12 de julio de 2020
12.07.2020

La OMT aprueba los protocolos de seguridad de Canarias

Los técnicos de la Organización Mundial del Turismo y la prensa analizan con lupa las medidas de las ocho islas

12.07.2020 | 00:38
Miembros de la delegación de la Organización Mundial del Turismo (OMT) nadan en el Mar de las Calmas, en El Hierro.

Dispensadores de gel por todas las estancias del hotel. Distancias entre las hamacas en piscinas y playas. Centros turísticos sin aglomeraciones. Felpudos para limpiarse los pies a la entrada de un auditorio. Son los signos de la nueva normalidad turística que Canarias aplica a la perfección, al menos si se dan por buenas las palabras del secretario general de la Organización Mundial del Turismo (OMT), Zurab Pololikashvili, que el miércoles aterrizaba en Gando con un nutrido grupo de expertos para comprobar la validez de los protocolos de seguridad de las Islas frente al Covid-19 en cada uno de los eslabones de la cadena turística. No lo hacían solos, pues venían acompañados de cuarenta periodistas de medios tan punteros como The New York Times o El País, así como agentes de viajes europeos. Repartidos en grupos por las ocho islas, esta variada comitiva ha visitado lugares tan emblemáticos como el Mirador de la Peña, en El Hierro; el Parque Nacional de Timanfaya, en Lanzarote; el municipio grancanario de Tejeda; el Parque Nacional de Garajonay, en La Gomera; el observatorio Roque de Los Muchachos, en La Palma; y el hito turístico del coronavirus, el tinerfeño hotel H10 Costa Adeje, aislado durante dos semanas con casi mil personas dentro después de que saltara un caso de coronavirus. En total, cinco días para mirar con lupa instalaciones públicas y privadas evaluadas con ojo crítico por estos expertos del turismo y de la comunicación.

A priori, los antecedentes indican que el aprobado está más que garantizado. En un primer momento -a principios del mes de mayo-, la OMT eligió Canarias como destino pionero para recibir un vuelo libre de Covid motivado precisamente por la preparación de una estrategia bien armada contra la propagación del virus. Este viaje inicial, que fue mutando con el tiempo hasta convertirse en un vuelo promocional y de validación de la seguridad de las Islas, nació de la premisa de que el Archipiélago peleaba desde el minuto cero para recuperar un sector turístico que se quedó en coma durante tres meses. "Nuestra idea siempre fue tener un verano seguro para asegurar un invierno lleno", resume la directora del plan Canarias Fortaleza, sobre el que se sustenta la garantía sanitaria del destino frente al virus.

Este proyecto en el que han participado más de 200 personas de todos los estadios -desde epidemiólogos a empresarios y abogados, pasando por camareras de piso o encargadas de lavandería- tiene su punta de lanza en una serie de maestros, profesionales de reconocida y amplia experiencia en las distintas ramas del sector. Estos expertos acompañan a la comitiva de la OMT en Fuerteventura, El Hierro y Gran Canaria para explicarles los pasos que se dan para que el visitante se sienta seguro a la par que cómodo. "Nuestra idea siempre ha sido que los visitantes que llegan a Canarias disfruten de su experiencia vacacional, que no se sientan en un hospital ni agobiados", ratifica Del Río. El propio Pololikashvili resaltó las bondades de los protocolos de seguridad que existen en los aeropuertos "porque no hay barreras" ni procedimientos "complicados que puedan poner nerviosos a los turistas". Demasiada sencillez y tranquilidad, sin embargo, para el Gobierno canario, pues el nuevo consejero de Sanidad, Blas Trujillo, criticaba en el Parlamento el mismo día del aterrizaje del vuelo de la OMT que los controles aeroportuarios diseñados por el Estado resultaban claramente "insuficientes".

Con el PCR en el móvil

Estas discrepancias con las medidas adoptadas por AENA en los aeródromos, en cuya gestión Canarias carece de competencias a pesar de haberlas solicitado en reiteradas ocasiones, se suman a la frustración de no haber logrado que se hicieran los test en origen, como ha defendido con voluntad pero sin éxito el Gobierno regional. De hecho, ni siquiera en este vuelo de la OMT se pudo conseguir que todos sus pasajeros se hicieran la prueba de manera voluntaria antes de partir de Madrid. Sólo 30 personas de las 180 que viajaron en el avión se sometieron a los PCR, que dieron todos negativo y de los que pudieron presumir durante 72 horas a través de la aplicación hi+Card, también conocida como el pasaporte sanitario digital y cuyo uso la OMT pretende extender en estos tiempos de coronavirus.

Precisamente, es un canario quien se encuentra en el origen de esta herramienta digital. Antonio López de Ávila, cofundador de Health Identification Card, se muestra satisfecho de cómo ha funcionado su creación en este primer ensayo. El funcionamiento es sencillo: el viajero se hace el PCR en un laboratorio o clínica y, siempre que dé el visto bueno, se vuelcan los resultados en la aplicación instalada en su móvil. Si el QR sale verde, no hay coronavirus y el turista puede volar. "Hemos demostrado que este sistema funciona y que reduce enormemente los riesgos de un contagio", explica López, que recuerda que la idea es que este proceso se repita cuando el visitante se marcha de las Islas para así cumplir la máxima de que "si los turistas llegan sanos, regresan también sanos". El empresario, que viajó en el vuelo de la OMT para comprobar in situ cómo funcionaba su aplicación, considera que la nueva normalidad está muy afianzada en el turismo canario, donde sus profesionales van guiando a los turistas en todo momento. "Antes, nos han explicado con mucha amabilidad que no nos podíamos quedar hablando de pie en las zonas comunes interiores", relata Ávila. Son las nuevas formas de la nueva normalidad que, según el secretario general de la OMT, está llamada a desaparecer a finales de año.

Las mascarillas, el gel hidroalcohólico y la distancia de seguridad son las tres máximas que han de cumplirse siempre pero, a partir de ahí, comienzan otros protocolos que los visitantes no ven pero que garantizan su seguridad sanitaria. Como, por ejemplo, la entrada a los museos o zonas turísticas con más afluencia, como el teleférico del Teide o los Centros Turísticos de César Manrique. En estos espacios, el protocolo provoca que no se formen cuellos de botella en las entradas para evitar así las aglomeraciones. Haber controlado la seguridad de los turistas que entran por vía aérea podría haber sido una tarea cara pero muy sencilla. Sin embargo, el Gobierno español no prestó mucha atención a las demandas canarias. Una vez dentro del Archipiélago, las riendas las cogen las instituciones, los empresarios y los trabajadores y las tornas cambian. Por ejemplo, Canarias aconseja no lavar la ropa de los hoteles a 60 grados de temperatura como marca el Instituto para la Calidad Turística Española (ICTE) -el organismo que ha establecido los protocolos para el conjunto del sector nacional-. "Como aquí hemos trabajado con los empleados de la lavandería y con las camareras de piso, nos han explicado que con el secado y planchado se supera con creces este calor y que así no estropeamos el textil ni deterioremos el medio ambiente", explica Del Río.

El etiquetado de los uniformes, la desinfección de todo el mobiliario y los objetos de uso común, o la limpieza por fases de las habitaciones son otras medidas de funcionamiento interno que estos días llamaban la atención de los periodistas, agentes de viaje y expertos de la OMT. Pero siempre hay una pregunta que nadie puede evitar, las previsiones de recuperación del sector, que el Gobierno canario considera que en diciembre podrían llegar a un 60% de la recuperación de la actividad turística con respecto al mismo mes del año anterior. Todo ello, si se logra esquivar la amenaza de una segunda oleada del virus no sólo en las propias Islas, sino en el resto del continente europeo, de cuyos habitantes depende el motor económico del Archipiélago.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook