrató a Plus Ultra para que con su avión hiciera la ruta entre China y el Archipiélago.

El negocio se cerró así entre venezolanos. Trujillo es natural de Venezuela y residente en Santa Cruz de Tenerife. Plus Ultra –beneficiada con el multimillonario rescate del Gobierno español pese a arrastrar pérdidas ejercicio tras ejercicio– tiene el 47,2% de su capital social bajo el control de SNIP Aviation, en cuyo consejo figuran los empresarios, también venezolanos, Rodolfo José Reyes Rojas, Raif El Arigie Harbie y Roberto Roselli Mieles. Estos tres inversores gestionan negocios amparados por el régimen del presidente venezolano Nicolás Maduro.

La conexión canaria de Plus Ultra es One Airways. La aerolínea de Óscar Trujillo lleva desde el 20 de septiembre en trámites ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) para conseguir el certificado de operador aéreo que le permita volar con aeronaves de categoría superior a la de las avionetas, los únicos aparatos para los que tiene licencia.

El dueño y CEO de One Airways es socio estratégico de los hoteleros que quieren poner en marcha Canarian Airways. Un nuevo proyecto que ha convencido al Cabildo de Tenerife hasta el punto de comprometer 700.000 euros para entrar en el accionariado de Lattitude Hub, la empresa matriz de la nueva compañía. Es la misma cantidad que iba a aportar al proyecto la Sociedad para el Desarrollo Económico de Canarias (Sodecan), dependiente de la Consejería de Economía.

La entrada de Sodecan en el capital de Canarian Airways-Lattitude Hub contaba con el apoyo del viceconsejero de la Presidencia, Antonio Olivera, que a su vez estaba al frente del SCS cuando se adjudicó a One Airways el contrato para los vuelos directos a China.

El consejero de Hacienda, Román Rodríguez, frenó la participación del Ejecutivo a través de Sodecan en la aerolínea de los hoteleros en un Consejo de Gobierno celebrado en enero. Rodríguez se negó en rotundo a aprobar la aportación -700.000 euros- por las dudas sobre la transparencia y la viabilidad de la operación y la colisión con los intereses del resto de compañías aéreas que operan en el Archipiélago. El presidente de la Asociación de Líneas Aéreas, Javier Gándara, criticó la aportación de fondos públicos a un proyecto que competirá con compañías que no podrían optar a esa participación pública.

Cuando el expediente para la entrada de Sodecan en Canarian Airways llega al Consejo de Gobierno, One Airways ya había cobrado los 1,125 millones del contrato de los vuelos a China. Olivera explicó ayer que se contactó con varias aerolíneas –entre ellas con Binter y Swiftair–, pero que la única que “se ofreció”, según su versión, a ejecutar el vuelo –para el que necesitaba subcontratar a otra compañía por no tener permiso para este tipo de operación– fue One Airways. El viceconsejero asegura que la empresa de Trujillo se encargó de toda la operativa que permitió traer de China el material médico y sanitario adquirido a la suministradora ACJ, para lo que One Airways recurrió a un avión de Plus Ultra. Y a un coste –esos 1,125 millones– menor, afirma Olivera, del que aquellos días pagaron por servicios similares otras comunidades autónomas.

El contrato se adjudicó por vía de emergencia y sin publicidad al amparo de la excepción aprobada por el Estado, que permitió a las autonomías la compra de material sanitario sin seguir los cauces administrativos ordinarios. Olivera recuerda que las empresas de cargo habían puesto límites que impedían traer todo el material que necesitaba Canarias y que, además, el vuelo tenía que ser directo, ya que en las escalas se corría el riesgo de que la mercancía fuera confiscada –como ocurrió en Turquía–. Sin alternativas, según sostiene Olivera, la directora de Recursos Económicos del Servicio Canario de la Salud, Ana María Pérez Afonso, adjudica el contrato para el transporte del material sanitario a One Airways.

Pérdidas millonarias

Plus Ultra, la subcontratada por One Airways para el transporte del material médico de Shanghái a Gran Canaria, perdió cerca de 13,2 millones de euros en los últimos cinco años. Plus Ultra pierde en 2016 cerca de un millón de euros. Las pérdidas en 2017 superan los 680.000 euros, y en 2018 se disparan hasta 6,7 millones. En los dos últimos ejercicios –2019 y 2020– los números rojos de la compañía ascienden a 2,1 y 2,7 millones de euros, según datos de Axesor, firma especializada en información empresarial, adelantados por Newtral. Un reguero de pérdidas que no ha impedido que el Ejecutivo de Pedro Sánchez aprobara la semana pasada, el martes 9 de marzo, una inyección de dinero público de 53 millones de euros para salvarla de la quiebra.

El expediente de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, la SEPI –la empresa pública encargada de gestionar las participaciones del Estado en sociedades privadas y que está canalizando los rescates a las firmas golpeadas por el coronavirus–, especifica que la ayuda se divide en 34 millones de euros a través de un préstamo participativo y los restantes 19 millones mediante un crédito ordinario. El Gobierno justifica la inyección pública, en parte, con la actividad de Plus Ultra en Canarias.

La compañía ofrece vuelos desde seis aeropuertos: los de Lima, en Perú; Quito y Guayaquil, en Ecuador; Caracas, en Venezuela; y Madrid y Tenerife, en España. No obstante, la cuota de mercado de Plus Ultra en territorio español es insignificante: solamente opera un 0,03 por ciento de los vuelos. En el caso de Canarias, la aerolínea anuncia en marzo de 2018 la apertura de la ruta entre los aeropuertos de Tenerife Norte y Caracas. Desde que comenzó la pandemia ha suspendido esta ruta. Pese a su poco peso en el sector de la aviación comercial, el Ejecutivo estatal defiende el carácter “estratégico” de Plus Ultra, su condición de empresa “española” y su papel “relevante” desde un punto de vista social.

La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, apeló en el Congreso a los 350 empleados de Plus Ultra y a sus conexiones con Madrid y Tenerife como claves para asegurar la movilidad aérea de los inmigrantes venezolanos, peruanos o ecuatorianos y de sus familiares.

Críticas de la oposición

Desde la oposición, Vox y el PP coinciden en que el rescate de la compañía aérea no tiene justificación. “No nos dicen nada bueno de esa sociedad ni de esos accionistas, pero tiene las complicidades políticas de este Gobierno”, afirman desde Vox. “El sector del taxi genera más en un mes que esa aerolínea en un año; el problema es que no son amigos del señor Ábalos”, manifiestan desde el PP.

Pero el rescate de Plus Ultra no solo ha sorprendido en los medios y en el sector por su pequeña cuota de mercado en España y por arrastrar pérdidas millonarias año tras año. También por la opacidad de su financiación y sus conexiones venezolana y panameña.

Reyes Rojas y El Arigie Harbie, dos de los tres empresarios venezolanos accionistas de SNIP Aviation –la firma con la que en 2017 entraron en el capital de Plus Ultra–, tienen a sus espaldas un entramado de sociedades radicadas en Panamá.

En el país que une Sudamérica con Centroamérica las empresas no tienen la obligación de presentar cuentas. Es más, el único requisito exigible es el pago de un impuesto anual y el del agente residente, es decir, el abogado. Panamá es un paraíso fiscal en toda regla por más que entre y salga de la lista negra de Bruselas según va cumpliendo o no con las exigencias de la OCDE y del Grupo de Acción Financiera Internacional. Según avanza El Economista, los empresarios venezolanos han aprovechado su presencia en Panamá para garantizar la supervivencia de Plus Ultra, tras la que se esconde una madeja de múltiples sociedades. Tras la entrada de SNIP Aviation en Plus Ultra –que cuenta con cuatro aviones y desplazó a unos 150.000 pasajeros en 2019–, la aerolínea suscribe un préstamo participativo de 7,5 millones de dólares –casi 6,3 millones de euros– con Panacorp Casa de Valores, una financiera panameña relacionada con Reyes Rojas y su amplia red empresarial de entidades radicadas en Panamá.

En 2018, un año después del desembarco de SNIP Aviation en Plus Ultra, se formaliza un préstamo de 1,2 millones de euros con la sociedad Corpoestructura. Corpoestructura se dedica a la gestión inmobiliaria y está administrada por Reyes Rojas y Roselli Mieles. La entidad entra en SNIP en 2018. La empresa del sector inmobiliario registra el préstamo con la entidad SNIP Aviation en el capítulo de inversiones en empresas del grupo y reconoce, según la información de El Economista, la existencia de un préstamo de Camilo lbrahin Issa por importe de casi 3,4 millones de euros. ¿Quién es Camilo Ibrahin Issa? Pues otro empresario venezolano próximo a Maduro y Delcy Rodríguez y vinculado a empresas en Panamá, Holanda y España. Camilo es quien lleva la franquicia de las marcas de Inditex –con Zara a la cabeza– en Venezuela y es próximo a Delcy Rodríguez.

La vicepresidenta de Maduro, conocida como la Princesa del Chavismo, tiene prohibido pisar suelo español por figurar en la lista de los jerarcas del régimen venezolano sancionados por la Unión Europea. El ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, José Luis Ábalos, la recibió la madrugada del 20 de enero tras aterrizar en el aeropuerto madrileño de Barajas procedente de Maiquetía. Ambos se reunieron dentro de la aeronave sin pisar suelo español según la versión oficial del Ministerio de José Luis Ábalos. El encuentro ha dado lugar al denominado al Delcygate.

En España, Camilo es accionista, junto con Reyes Rojas, Roselli Mieles y El Arigie Harbie, de otras dos empresas –La compañía de Bocono y Biscucuy y Alimentos los Paramos– dedicadas a la importación de grano, café y cacao. Las dos comparten sede con SNIP Aviation. De acuerdo con los datos revelados por el El Economista, Camilo lbrahin Issa ostenta hasta 35 cargos en empresas radicadas en Panamá.

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El Servicio Canario de la Salud adjudicó a One Airways el contrato para traer el material sanitario desde China hasta Gran Canaria a través de su Dirección General de Recursos Económicos. El anuncio de la formalización del contrato se publica en la Plataforma de Contratación del Sector Público el 13 de marzo. Según consta en el expediente, la única oferta recibida fue la de la aerolínea de Óscar Trujillo, adjudicataria por 1,125 millones de euros. El trámite se hizo por vía de emergencia y a través de la fórmula del negociado sin publicidad por la “situación de extrema urgencia” causada por la pandemia. La directora de Recursos Económicos del Servicio Canario de la Salud, Ana María Pérez Afonso, libró tres pagos de 375.000 euros cada uno en favor de One Airways los días 8 de abril, 21 de abril y 12 de mayo.