05 de julio de 2020
05.07.2020

Los cerebros del turismo en Canarias

Los investigadores universitarios de las Islas rompen la barrera con el mundo empresarial

04.07.2020 | 23:00
Uno de los primeros turistas llegados el pasado 21 de junio a Tenerife tras la reapertura del espacio aéreo.

Siete de los 150 profesionales del turismo más influyentes del país son docentes de las universidades públicas canarias, según la consultora Sergestur. Su inclusión demuestra la pujanza que han cobrado estos estudios en la ULL y la ULPGC y la ruptura de fronteras entre la academia y y los actores públicos y privados.

La universidad se ha empeñado en romper el estereotipo que presenta a las instituciones académicas como torres de marfil que viven de espaldas a la sociedad. En Canarias, pocas especialidades se han tomado más a pecho este propósito que el turismo. Los profesores e investigadores de las universidades de La Laguna (ULL) y Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) aportan su conocimiento al sector, guían la actuación de las administraciones públicas y prestan asesoramiento a los agentes privados en su tarea de consolidar el éxito del destino, limar sus imperfecciones y tratar de superar sus asignaturas pendientes. Este esfuerzo se refleja en la buena posición que ocupan sus estudios turísticos en los rankings y en el reconocimiento que obtienen sus docentes. Siete de ellos -Carlos Fernández, Raúl Hernández, Eduardo Parra y Moisés Simancas, de la ULL, y Carmelo León, Sergio Moreno y Edu William, de la ULPGC- han sido incluidos por Sergestur (Servicios de Gestión Turística), firma especializada en renovación de complejos, entre los 150 profesionales españoles del sector con más influencia.

Raúl Hernández. Una de las muestras del vínculo entre el ámbito universitario y el sector la ofrece la Cátedra de Turismo que desarrolla la ULL con el apoyo de CajaCanarias y Ashotel. Su director, Raúl Hernández destaca que la relación es "más fluida", aunque también advierte de que "queda bastante camino por recorrer" para que esa coordinación sea más estable y sistemática. A su juicio, "en momentos de incertidumbre se mira a las universidades, pero cuando hay prisa las decisiones se toman sin la suficiente información", un problema que se corregiría si la vinculación entre ambos mundos fuera "más estructurada".

¿Cómo será el turismo después de la crisis de la Covid-19? ¿Cambiarán tantas cosas como a veces se piensa? El director de la cátedra de la ULL apela a la "prudencia" -"no somos tertulianos"-, pero detecta tendencias que ya se han manifestado en otros momentos y que apuntan a que "el deseo de viajar y conocer es muy potente". "El turismo volverá, pero habrá cambios de comportamientos", augura. A ello se unirá, según Hernández, una profundización en materia de seguridad y la necesidad de articular "un entorno social, medioambiental y económicamente más sostenible". La crisis puede acelerar procesos como la digitalización y la sostenibilidad, al tiempo que crea una oportunidad para "poner el conocimiento y la información en un lugar central" y contribuir a que las decisiones se adopten de manera menos "intuitiva" y más razonada. "Las crisis nos han enseñado que el conocimiento ayuda a tomar decisiones en momentos de incertidumbre".

Carlos Fernández. "La ULL tiene casi medio centenar de investigadores en materias de turismo. Eso es toda una fortaleza", destaca Carlos Fernández. La Cátedra de Turismo es, a su juicio, "la representación más genuina" de la voluntad -y del logro- de la Universidad de "vehicular conocimiento hacia las necesidades del sector" y de su vinculación con el territorio. La creciente consciencia de que la investigación y el desarrollo son requisitos esenciales para el progreso económico ha reforzado la relación entre los agentes públicos y privados y la academia. "En el campo del turismo esto se traduce en demandas, respuestas y aportaciones concretas", señala el profesor de La Laguna, impulsor de la Asociación de Turismo Rural Isla Bonita. El sector acude a las instituciones de enseñanza en busca de asesoramiento para incorporar nuevas tecnologías y poner en marcha procesos de innovación y sostenibilidad, detalla.

El docente esboza una oportunidad y un riesgo para Canarias en una situación como la actual. "Los aspectos de liderazgo en términos turísticos se dan en los archipiélagos, pero estos también tienen los elementos más complejos desde el punto de vista ambiental". Las Islas, sostiene, pueden sufrir ese impacto pero también tienen la ocasión de salir reforzadas. Fernández cree que la crisis puede actuar como un "tremendo acelerador" de procesos latentes, entre ellos una "hipercomunicación" que potenciará la productividad de las organizaciones públicas y privadas. "Otra dimensión que se acelera tiene que ver con el mundo de lo educativo: el e-learning ha venido para quedarse". Finalmente, "el cuidado por la vida y el planeta" se impone, lo que modifica los comportamientos y demandas de los turistas.

Moisés Simancas. "Lo más importante es que la lista de Sergestur es mixta, no solo de empresarios. Eso significa que hemos conseguido romper una barrera y que hay una relación bidireccional", destaca el geógrafo Moisés Simancas, también de la ULL. Ese vínculo se ha estrechado con el tiempo, pues hasta hace no demasiado la aspiración de los expertos universitarios de llegar a la sociedad no siempre se hacía realidad. Ahora, algo ha cambiado. "Aprendemos mucho de consultores y empresarios, y lo que planteamos también influye. Cada vez cuentan más con nosotros", celebra Simancas, quien, aun así, reconoce que esa influencia podría ser mayor. De hecho, desde la aparición del virus percibe que se les ha dado menos voz y confiesa estar "un poco decepcionado".

Simancas abandera la posición más escéptica ante la posibilidad de que la irrupción de la Covid-19 desencadene cambios profundos en el turismo. "La crisis sanitaria no ha generado una crisis del destino, solo ha paralizado la demanda", asegura. Por ello, entiende que no conviene cambiar "un modelo de éxito" como ha demostrado ser el de Canarias, sin que eso implique que haya que obviar sus "desajustes", como la necesidad de una mayor eficiencia, de que el sector ejerza más efectos multiplicadores sobre la economía y la sociedad y de una mayor diversificación interna. "El turismo no son solo hoteles y apartamentos", puntualiza. El investigador también cree que viajar está "dentro del ADN" de los europeos. "Lo que va a quedar después de esto es un turismo con mascarilla, con medidas sanitarias, pero el resto será exactamente igual", pronostica. Los procesos que el sector necesita incorporar ya venían desarrollándose, aunque la crisis los ha agilizado. La situación actual sí constituye, cree, "una oportunidad para ser mucho más eficientes" y, sobre todo, para "innovar y posicionar Canarias como destino seguro".

Eduardo Parra. "Desde hace un año se ha notado un giro en el acercamiento de la parte pública y empresarial", constata Eduardo Parra, profesor de la ULL y expresidente de la Asociación Española de Expertos Científicos en Turismo (AECIT). Esta aproximación ha generado "un proceso muy potente de inteligencia colectiva y de colaboración" de la que el turismo canario puede salir beneficiado. Aunque las consultas vienen más de los agentes públicos, también por parte de empresarios concretos se producen tomas de contacto dirigidas a despejar dudas sobre las tendencias y el futuro del turismo.

Ese proceso colaborativo puede ayudar a "salir reforzados" del actual estancamiento que vive el sector, pero "va a ser complicado, más de lo que pensábamos al principio", teme Parra. "No entendería ahora mismo que no se mirase al músculo de conocimiento que tienen las universidades canarias. Ese sería el mayor error", avisa. La Covid-19 dará paso a "dos o tres años de ajustes constantes" en el turismo hasta que la realidad del sector sea similar al momento anterior a la crisis sanitaria. Son muchos los factores de los que depende esta vuelta a la normalidad: la apertura de fronteras, la situación de las líneas aéreas, la evolución de la economía, la superación del "pánico" al que ha sido sometida la población... En este contexto, se producirá un "giro" en distintos aspectos, relacionados con la seguridad sanitaria, el papel de las personas en el sector y la tecnología, propiciado por la pandemia.

Sergio Moreno. La ULPGC no solo cuenta con tres de sus profesores en el listado. También aparece en el ranking de Shanghai como la primera universidad de la Unión Europea en estudios turísticas, destaca Sergio Moreno, profesor en la institución académica y hasta hace solo unas semanas viceconsejero de Turismo del Gobierno canario. "Somos punteros en conocimiento turístico", remarca. Ese conocimiento, además, se transfiere. Los docentes de la ULPGC acumulan 65 sexenios que evalúan la relación con la sociedad. "Trabajamos codo con codo con las administraciones y las empresas en estrategias, planes marketing y desarrollo de talento", apunta Moreno.

Ese conocimiento que proporcionan los centros académicos es, según el experto, una condición para que el modelo turístico tenga éxito, "y más en la situación actual". "Más que nunca hay que aportar valor añadido al turista", opina. Moreno establece una "analogía cromática" para describir el camino que debe seguir el modelo: del turismo "marrón", basado en la construcción, al "gris", fundamentado en el conocimiento, y, de ahí, al "verde" (ligado a la sostenibilidad), "naranja" (en torno a las industrias creativas) y "azul" (vinculado al mar). Pero es el gris el color clave en esa cadena, el que da "la posibilidad de ser un destino líder mundial".

En cuanto al futuro, los primeros momentos se caracterizarán, a su juicio, por "volúmenes muy reducidos", un menor poder adquisitivo, una reducción de la oferta de transporte aéreo y un incremento de los costes. Ante este panorama, Canarias debe apostar por "un modelo con mayor personalización y aportación de valor a la experiencia", por reforzar la identidad del destino y poner el acento en la sostenibilidad y la digitalización, que son "necesidades absolutamente perentorias".

Carmelo León. La inclusión en el listado de Sergestur supone -según Carmelo León, también de la ULPGC- un "reconocimiento" al trabajo "subrepticio y tímido" de las universidades, un reconocimiento que no siempre llega. En esta ocasión, además, se ha equipara la influencia de los académicos con la que ejercen los "grandes emprendedores". León, coordinador de la Cátedra Unesco de Planificación Turística y Desarrollo Sostenible de la ULPGC, ve "el vaso medio lleno" y aprecia "una influencia importante del conocimiento generado en las universidades". En el momento que ahora se vive, existen unas "relaciones muy fuertes de trabajo colaborativo" entre la academia y el Gobierno canario y las administraciones locales.

"Existe mucha incertidumbre sobre el escenario después de la pandemia, pero posiblemente volvamos a una situación muy parecida a la de antes ", sostiene León. Para ello, argumenta, son esenciales los esfuerzos de un "sistema científico tecnológico" -en este caso ligado a la investigación sanitaria- que, advierte, es necesario potenciar. La crisis abierta por el virus "obliga a reflexionar, a hacer un replanteamiento: ¿Era adecuado lo que estábamos haciendo? ¿Podemos hacerlo mejor?". El docente de ULPGC confía en que de esa reflexión salga un destino fortalecido, "que nos haga más resilientes ante este tipo de situaciones".

Edu William. "Los listados y rankings generan dinamización y comunicación. Estamos para poder aportar valor, conocimiento y que sea aplicado", dice Edu William, profesor de la ULPGC, quien se muestra crítico con las "inercias" del sistema universitario pero resalta el talento que se mueve dentro de él. "Es necesaria una revisión profunda del modelo universitario y de cuál es su labor. La conexión permanente entre universidad y empresa es crítica y es parte de la sostenibilidad del sistema y de la propia I+D de las empresas", observa William, partidario de un "modelo híbrido" del que él -empresario y académico a un tiempo- constituye un buen ejemplo.

En plena crisis del coronavirus, sin embargo, "las empresas no están mirando a las universidades en busca de soluciones", puesto que en el día a día "tienen problemas mucho más gordos". Eso sí, William cree que la experiencia de la Covid-19 "puede ser la antesala de un modelo mucho más regular" de conexión entre ambos mundos. "Un apagón como el que nos acaba de ocurrir tiene que estar perfectamente diseñado para que no sufran ni los empleados ni las empresas ni la sociedad en general. Ahí hay un reto importantísimo", apunta el docente.

Aunque ya existía consciencia de la necesidad de introducir cambios en el modelo turístico y económico, en particular relacionados con la sostenibilidad y la digitalización, la pandemia "ha acelerado la transformación que ya se venía venir", según William. "Llevamos 20 años de digitalización, pero esta crisis puede ser vista como el año cero: ha generado una aceleración brutal de algo que ya se estaba cociendo". El salto digital, pronostica, abrirá "el camino y la conciencia".

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook