Las centrales de generación eléctrica de Candelaria (Tenerife) y Jinámar (Gran Canaria) tienen más de 40 años. Plenamente amortizadas, es tiempo de que pasen a la historia, y más en el momento en el que la descarbonización es, y será durante algunas décadas, la máxima que rige en el sector eléctrico. A la propietaria de esas dos infraestructuras energéticas, Endesa, le toca ahora determinar qué hacer con el personal que trabaja en ellas.

El consejero delegado de la eléctrica, José Bogas, enumeró ayer las vías que se barajan para intentar que el ajuste sean lo menos traumático posible: “acuerdos con la plantilla, prejubilaciones y ocupación del personal excedente en otras centrales”, completan la ecuación que la empresa tiene sobre la mesa. En cuanto al último de dichos factores, Bogas señaló las centrales de “Barranco de Tirajana y Granadilla” como destino para algunos empleados.

El primer ejecutivo de la principal energética del Archipiélago se mostró convencido de conseguir que Endesa “sea la compañía que lidere la descarbonización” del sistema eléctrico canario. El plan estratégico para el trienio que arranca con el nuevo año contempla inversiones en Canarias de “casi 200 millones euros en distribución y casi 400 millones en generación”, reveló Bogas. Para concretarlas, reconoció que es necesario que las administraciones bendigan el fin de la conocida como ley Soria (17/2013) –aprobada en la etapa en que fue ministro el político canario–, que prohibió remuneraciones adicionales para las empresas que ocuparan más del 40% del mercado de la generación; con el fin de propiciar un incremento de la competencia en el sector.

La norma afectó de lleno a Endesa. Para el consejero delegado de la energética, la iniciativa de José Manuel Soria “supuso un freno muy importante a las inversiones”, lo que “impidió modernizar la generación térmica”. Para colmo, siempre según Bogas, “nadie ha venido” a las Islas con la intención de ocupar el terreno que quedó vedado para ellos.

En los últimos siete años, sin embargo, el panorama ha cambiado de manera sustancial. Por una parte, ya no existen ayudas en la retribución por la generación de renovables; ahora la obtención de potencia se rige por el sistema de subastas y la subvención tiene forma de cofinanciación (fondos europeos) en el momento de la inversión. Por otro, como explicó el consejero delegado de Endesa, la Unión Europea (UE) bendijo la existencia de dinero público para fomentar las fuentes limpias. Y, para rematar, Bogas confió en que el Ministerio para la Transición Ecológica elimine a la mayor brevedad “las barreras administrativas” para que la empresa que gobierna “pueda aportar al desarrollo de Canarias y de su economía”.

De hecho, Endesa ya se presentó a la subasta de potencia fotovoltaica, proceso que está en fase de evaluación. “Nuestros proyectos suman 40 megavatios”, detalló el primer directivo de la compañía, y añadió que entre 2021 y 2023 la energética invertirá 40 millones de euros en energías renovables en el Archipiélago.

Hace prácticamente un año, durante la celebración de la Cumbre del Clima de Madrid, Endesa presentó un plan, elaborado por el Monitor Deloitte, que sostiene que es posible situar en 2040 el momento de la total descarbonización de las Islas. Bogas lo mantiene como un hito alcanzable.