30 de abril de 2020
30.04.2020
Crisis del coronavirus

Los empresarios no saben qué negocios pueden abrir el lunes y con qué medidas

La indefinición de la fase cero de la desescalada preocupa a las empresas | Las patronales desaconsejan invertir en reformas o materiales si no hay más concreción de los planes

30.04.2020 | 00:19
Concepción acondiciona la peluquería para la reapertura.

El próximo lunes abrirán las peluquerías para atender, de uno en uno, a clientes que hayan pedido cita previamente. También lo harán los restaurantes, aunque solo para entregar comida para llevar. Eso es lo poco que el sector empresarial ha sacado en claro de la forma en que se desarrollará la llamada fase cero de la desescalada tras el confinamiento decretado para detener el avance del nuevo coronavirus. Eso sí, los propios gestores de estos establecimientos también albergan muchas dudas sobre las medidas que tendrán que tomar en esta vuelta a la actividad y también sobre la conveniencia de abrir de nuevo, puesto que temen que, con las restricciones todavía en vigor, los gastos superen a los ingresos.

A falta de cuatro días para esta limitada reapertura, los empresarios tienen más bien pocas certezas: no saben exactamente qué negocios podrán ponerse en marcha de nuevo en esta etapa y desconocen qué medidas exactas de precaución y seguridad deberán adoptar. El Plan para la transición hacia una nueva normalidad, presentado el pasado martes por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, solo hace referencia a la posibilidad de recuperar "algunas actividades económicas con control de aforo". Durante su comparecencia, Sánchez puso un único ejemplo -los restaurantes que vendan comida para llevar, sin apertura al público- y desde Moncloa se añadió luego alguno más -las peluquerías y los gimnasios con cita previa y atención individual-, lo que obliga a esperar a que el BOE publique las órdenes que regulen y detallen los contenidos de esta fase cero -definida como de preparación de la desescalada- y también de las siguientes. Cabe recordar que tres islas canarias -La Gomera, El Hierro y La Graciosa- entrarán directamente el lunes en la fase 1, o inicial, en la que se autorizará la actividad de las terrazas, con solo el 30% de su aforo, y de los alojamientos turísticos, salvo sus zonas comunes.

Faltan protocolos


"No se especifica qué tipo de actividad puede desarrollarse con cita previa", sostiene Abbas Moujir, secretario general de la Federación de Áreas Urbanas de Canarias (Fauca). La mayor preocupación de la asociación comercial es la falta de "un protocolo de medidas para cada uno de los sectores" en el que se recojan los procedimientos de seguridad que han de aplicarse y los materiales de protección que deben emplearse. Si se cumple el calendario establecido por el Ejecutivo central, el pequeño comercio abrirá sus puertas el 11 de mayo -el de La Gomera, El Hierro y La Graciosa lo hará ya este lunes-, por lo que, recalca Moujir, es preciso saber cómo actuar. En este sentido, los comerciantes han pedido al Gobierno canario que elabore un protocolo y que también habilite una línea de ayudas para facilitar que las empresas se adapten a la situación.

Por su parte, el sector de la restauración se encuentra "desorientado y preocupado". Fermín Sánchez, presidente de la Asociación de Empresarios de Bares, Cafeterías y Restaurantes de Las Palmas, explica que la desorientación se debe, precisamente, a la falta de concreción de lo anunciado por el presidente. "Hasta que no se publique en el BOE no sabremos lo que va a pasar, porque la experiencia nos dice que suele haber cambios", señala. La preocupación responde a que, a su juicio, las condiciones en que podrán abrir los negocios -al 30% las terrazas en la fase 1 y al 33% los comedores de los restaurantes en la 2 y al 50% en la 3- suponen "la ruina total del sector". "¿Qué establecimiento puede, no ya ganar dinero, sino amortizar gastos a un tercio de su capacidad?", se pregunta. En cuanto a la fase cero, en la que se permitirá acudir a estos negocios a recoger la comida para consumir en el domicilio, Sánchez se pregunta cómo afectarán las restricciones de la movilidad a esta actividad.

En definitiva, los empresarios del sector reclaman que, más que fijar limitaciones del aforo, se asegure que las medidas de distanciamiento social se cumplen. Para el representante empresarial las conclusiones están claras: "En estas condiciones es más barato tener cerrado el local que abrirlo. Eso, el que pueda hacerlo, porque muchos echarán la persiana", pronostica Sánchez.

Tampoco ha habido recomendaciones de las administraciones públicas respecto a qué elementos de seguridad o protección deben utilizarse cuando se reanude la actividad. "Cada uno hace de su capa un sayo", apunta el presidente de la Asociación de Bares, Cafeterías y Restaurantes. De hecho, su organización -al igual que Fauca- ha aconsejado a sus asociados no invertir en materiales o reforma de sus locales hasta que no exista una reglamentación concreta al respecto. Los antecedentes de la normativa antitabaco -cuando muchas empresas gastaron en acondicionar y separar espacios poco antes de que el consumo se prohibiese totalmente en los establecimientos- están todavía cercanos.

El cómo más que el cuándo


A la Cámara de Comercio de Santa Cruz de Tenerife le preocupa más "el cómo que el cúando" abran los establecimientos, y ese cómo no parece estar claro todavía. "Los protocolos de seguridad, tanto para los trabajadores como para los consumidores, deberían estar mucho más definidos", opina la directora general de la entidad, Lola Pérez. Según la Cámara, es necesario superar la sensación de "improvisación e inseguridad" si se quiere recobrar la confianza y retomar así la actividad y el consumo. Pérez constata que "la gente no sabe cómo abrir" y aconseja armonizar los protocolos de actuación a escala local. En el panorama que aguarda, caracterizado por ingresos muy bajos, es necesario, sostiene la directora de la Cámara, arbitrar ayudas. "No es sostenible abrir con la demanda que va a haber", advierte.

En la jornada de ayer, la entidad recibió un "bombardeo" de consultas, procedentes sobre todo de los empresarios de La Gomera y El Hierro. También abundan las dudas de pequeñas empresas sobre las medidas de seguridad, así como acerca de la incorporación de los trabajadores que actualmente se encuentran en situación de ERTE (expediente de regulación temporal de empleo). Asimismo, muchos negocios ignoran si figuran entre las actividades permitidas a partir del lunes.

El sector del metal y las nuevas tecnologías (talleres, instaladores, energía) ha mantenido cierta actividad desde que se declaró el estado de alarma, aunque aproximadamente el 60% de los negocios han tenido que cerrar. El secretario general de la patronal tinerfeña (Femete), José González, considera que pocos negocios de los que representa figuran entre aquellos cuya reanudación está prevista para la fase cero, aunque coincide en que los detalles de esta etapa "no están muy definidos legalmente". "Quizá en la fase 1", dice. Sin embargo, sí espera que la flexibilización de la movilidad beneficie a las empresas del sector que, aunque a puerta cerrada, han seguido trabajando durante las últimas semanas. "La desascalada, aunque leve, puede ayudar a incrementar un poco esas actividades", confía González.

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