25 de junio de 2020
25.06.2020
Unión Europea

Calviño competirá con los ministros de finanzas de Luxemburgo e Irlanda por presidir el Eurogrupo

La elección tendrá lugar el 9 de julio en una votación secreta entre los Estados miembros de la eurozona

25.06.2020 | 07:24
La vicepresidenta económica, Nadia Calviño

La vicepresidenta española y ministra de Asuntos Económicos, la socialista Nadia Calviño, competirá por la presidencia del Eurogrupo con el titular de Finanzas irlandés, el conservador Pachal Donohoe, y su homólogo luxemburgués, el liberal Pierre Gramegna.

"El plazo de candidaturas para la presidencia del Eurogrupo ha terminado. Nadia Calviño, Paschal Donohoe y Pierre Gramegna han presentado sus candidaturas. Saludo su iniciativa. Este excelente grupo de candidatos muestra la relevancia del Eurogrupo para garantizar la estabilidad y prosperidad en la eurozona", anunció el todavía presidente de este foro, Mário Centeno.

Uno de los tres sucederá al exministro de Finanzas portugués a partir del 13 de julio para un mandato de dos años y medio, que estará marcado por las tareas de recuperación económica tras la profunda recesión generada por la pandemia de coronavirus.

El plazo para presentar candidaturas terminó este jueves a las 18.00 horas y la elección tendrá lugar en la reunión del Eurogrupo del 9 de julio en una votación secreta en la que, para imponerse, hace falta el apoyo de 10 de los 19 Estados miembros de la eurozona.

Hasta entonces, el Gobierno español tendrá que intentar amarrar los apoyos necesarios si quiere que Calviño venza en una elección en la que, al margen del perfil profesional, pesan la familia política, el país de origen y el género, así como los equilibrios con otros altos cargos comunitarios.

Si la vicepresidenta española logra el puesto, supondrá un paso más para que España recupere peso en las instituciones comunitarias, después de que en 2019 el socialista Josep Borrell fuese elegido como alto representante comunitario para la Política Exterior y en 2018 el exministro del PP Luis de Guindos se hiciese con la vicepresidencia del Banco Central Europeo.

Además Calviño sería la primera española y la primera mujer en liderar un foro que hasta ahora solo ha tenido tres presidentes permanentes, el luxemburgués Jean-Claude Juncker (2005-2013), el holandés Jeroen Djisselbloem (2013-2015 y 2015-2017) y el portugués Mário Centeno (2018-2020).

Calviño llega a la carrera con el apoyo de la oposición nacional (PP, Ciudadanos y Vox), algo importante a la hora de pujar por un puesto comunitario, y con la baza de su experiencia en Bruselas, donde trabajó doce años en la Comisión Europea, cuatro de ellos como directora general de Presupuesto.

A favor de la gallega, que en sus dos años al frente de la cartera se ha ganado el respeto de sus homólogos europeos, podría jugar también el hecho de ser mujer, dada la escasa presencia femenina en puestos de relevancia y la creciente demanda para paliar esta falta.

Los países "frugales", el gran escollo para Calviño

Su principal escollo serán los llamados países "frugales" o "austeros" -Holanda, Austria, Dinamarca, Suecia- y en general los del Norte de Europa, ya que Calviño se ha situado en sus antípodas políticas en la reciente negociación sobre el plan europeo de recuperación tras la pandemia.

La española encarna la posición de los países que, como Italia, Francia o Portugal, entre otros, han abogado por la emisión de deuda común, un fuerte componente en subvenciones y unas condiciones mínimas para acceder a las ayudas europeas, frente a las demandas de los "frugales" de limitar la asistencia a créditos estrechamente vinculados a reformas.

En las negociaciones sobre la reforma de la eurozona, Calviño también ha sido una de las principales defensoras del sistema común europeo de garantía de depósitos o del instrumento presupuestario para la eurozona, iniciativas que convencen al Sur pero generan muchos recelos en el Norte.

Frente al claro posicionamiento de la ministra española, tanto el candidato irlandés como el luxemburgués se han presentado como "constructores de puentes" entre los socios, haciendo valer la posición intermedia de sus países. En el debate sobre el plan de recuperación, Luxemburgo e Irlanda se han aliado con España, Francia, Italia, Bélgica, Portugal, Grecia y Eslovenia en la demanda de una respuesta ambiciosa, con emisión de deuda común.

En materia tributaria, sin embargo, ambos países encabezan la oposición, y con frecuencia provocan el bloqueo, de cualquier iniciativa en materia de armonización tributaria o creación de impuestos europeos, como la tasa a los gigantes digitales, más en sintonía con países del norte como Holanda, Dinamarca o Suecia.

A nivel personal, tanto Donohoe como Gramegna gozan de buena reputación y fama de moderados en el seno del Eurogrupo.

En contra del candidato irlandés pesará que el Partido Popular Europeo ya ostenta la presidencia de la Comisión Europea y que Irlanda tiene un asiento en el directorio ejecutivo del BCE (Philip Lane). Su victoria, sin embargo, tendría sabor a recompensa para un país que tuvo que ser rescatado en 2010.

En cuanto a Gramegna, de vencer sería el segundo presidente luxemburgués del foro, tras Jean-Claude Juncker, aunque actualmente apenas hay políticos de países pequeños al frente de las grandes instituciones.

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