Marruecos ha incluido en su agenda un centenar de nuevos proyectos para el Sáhara. En la última etapa del ambicioso plan de desarrollo de la zona para el período 2015-2021 –del que ya se ha ejecutado un 70%–, Rabat ha programado una nueva batería de obras e infraestructuras que consolida a este territorio, justo enfrente de la costa oriental canaria, como polo de inversión. El Ministerio de Economía, Finanzas y Reforma de la Administración del Gobierno marroquí ya ha dado vía libre a esta nueva planificación –renovando así la estrategia de desarrollo iniciada en 2015– en la ley de finanzas para 2021. Entran en la planificación proyectos de tanta envergadura como el Hospital Universitario de El Aaiún, la nueva Facultad de Medicina o la Ciudad de Oficios y Competencias.

Rabat anunció en 2015 el mayor programa de inversiones de la historia para el Sáhara. Unos 77.000 millones de dírhams –8.000 millones de dólares, más de 6.600 millones de euros– para la nueva autovía entre las ciudades de Tiznit y Dajla –la antigua Villa Cisneros española–, universidades, parques de energías renovables, aeropuertos, desalinizadoras, hospitales y el macroproyecto del Puerto Atlántico de Dajla, cofinanciado por Estados Unidos y que garantizará las conexiones marítimas con Canarias. Con estas infraestructuras y servicios ya en marcha –en mayor o menor grado de ejecución–, Marruecos redobla ahora su apuesta por acelerar el desarrollo socioeconómico como primer paso para el futuro estatuto de autonomía de la región, que es la solución que Rabat plantea para el conflicto del Sáhara Occidental –Marruecos administra la mayor parte de un territorio, lo que para el país son sus Provincias Meridionales o Provincias del Sur, reclamado por la República Árabe Saharaui Democrática, que a su vez controla una franja menor al este del Sáhara Occidental–.

Más allá del conflicto, reavivado tras lo ocurrido el 13 de noviembre en el paso fronterizo de Guerguerat –el Frente Polisario asegura que se ha reabierto una guerra que Rabat niega y reduce a “guerra mediática”–, el territorio administrado por Marruecos ha ganado peso en los últimos años como polo de inversión. Las misiones empresariales a la zona se han convertido en habituales y la experiencia canaria en sectores y actividades como el turismo, las energías renovables, la logística, la consultoría o la gestión del agua se cotiza al alza. “Se ha escrito mucho sobre el diferendo político sin apenas mencionar los esfuerzos desplegados para lograr lo que hoy se ha convertido en un polo de desarrollo”, explica el cónsul de Marruecos en Canarias, Ahmed Moussa. En la misma línea, Yanja El Khattat, presidente del Consejo Regional de Dajla-Río de Oro –Dajla-Río de Oro forma junto con El Aaiún-Saguía el-Hamra y Guelmim-Río Noun las tres regiones marroquíes del Sáhara Occidental–, apuntaba en una entrevista con este diario que quienes quieran comprobar el desarrollo socioeconómico de la zona solo tienen que ir algo más al sur del continente africano: “Lo invito a usted a ir un poco más hacia el sur, hacia otros países africanos, y ver la diferencia; y también lo invito a ver los años 74 y 75, ver cómo estaban la ciudad de Dajla y las ciudades en otros países africanos, y mirar el desarrollo que ha conocido esta ciudad”.

El presidente del Gobierno marroquí, Saad Eddine El Othmani, avanzó días atrás, precisamente durante una visita al paso fronterizo de Guerguerat, que el grado de ejecución de los proyectos incluidos en el plan de desarrollo 2015-2021 ya llega al 70%. En adelante, los objetivos son concluir el 30% restante y acometer los trabajos planificados en la nueva ley de finanzas, cuyo volumen de inversión está por concretar pero que en todo caso será también multimillonario.

Economía azul

El propio rey de Marruecos, Mohamed VI, aseguró en noviembre que su país tiene la “firme voluntad” de potenciar al máximo el desarrollo económico y social del Sáhara y convertirlo así en una gran base económica orientada hacia el África Occidental. Todo ello, apuntó el monarca de la dinastía alauí, cimentado en la economía azul, es decir, en el aprovechamiento del mar y el océano –de especial riqueza en la región de Dajla-Río de Oro– como motor de innovación y crecimiento.

El Gobierno del Archipiélago ya tiene el borrador de la Estrategia Canaria de Economía Azul, que se pondrá en práctica hasta 2030, con lo que también aquí se abre una oportunidad para que las empresas isleñas que operan en este ámbito –desde la pesca y la acuicultura hasta la biotecnología marina, las renovables marinas o los servicios portuarios, pasando por el transporte marítimo o el turismo náutico– den en el Sáhara el primer salto hacia la internacionalización.

Dentro de la economía azul, una de las actividades en que más experiencia acumula Canarias es la desalación de agua de mar. La Oficina Nacional de Aguas y Electricidad de Marruecos ha anunciado una inversión de 35 millones de euros para construir una nueva desalinizadora en El Aaiún. La nueva infraestructura tendrá capacidad para producir 26.000 metros cúbicos diarios, el mismo volumen de la ya existente, con lo que la capacidad de producción total alcanzará los 62.000 metros cúbicos al día. De esta forma, el Gobierno marroquí calcula que se cubrirán las necesidades de los más de 237.000 habitantes de la ciudad al menos hasta el año 2040.

Además, y también dentro de la apuesta por la economía azul anunciada por el rey Mohamed VI, en Dajla ya están en marcha los trabajos para construir otra instalación desalinizadora, aunque en este caso para el sector primario. Aunque el futuro socioeconómico de Dajla dependerá en buena medida de su mayor o menor capacidad para consolidarse como potencia turística –ya es un paraíso para los amantes de los deportes acuáticos y por su clima y potencial costero reúne las condiciones para ser un paraíso para cualquier turista de sol y playa–, el sector primario, y sobre todo la pesca por la riqueza de la península de Río de Oro, tiene un peso muy importante. La nueva desalinizadora permitirá irrigar hasta 5.000 hectáreas de cultivos a través de una red de 115 kilómetros. Un megaproyecto en el que Rabat invertirá 110 millones de euros y que incluye la construcción de un parque eólico, de 40 megavatios de potencia, para alimentar la desalinizadora. Toda la infraestructura se ubicará al norte de Dajla y producirá entre 90.000 y 100.000 metros cúbicos de agua diarios.

El proyecto, que está en manos de una joint venture –empresa conjunta– integrada por las firmas Nareva Renouvelables e International Power, dará trabajo a unas 10.000 personas, la mayoría de la región de Río de Oro.

Renovables

En cuanto a las energías renovables y el medio ambiente, otro de esos ámbitos en los que las empresas canarias tienen un potencial caladero en el Sáhara, el gigantesco parque de energía eólica de Tarfaya –el mayor de toda África y con capacidad para suministrar electricidad a 1,5 millones de hogares– será en el futuro la joya de la corona de una red de este tipo de infraestructura a lo largo y ancho de la zona. El megaparque de Tarfaya, en el que trabaja medio centenar de personas y que ha reducido las emisiones de dióxido de carbono en 900.000 toneladas al año, es el primer y más importante paso para situar a la región de El Aaiún-Saguía el-Hamra a la vanguardia mundial en este tipo de energía.

Marruecos cuenta con cuatro grandes centrales solares y hasta once parques eólicos, lo que convierte al país en el campeón de las energías renovables en el continente. Una apuesta decidida por este tipo de energía que Rabat quiere fortalecer aún más en el Sáhara, donde las 3.500 horas de sol al año también hacen de la zona un lugar ideal para las instalaciones de energía solar.

Puerto Atlántico de Dajla

Si hay un proyecto en el Sáhara Occidental que destaca especialmente, ese es el del futuro Puerto Atlántico de Dajla. La inversión prevista por el Gobierno de Marruecos ronda los 950 millones de euros, cifra que por sí sola da una idea de la dimensión de este megaproyecto. El puerto contará con un área industrial de 270 hectáreas en Ntefert, a unos 40 kilómetros al norte de Dajla, y funcionará como hub o centro de conexiones marítimas del Sáhara Occidental, según planea el Ejecutivo marroquí.

La futura macroinfraestructura portuaria garantizará las líneas marítimas con Nuakchot, la capital de Mauritania, los puertos del Golfo de Guinea y también Canarias, con cuyos puertos competirá en cuanto entre en funcionamiento tanto en tráfico de contenedores como en reparaciones navales. Con un papel fundamental para el mantenimiento y crecimiento del sector pesquero, vital para la economía de Dajla-Río de Oro, el Puerto Atlántico tendrá un dique principal de hasta 2.800 metros, un dique secundario de 600 metros, un muelle de 800 metros de largo y doce de ancho, un muelle de pesca de altura de 1.500 metros de largo por siete de ancho y una dársena pesquera de hasta 39 hectáreas.

La nueva macroinfraestructura se sumará a los puertos pesqueros de Sidi Ifni, Tan-Tan, El Aaiún, Tarfaya, Bojador y Dajla, que cubren alrededor de 1.500 kilómetros de litoral. La pesca es eje estratégico de la economía de la zona y lo seguirá siendo, con independencia de la diversificación y del cada vez mayor peso del turismo en ciudades como Dajla, por la extraordinaria riqueza de sus aguas. El nuevo plan de inversiones de Rabat también incluye esta actividad entre sus prioridades, con proyectos de reforma y mejora de las instalaciones.

Turismo y conexiones

El Sáhara ha mejorado sus conexiones aéreas en los últimos años. Las tres regiones administradas por Marruecos disponen de cinco aeropuertos –El Aaiún, Dajla, Tan-Tan, Guelmim y Smara–, tres de los cuales tienen rutas internacionales. Sin ir más lejos, la aerolínea canaria Binter conecta el Archipiélago con Dajla y El Aaiún y está previsto que lo haga también con Guelmim en cuanto la pandemia de coronavirus permita reabrir las fronteras. También la Royal Air Maroc, la compañía de bandera marroquí, garantiza estas rutas, que en 2019 transportaron a algo más de 80.000 pasajeros, ocho de cada diez procedentes del Sáhara.

La mejora de las conexiones ha hecho posible el desarrollo turístico de la zona, hasta el punto de que Dajla –que lleva la delantera por su potencial natural– ya figura “entre las ciudades que más turistas reciben del país”, expone el cónsul de Marruecos. En 2019 registró 169.000 pernoctaciones.

Economía y autonomía

La propuesta de Marruecos para la solución definitiva del conflicto en el Sáhara Occidental es la de un futuro estatuto de autonomía para la región; es más, un estatuto de “amplia” autonomía. Es la propuesta que Rabat ha trasladado a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a la que ha reafirmado su compromiso de profundizar en el proceso político iniciado en 2007. Marruecos no se ha movido de esta posición tras los incidentes en el paso fronterizo de Guerguerat el pasado noviembre, cuando su Ejército tuvo que intervenir en la zona para disolver la concentración de saharauis que desde un mes antes bloqueaba el tráfico comercial. Esta es la razón de que el Frente Polisario hable del reinicio de la guerra, lo que Rabat niega de plano. En lo político, hace más de cinco años que está en marcha la “regionalización avanzada” de las tres regiones del Sáhara administradas por Marruecos, regiones que están presididas por nativos saharauis elegidos en las urnas. Esta “regionalización avanzada” es el primer estadio del proceso hacia el estatuto de autonomía, un proceso que Rabat quiere acompasar al desarrollo socioeconómico de la zona, de modo que la prosperidad en el territorio sirva también como una especie de “colchón de seguridad” al proceso político. En definitiva, se trata de dar a la zona autonomía económica para la autonomía política. “El plan propuesto servirá para que las poblaciones saharauis puedan gestionar sus asuntos a través de órganos ejecutivos, legislativos y judiciales con competencias exclusivas”, dice Rabat.