06 de octubre de 2020
06.10.2020

Del sí... pero a la realización de los test en los hoteles

05.10.2020 | 23:20
Del sí... pero a la realización de los test en los hoteles

Desde el inicio del confinamiento y cierre de toda la infraestructura turística , allá por el mes de marzo, la sociedad civil comenzó a plantear cómo sería la reapertura y cómo podríamos mantener el bajo nivel de contagio en el Archipiélago, preservando una Canarias segura, libre de coronavirus .
No olvidemos que Canarias vive del turismo, que cada día que pasa sin que se tome la decisión de implantar test en los aeropuertos, decenas de empresas cierran y miles de trabajadores pasan al paro.
Por otra parte, gracias a los ERTE que el gobierno nacional ha tenido la salvadora idea de aplicar, ha podido hibernar el tejido productivo, se sostiene a los trabajadores, pero ha hecho descender a una mayoría de la clase media a la clase pobre.
En junio, coincidiendo con que no había ningún contagio, uno o a lo sumo dos diarios en una población de más de dos millones, el sector turístico del Archipiélago planteó blindar Canarias haciendo test a todos los viajeros que llegaran por puertos y aeropuertos.
Es evidente que si en Canarias no habían contagios, y el virus se transmite de persona a persona, no llega por el aire ni por el mar , era la medida correcta. No se hizo, y se perdió una gran oportunidad.
A raíz de la resolución de la Dirección General de la Salud Pública de 20 de julio de 2020 se inició un pequeño control de temperatura a los pasajeros llegados en vuelos internacionales, y ninguno en los nacionales, muchos de ellos de comunidades autónomas con un nivel de contagio varias veces superior a los países de la Comunidad Europea.
Una vez más en la metrópoli se olvidaron de Canarias, no se controlan los vuelos entre comunidades autónomas porque además del avión se pueden interconectar por coche, tren, guagua, moto, bicicleta y las limítrofes caminando, y esto si es incontrolable. No así Canarias, a la que no se puede llegar por estos medios.
Las asociaciones profesionales y la sociedad civil habían propuesto desde antes de la salida del confinamiento realizar test en puertos y aeropuertos, pero los responsables de decidirlo, con diferentes y cambiantes argumentos, han ido dilatándolo.
En junio la Consejería de Turismo presentó el Plan Fortaleza, que perseguía el mismo objetivo: mantener Canarias libre de coronavirus organizándose incluso un vuelo con unos cien invitados, encabezado por el secretario general de la OMT, quien posteriormente se manifestó públicamente a favor de los test en los aeropuertos. En el mismo sentido ha hecho repetidas declaraciones la Consejera de Turismo.
El propio presidente del Gobierno, con ocasión de una reunión telemática con el de Madeira, señaló que era preferible gastar en test , que en paro y miseria.
Se han sucedido muchas más declaraciones en el mismo sentido de diferentes políticos autonómicos, insulares y municipales, así como de turoperadores, asociaciones profesionales y destacados empresarios.
El tiempo ha ido pasando y la ventaja competitiva de Canarias de estar libre de coronavirus se perdió.
Incluso, en acuerdo de 4 de septiembre pasado, la Comisión Europea lo recomendó.
Esa unanimidad nunca se puso en práctica pues paralelamente a la voluntariedad siempre surgía algún condicionante cambiante en el tiempo.
Esta permanente dualidad del sí, ...pero, no podemos afirmar que responda a una estrategia dilatadora preconcebida, pero su efectividad ha sido indudable .
En el transcurso de este precioso tiempo perdido Canarias pasó de no tener contagiados a 100-200 diarios, recomendando de paso los principales países europeos no viajar a las Islas o imponer cuarentenas.
No ha publicado la Consejería de Sanidad datos sobre el origen de los contagios pero es evidente, y destacados médicos lo han ratificado, que la mayoría provienen del tráfico aéreo Península- Canarias sin control alguno. Mientras tanto ha ido evolucionando la ciencia, proponiendo innumerables tipos de test, de distintos orígenes, fiabilidades y homologaciones. Los últimos tipos homologados por la Comunidad Europea son del tipo rápido , uno de ellos de los prestigiosos laboratorios Roche, de antígenos, que detecta asintomáticos, tienen una fiabilidad del 99,85% y los resultados se libran en 10 minutos. Su precio depende de la cantidad a realizar –es necesario que sean practicados por una enfermera titulada y los resultados los certifique un médico– pero puede oscilar entre los 25 y 50 euros .
Esta facilidad y rapidez en la prueba y obtención de resultados los aconseja para su aplicación en los aeropuertos y puertos, inicialmente en los vuelos nacionales, con garantía total de validez como prueba, porque los certifica un médico titulado con competencias en todo el territorio español.
Esta propuesta ha sido planteada reiteradamente a nuestras autoridades , pero el sí,€ pero, de momento la ha frenado .
El lugar adecuado para hacer los test son sin duda puertos y aeropuertos porque al ser Islas se testaría al 100% de los que entran y salen.
Tienen que ser obligatorios si queremos reducir el número de contagios, recordemos que de la Península nos han llegado la mayoría.
De hecho no presenta pega legal alguna , pues ese régimen lo aplican diferentes países europeos, y en concreto islas como Madeira y Cerdeña .
La pasada semana tuvimos oportunidad de leer unas declaraciones del embajador en España de Taiwan, una isla 16 veces mayor que Tenerife, en las que destacaba que el éxito en mantener su país libre de coronavirus se debe en gran parte al estricto control en los aeropuertos.
Después de que la sociedad civil, las asociaciones profesionales, turoperadores, alcaldes y presidentes de cabildos no hayan podido superar el sí€pero, Ashotel y varios grupos hoteleros se han posicionado recientemente por realizarlos en los hoteles .
Realizarlos en los hoteles tiene un doble inconveniente, por una parte se garantiza que los clientes llegan limpios, para su seguridad y la del personal, y se van limpios, pero no pueden ser obligatorios; y por otra parte si solo se hacen en los hoteles los aeropuertos continuarán siendo un coladero.
Eso sí, mejoran la imagen del destino y la seguridad de nuestros visitantes.

(*) Presidente del Foro de Amigos del Sur de Tenerife

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