08 de junio de 2020
08.06.2020
Crisis del coronavirus El camino de la recuperación

Recobrar la salud económica pasa por la precaución, el consumo local y el turismo

Los empresarios señalan que el peligro de un rebrote, que consideran letal, no debe estar reñido con la recuperación paulatina de las pautas anteriores a la pandemia

07.06.2020 | 20:46
Una pareja pasea por el centro de Santa Cruz de Tenerife.

Ganado el primer asalto al coronavirus, y en la esperanza de que próximos embates no vuelvan a poner la economía y a la propia sociedad al borde del knock out, toca iniciar el camino de la recuperación. El proceso será largo. El vicepresidente del Gobierno canario, Román Rodríguez, advertía días atrás de que llegar al punto anterior al decreto de estado de alarma costará tres años. Se avanzará de manera más rápida al principio, cuando cualquier novedad será un salto adelante de considerable proporción, y de manera más pausada después.

Los empresarios hacen recuento de daños y se aprestan a tomar de nuevo las riendas de sus negocios para conducirlos a buen puerto. Los hay más optimistas y menos dados a las alegrías, pero todos coinciden en que el proceso no será sencillo, sobre todo porque es la primera vez, también para todos ellos, en que han vivido una casi absoluta paralización global de la economía.

Mario Rodríguez

El presidente de Grupo San Roque propone encontrar "un medicamento que quite el miedo". Ese, el temor ciudadano más allá del que tiene carácter fundado, es uno de los grandes obstáculos que puede encontrarse en medio de la senda hacia las cotas que venía alcanzando el producto interior bruto (PIB) del Archipiélago hasta febrero, unos 48.000 millones de euros. Por el momento, recién salidos de la zona más enrevesada del atolladero, este empresario del ámbito de la sanidad señala que toca poner la carne en el asador para lograr que el destrozo que el parón de la economía provoca "sea el menor posible".

Y en eso tendrá mucho que ver el nivel de paralización que la pandemia haya instalado en la mente de los ciudadanos. "Con toda la prudencia y, por supuesto, no a costa de volvernos a infectar", recalca, pero Rodríguez sí cree necesario que la sociedad comience a recuperar libertad de movimientos y a hacer uso de esas conquistas; algo esencial para animar el consumo.

Por lo que concierne a su empresa, ya están recuperando a parte del personal que se vio afectado por expedientes de regulación de empleo (ERTE), una situación que no duda en calificar como "desagradable". ¿Una empresa dedicada a la Sanidad que prescinde de parte de su plantilla en plena pandemia global? La paradoja basta para hacerse idea de la dependencia que el turismo crea en prácticamente todos los rincones del proceso productivo canario. Hay centros sanitarios orientados a los visitantes y ubicados en zonas donde la actividad alojativa lo es todo. Esos hospitales se vieron afectados por el cero turístico.

Sobre el proceso de salida que está en marcha, estima que España va "a destiempo" en comparación con el resto de Europa y, para evitar pasos atrás, considera ineludible que los ciudadanos "tengan más cuidado. Ya está dicho que el coronavirus ha venido para quedarse, tenemos que actuar en consecuencia", detalla el también expresidente de la Confederación Canaria de Empresarios (CCE), que no considera sencillo que la población, sobre todos los jóvenes, "pasen del hedonismo al distanciamiento social" en un margen de tiempo tan corto.

En torno al comportamiento de la Unión Europea (UE) en toda esta crisis y la resistencia de algunos países a la financiación del desastre, asume que la consideración de "fiesta continua" que las naciones del Sur tienen para las del Norte "es cierta de alguna manera". Se refiere de esta manera a todo el dinero proveniente de Bruselas que se despilfarró en el pasado en "obras que no eran necesarias. Tenemos más kilómetros de trenes de alta velocidad que ningún otro país, aeropuertos que nadie usa y, además, un gobierno mucho más numeroso que el alemán, cuando allí tienen más habitantes", enumera el presidente de Grupo San Roque.

En una visión histórica de esa tirantez entre los países del centro y el norte de Europa y los más meridionales considera que España se equivocó en los siglos pasados "tirando de espada" y "despreciando negocio y comercio". El resultado es que hoy "ellos están mucho más industrializados que nosotros y afrontan problemas como este en situación mucho más saneada".

"Tras la hibernación hay muchas personas que siguen en el invierno", ironiza el presidente y CEO de Grupo Domingo Alonso. Con esa frase alerta de que ha llegado la hora de "despertar" y ponerse manos a la obra para, "cada uno en su ámbito", devolver el movimiento a la economía.

"Me empeñé en que al menos el 50% del personal regresara a la oficina ya, porque el del bar de la esquina también vive de nosotros", expone como ejemplo de lo nefasto que resultaría prolongar la inactividad y la paralización más allá de lo que dicta la lógica sanitaria. Hacerlo significaría prolongar el "hundimiento del consumo".

Ahora bien, la vuelta a la actividad le está demostrando que son legión los ciudadanos que han decidido dar un paso adelante. "Estoy gratamente sorprendido, la actividad en los talleres y la venta de repuestos están a un nivel que no esperaba", relata. Eso les permite rescatar cada semana de los ERTE a empleados que retornan con "mucha ilusión a recuperar la vida que les robó el Covid", explica Óliver Alonso.

Todo ello le conduce a ser "optimista", por lo que ya empieza a pensar que un año que, como el presente, se daba por prácticamente amortizado "no está perdido del todo. Antes parecía que los pesimistas eran los más inteligentes", expone para recalcar que ese tiempo ha pasado y ahora hay que volver a la normalidad cuanto antes, siempre sin apartarse del camino de la precaución que evite indeseados nuevos sustos.

Alberto Cabré

Para el consejero delegado de Atlantis Publicidad, el riesgo es inherente a la condición de empresario y precisamente a una situación arriesgada, por desconocida, se enfrentan ahora las empresas. "Todo ha cambiado y tenemos que adquirir estrategias nuevas de compra, comerciales, tecnológicas, humanas, todo", enumera. Como ejemplo cita el teletrabajo, al que "ya nos hemos acostumbrado" y antes de la pandemia ocupaba una cuota residual en el proceso productivo.

En ese cambio de paradigma que asume, también destaca, como Óliver Alonso, la importancia que cobra en el momento actual el optimismo. Además, incide en que esta crisis difiere en todo de la anterior, porque ahora "ni hay rescate bancario, ni la prima de riesgo se ha disparado, incluso la Bolsa lleva días subiendo".

¿Qué hacer entonces en el momento actual? "Trazarse objetivos", recomienda como fórmula para recuperar la senda del crecimiento, y siempre con la capacidad y necesidad de revisar la ruta a cada instante. En todo ello, el "optimismo" por bandera, resalta quien también presidió la CCE y se ha destacado en estos meses por defender que la salida del agujero se va a producir antes de lo que se prevé.

El próximo ejercicio brindará la posibilidad de escalar de manera continuada hacia las cotas reales -no afectadas por pandemias- de la economía del Archipiélago. "La recuperación va a seguir una progresión geométrica", sostiene.

Juan Miguel Sanjuán

"Hay que hacer todo lo que ya podemos hacer, pero siempre dentro de los parámetros de la prudencia". Así resume Juan Miguel Sanjuán, presidente de Grupo Satocan, la necesidad de abandonar cuanto antes la parálisis y conjugar la actividad con la asepsia.

Eso pasa por que cada empresa, cada trabajador y cada ciudadano ponga toda su atención en el cuidado propio y el de los demás. Entendido todo ello en sentido amplio. Es decir, un contagio por una imprudencia puede terminar en un rebrote que nos vuelva a meter en casa, lo que todos los consultados consideran que sería un golpe demasiado duro.

La paralización por la pandemia ha dejado enseñanzas que el presidente de Grupo Satocan estima que no caerán en saco roto. Alude entre ellas a la irrupción del teletrabajo, que en su opinión "se quedará, por la ventaja que supone en lo sanitario y porque permite la conciliación laboral ".

Sobre la regulación en el camino hacia la nueva normalidad, le asombra que se asuman riesgos como la reapertura de algunos centros educativos "y no en otras actividades que permitan al consumo" recuperar el pulso. Al respecto, manifiesta "la tristeza" que le provoca haber encontrado ya el cartel de "traspaso en algunas tienditas" de las Islas.

Laura Galarza

A la vicepresidenta ejecutiva de Grupo Galaco, el panorama económico que ha dejado la pandemia le resulta "un tanto dantesco". El propio de una situación que ha obligado a aletargar el proceso productivo y que nunca antes había conocido. Llegada a este punto no puede evitar referirse a lo bien que le habría venido contar ahora con los consejos de su progenitor, el recientemente fallecido Joaquín Galarza, fundador de Galaco e histórico empresario del Archipiélago.

Como distribuidores e importadores, sus ventas están en gran parte ligadas al turismo, que se empieza "a abrir, pero con la incógnita de saber cuántos viajeros van a venir". Y esas dudas son las que dan forma al futuro más inmediato, que se dibuja a golpe "de llamadas telefónicas constantes", explica Galarza. Los contactos tienen como objetivo afinar al máximo, pero nunca sobre certezas.

Otro ejemplo de cómo la actividad alojativa incide en actividades que no se han detenido, como la alimentación: "Nos dicen que al dedicarnos a esto, no nos ha afectado, y nada más lejos", asegura Galarza. De tal manera que los ERTE, "todos los vendedores que hacían las visitas en la hostelería", tampoco han pasado de largo.

Ahora sus horas y las de su equipo se van "en dibujar escenarios" y retocarlos al día siguiente, "porque nadie sabe lo que viene mañana". En eso y en observar el comportamiento de la sociedad, que también es muy heterogéneo, "desde la alegría que muestra la juventud, hasta la cautela, casi el miedo, de otra parte de la población. Comer y beber lo va a seguir haciendo todo el mundo, pero la cuestión es dónde y cuándo", expone Laura Galarza.

En suma, señala que en poco o en "nada se parece la desescalada a la realidad". Las diferentes fases están claras, lo que se puede hacer en cada una de ellas también, pero no así qué disposición tienen tanto la oferta como la demanda para retomar la actividad normal.

Juan Rodríguez

Contra lo sostenido por el Gobierno regional, el consejero delegado de Cororasa afirma que la paralización de la Administración, y no se refiere a los últimos meses, sino a los últimos ejercicios, nunca ha sido tan acentuada. La acumulación de procesos electorales es uno de los más sólidos palos que, a juicio, se han quedado a vivir entre las ruedas de la maquinaria pública.

"Tampoco ha ayudado el cambio de Gobierno en Canarias, porque los nuevos aún no han cogido carrerilla para licitar" obra pública, explica este empresario de Fuerteventura. "En 40 años" que lleva en el sector "nunca había vivido una paralización como esta", que dura ya al menos "dos años" y en la que estima que también ha tenido mucho que ver "la nueva ley de contratos de las administraciones públicas". Desde que se aprobó dicha norma, "nadie firma nada", enfatiza.

Su deseo es que cobre forma esa declaración del Ejecutivo autonómico de sostener a través de la obra pública todo lo que se pueda el mercado laboral a la espera de que los turistas regresen. "No soy optimista", reconoce en cualquier caso. Sobre todo "porque cuando se empezaba a ver algo de movimiento ha venido esto", aclara en referencia a la pandemia. "Ahora llega el verano, septiembre está prácticamente ahí", detalla, y en el mejor de los casos el resto del año "se irá en preparativos".

Raúl García


Al consejero delegado de Grupo Montesano le preocupa que la recuperación sea más lenta que en la Península. La alta dependencia del turismo le conduce a ese mal presagio. "Aquí no llegará del todo hasta que se recupere la conectividad y generemos la confianza suficiente para que los visitantes regresen", explica. Además, la necesidad de pasar por los aeropuertos para llegar al Archipiélago resta competitividad frente a otros destinos, "como la Costa del Sol", a los que los ciudadanos del centro de la Península "pueden llegar simplemente con el coche".

García Pascual ve aún lejos la meta y en un punto que se desplazaría en el caso de que se produzcan "incidencias de magnitud relevante". En su opinión, un retroceso en el camino ya recorrido supondría un "impacto negativo" de consecuencias fatales y dimensión desconocida. Entre esas chinas que se van pisando en la senda a la normalidad incluye la recomendación del Gobierno de Angela Merkel a los alemanes para que no viajen a España.

La práctica totalidad de "la industria", también la alimentaria, en la que se incluye Montesano, volverá a ver los números anteriores al decreto de estado de alarma solo cuando la actividad alojativa retorne a tasas de ocupación que garanticen su rentabilidad.

"Son más de 300.000 los visitantes que tenemos cada día en las Islas en condiciones normales. De un modo u otro, la mayoría tienen comportamientos de compradores compulsivos", explica. De ese modo, se refiere al habitual intensivo consumo de sus productos en los establecimientos alojativos del Archipiélago que ahora no se da.

A la pérdida de potenciales clientes se une la de quienes estaban trabajando en Canarias sin ser de aquí y "al verse afectados por un ERTE o un despido" han decidido "hacer las maletas hasta que todo esto pase". ¿Cuándo será eso? "Difícil acertar con una fecha, lo que desde luego sí puedo afirmar es que esperamos que la recuperación se produzca de la manera más rápida posible".

Germán Suárez Calvo

El presidente de Astican llama a la "responsabilidad" para desterrar cualquier posibilidad de una recaída, que considera resultaría "muy dolorosa". En su opinión, el último cuatrimestre debe estar totalmente libre de ese peligro para poder "compensar algo el desastre de estos meses".

La "incertidumbre" que la expansión de la pandemia ha provocado desde marzo ha llevado a los clientes a retrasar, hasta al menos septiembre, sus encargos. "Ante el peligro de poder quedar atrapados aquí, la práctica totalidad ha optado por esa decisión", subraya Germán Suárez Calvo.

Entre los factores a tener en cuenta para evitar rebrotes, el presidente de Astican incide en la necesidad de que se pongan en marcha cuantos protocolos sean necesarios para garantizar que el coronavirus no entra por puertos o aeropuertos.

Volviendo a la posibilidad de un rebrote, afirma que se afrontaría desde el conocimiento que han aportado estos casi tres meses. "Todo hemos aprendido mucho", afirma, pero para lo pueda venir, anima a la Administración "a hablar con todos los sectores que se ven afectados" de cara a mejorar la toma de decisiones. "A lo mejor les podemos ayudar", destaca.

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