25 de septiembre de 2020
25.09.2020

La fruta fresca y la carne encarecen la cesta de la compra de la pandemia

Canarias es la única región donde llenar el carrito es más caro que hace un año

25.09.2020 | 00:17
Una mujer compra verduras en una tienda de la capital grancanaria.

Canarias es la única Comunidad Autónoma en que hacer la compra es hoy más caro que hace un año. Y también es una de las regiones del país donde más se ha encarecido el coste de los alimentos desde que estallara la pandemia. En las Islas coinciden así dos factores que dificultan sobremanera que las familias puedan llevar una alimentación sana. Cuando en muchos hogares han visto cómo el mantenedor o mantenedora de la familia se ha quedado en el paro o en la incertidumbre de un ERTE, los precios del pan, de los cereales, de la carne y de la fruta fresca, especialmente los de esta última, no han dejado de crecer desde marzo, cuando el Gobierno decidió confinar al país. Hay menos dinero que nunca para ir al supermercado o a la gran superficie y, encima, llenar el carrito cuesta cada vez más.

El Índice de Precios de Consumo (IPC) bajó una décima el mes pasado, un alivio imperceptible cuando la subida interanual es de un 0,5%. Es decir, que por cada cien euros que un canario pagaba en agosto del año pasado, ahora paga cien euros y 50 céntimos. Es algo que no ocurre en ninguna otra autonomía; es más, en todas han bajado los precios en mayor o menor medida. Donde menos en Extremadura, donde los precios son hoy un 0,1% más baratos que hace un año, y donde más en Navarra, donde el coste de vida se ha reducido en prácticamente un punto. De hecho, llenar el carrito en el Archipiélago no solo es más caro que hace un año, sino que es más caro que antes de la irrupción del coronavirus en la economía y la sociedad españolas. Los precios de los alimentos y las bebidas no alcohólicas, la base de la compra mensual o semanal de los hogares, subieron entre marzo y agosto hasta un 1,1%. Ha bajado, eso sí, el coste de los transportes, las comunicaciones y, sobre todo, la ropa, pero su peso en el gasto de las familias es menor que el de la comida y la bebida. La cesta de la compra es, por tanto, menos asequible que antes de que nadie oyera hablar de la Covid-19.

Los productos estrellas de la pandemia durante los meses del confinamiento nacional (los relacionados con la limpieza o la farmacia y las bebidas y comida) se han encarecido en paralelo al incremento del desempleo. La fruta fresca es un 7,1% más cara que en marzo, lo que la convierte en el producto que más se ha encarecido en los lineales de los supermercados de Canarias desde el inicio de la pandemia. El precio de las papas se ha incrementado un 3,9%; el de los cereales, un 1,2%; y el del pan, en más de un punto. Por si fuera poco, también han subido un 2,4% la carne de ovino y un 1,2% la más consumida carne de cerdo. Y la lista no termina aquí: la leche es ahora casi un 1% más cara que cuando se inició la cuarentena nacional a mediados de marzo; y el azúcar, el café, el cacao, el té, las legumbres y hortalizas (tanto frescas como en preparados), la fruta en conserva o en almíbar, el aceite, los preparados alimenticios y los crustáceos y moluscos han experimentado subidas que oscilan entre el 4,3% del azúcar y el 0,5% de los crustáceos y moluscos.

Las bajadas

Las únicas excepciones a este encarecimiento generalizado del carrito de la compra son el pescado, ya sea fresco o congelado, que ha bajado un 3,9%; el agua mineral, los refrescos y los jugos, que se han abaratado un 3,7%; los huevos, que son un 1,1% más baratos que al inicio de la pandemia; y el pollo, que ha bajado un 0,4%. El precio de la carne de vaca se mantiene estable.

En cuanto a las demás mercancías y productos, no sorprende que sea la ropa la que ha experimentado la mayor caída de los precios. Las reuniones, actos sociales y espectáculos se han reducido como nunca antes e incluso el trabajo se ha desplazado en muchos casos hacia el teletrabajo, de ahí que el gasto en prendas de vestir esté siendo muy pequeño y los precios se hayan hundido un 8% en los casos de la ropa de hombre y de mujer y algo más de un 7% en el de la ropa de bebé. El calzado también ha bajado de precio, pero no tanto y dependiendo de si es de hombre o de niño, que se ha abaratado más de un 4%, o de mujer, donde la bajada se queda en medio punto.

En cambio, la luz y el agua han subido un 2,1%, y los electrodomésticos, incluidas las reparaciones, un 1,7%.

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