La industria de los vehículos aéreos no tripulados está en creciente desarrollo y las estimaciones del Gobierno son que España cuente en 2035 con 51.400 drones que generarán un volumen de negocio de 1.200 millones, una cifra importante que hace necesaria una mayor regulación para evitar incidentes como el ocurrido esta semana en el aeropuerto de Adolfo Suárez-Madrid Barajas, que provocó el cierre del espacio aéreo madrileño durante unas horas.

El avistamiento por parte de unos pilotos de unos drones en las cercanías del aeropuerto madrileño provocó la paralización de entradas y salidas de aviones durante poco más de hora y media por el peligro que suponía para las operaciones aéreas. El resultado fue un total de 26 vuelos desviados e importantes retrasos en los despegues y aterrizajes.

Igual que otros aeródromos, Barajas cuenta con un equipo de control de fauna, para evitar que bandadas de pájaros puedan colisionar con los aviones durante el despegue o aterrizaje. Pero los sistemas técnicos que podrían ayudar a la detección e intercepción de drones aún están en pruebas. Así, la mayoría de los avistamientos son realizados por pilotos. Los expertos advierten de que cualquier dron, ya sea un juguete o un modelo profesional, es un gran problema en el entorno de un aeropuerto porque cualquier acercamiento o choque con un avión puede originar un problema muy serio de seguridad.

La normativa es clara: no está permitido el uso de drones a menos de ocho kilómetros de un aeropuerto y que hacerlo puede acarrear multas de pueden llegar a superar los 200.000 euros en los casos más graves. Pero muchos usuarios la desconocen o la incumplen de forma intencionada. Por ello los expertos consideran imprescindible un mejor conocimiento de la normativa entre los compradores de drones. "Muchos desconocen la normativa realmente y ese es el problema. La normativa es bastante clara y los castigos son bastante fuertes, pero muchos lo desconocen", explicó el consejero delegado de la empresa Alpha Unmanned Systems, Eric Freeman.