05 de julio de 2020
05.07.2020
Crisis del coronavirus El camino a la recuperación

Julián Díaz: "A pesar del miedo a lo desconocido, la gente tiene ganas de viajar"

"Esperamos que el proceso de adaptación esté solventado al inicio de la temporada alta", afirma el CEO de Dufry

04.07.2020 | 22:53
El CEO de Dufry, Julián Díaz, ayer en Las Palmas de Gran Canaria.

Julián Díaz (Madrid, 1958) es CEO de Dufry, la multinacional líder en las tiendas 'duty free' de los aeropuertos y que opera en 65 países de todo el mundo. En las Islas están presentes a través de Canariensis, compañía de la que controlan el 60%. Se desplazó al Archipiélago porque esos establecimientos del interior de los aeródromos comienzan a retomar la actividad. En opinión de Díaz, la recuperación se producirá antes en el segmento del transporte aéreo turístico que en el de los negocios. Además, la gestión de la pandemia que se ha seguido en las Islas y sus resultados suponen un activo a tener en cuenta.

¿Qué relevancia tienen los aeropuertos canarios para una multinacional como Dufry?

Es una de las unidades más importantes de España, que es el tercer país más relevante por el sector turístico, que es la base de nuestra facturación junto a los viajes de negocios. Canarias es fundamental y nuestra compañía aquí está muy bien dirigida por Luis Suárez, que además es socio. Desde hace más de veinte años estamos juntos aquí. En el Sur de Europa, y atendiendo a la parte turística, las Islas son una prioridad número uno.

Inician la recuperación, pero nada se sabe de volúmenes de pasajeros ni del comportamiento de los consumidores. ¿Pesan esas incógnitas?

Estamos en una fase caracterizada por la incertidumbre. Ahora bien, es una incertidumbre mejor que la de marzo. Entonces era negativa, cada vez que se oía algo era sobre cierres y ahora es positiva, cada día se sabe de sitios que se están abriendo. Esa es la razón que me ha traído aquí. La semana pasada estuve en Madrid y Barcelona y ahora abrimos en Canarias. Este mero hecho ya es importante. He visto en los paneles del aeropuerto de Gran Canaria vuelos desde Ámsterdam, Londres, Milán..., y eso me ha dado mucha alegría. Obviamente, el número de pasajeros es una incógnita, pero el de plazas se multiplica por cinco en Europa desde el 1 de julio.

Lo que no significa que la cantidad de viajeros refleje ese crecimiento exponencial.

Desde luego que eso no lo podemos decir todavía, pero estoy convencido de que se producirá un cambio gradual. El 1 de julio no iba a cambiar de golpe todo, pero a lo largo del mes se va a ver una mejoría. El mismo organismo internacional que revela el incremento del número de plazas señala que en el conjunto de este mes los asientos disponibles serán un 37% menos de los que hubo en el mismo periodo del año pasado. Es una gran caída, pero nada tiene que ver ya con el retroceso del 82% que se registró en junio.

Usted se mueve por los aeropuertos de todo el mundo. ¿Qué comportamiento observa?

Estas últimas semanas he viajado por Europa y he detectado movimiento turístico. A pesar del miedo a lo desconocido, la gente quiere moverse, no se resigna a perder su tiempo libre y su ocio. Es cierto que son muchos los que no saben cómo se va a desarrollar el vuelo, pero estoy convencido de que se trata de un proceso de adaptación a la realidad actual, no me gusta lo de nueva realidad. Creo que en julio y agosto vamos a ver esa recuperación y espero que esté totalmente solventada en el inicio de la temporada alta en Canarias.

Ustedes venden en los aeropuertos. ¿Y si las ganas de viajar no han mermado pero sí la capacidad de compra?

Eso es posible, pero le contesto con otro dato. La venta por pasajero donde llevamos abiertos algún tiempo es más alta que la que teníamos hace un año. Lo que ha cambiado es el volumen de clientela, pero no el interés por las compras en el aeropuerto. Es un dato mundial. Estamos en 65 países y donde hemos operado en junio ha sido mayor la demanda.

Hay discrepancias a la hora de determinar los protocolos de seguridad. ¿Ustedes también estarían más tranquilos si cada pasajero tuviera un test hecho?

Hemos contribuido a ese debate desde el principio. No hemos cerrado todas las tiendas, 380 permanecieron abiertas, fundamentalmente en Estados Unidos y, después, en Asia. Hemos aprendido mucho sobre cómo proteger a los pasajeros y a nuestros empleados. Desarrollamos un protocolo que enviamos a un comité. Desinfecciones completas de las tiendas cada cierto tiempo, pantallas, líquido desinfectante... Ha funcionado y es lo que estamos haciendo también en Canarias.

Ya, ¿pero los test?

Qué duda cabe que eso es mucho mejor, porque te da garantía en el momento. No obstante, con los controles que se están estableciendo dentro de Europa esto va a funcionar. No descarto que se produzca un problema puntual en algún momento, pero vamos por el buen camino.

¿Qué intensidad tendría el golpe de un rebrote?

Si futurología es conocer el número de pasajeros, más lo es saber lo que va a pasar. Ya le digo que la incertidumbre es lo que marca el paso ahora a las compañías aéreas, a nosotros, a los hoteles... Mientras no haya una vacuna que evite la propagación, eso será así.

Contemplan para el final de agosto alcanzar la plena operatividad en las Islas. ¿Es posible?

Nos movemos con las plazas aéreas disponibles. Las próximas semanas nos revelarán la velocidad de la recuperación, pero estamos seguros de que se producirá antes en los destinos turísticos que en los de negocios. Más aún en lugares como este en los que la pandemia se ha controlado mejor y con mayor rapidez. Eso lo valoran los operadores turísticos, que son los que mueven a los clientes. No sé decir cuándo, pero sí tengo confianza en que el Archipiélago se recuperará pronto.

¿Cómo asume una multinacional de este tamaño la caída tan intensa de su actividad?

Un desastre. Vimos el inicio en las tiendas de China en la última semana de enero y gradualmente asistimos a cómo se iba moviendo hacia el oeste hasta llegar a países de la Unión Europea como Italia. Es una situación indescifrable, una compañía que funciona perfectamente en 65 países y un mes y medio después está todo prácticamente cerrado. Es muy duro y nos ha obligado a tomar decisiones que en situaciones normales tardas años en adoptar.

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