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Elvira: 722 kilómetros de pateo por una pensión decente

La única canaria participante, a sus 68 años, en las dos marchas que desembocaron en Madrid valora como "una experiencia fantástica" la ruta de 25 días para manifestarse por unas condiciones "dignas" para los mayores

Elvira en Sol (arriba) y, sobre estas líneas, en el pueblo toledano de El Tembleque.

Elvira en Sol (arriba) y, sobre estas líneas, en el pueblo toledano de El Tembleque. / J. Anastasio / El Día

José Domingo Méndez

Elvira Olmo Guillén, 68 años -"casi porque me faltan aún unos días para cumplirlos", apunta divertida- es la única canaria que ha participado en las dos marchas de pensionistas, la del norte y la del sur, convergentes hasta Madrid para seguir la convocatoria de las más de 300 plataformas que forman la Coordinadora Estatal en Defensa de las Pensiones Públicas. La intención: manifestarse en la capital de España "por una jubilación digna" como resume la protagonista.

Elvira califica de "una experiencia fantástica" la vivida entre el pasado 21 de septiembre y ayer. El tiempo transcurrido desde que partió de Rota en Cádiz, salida de la marcha sur, y se manifestó junto a otros cientos de pensionistas ante el Congreso".

"Los cuatro kilómetros entre la Puerta del Sol y Atocha son un extra y casi un paseo", valora quien no ha tenido "ni una sola ampolla" a diferencia de muchos compañeros que, señala, "han sufrido esguinces, torceduras o llagas". Lo explica porque "en la isla tenemos paisajes mucho más duros como el Teide o la Montaña de Guajara y estoy acostumbrada. Pateo con frecuencia por esos caminos". O los de Anaga donde comenzó por la insistencia de una amiga aficionada al senderismo.

Nacida en la capital de España se siente "chicharrera porque llevo en Tenerife casi cuatro décadas y allí he hecho mi vida". Madre de tres hijos y con un nieto de ocho años, Ian, al que ha echado mucho de menos. Aunque "en mi mochila he llevado estos días su chupete. Me ha enviado un corazón latiendo y me he emocionado hasta el llanto. Ya mañana (por hoy) estaré con él". Elvira ha sido una de los cien pensionistas que han formado parte de las dos marchas. Una partió de Rota el día 21 y la otra, la del norte, desde Bilbao el 25.

"No me han pesado los kilómetros, sentencia. Del número de pueblos por los que hemos pasado no me acuerdo pero han sido 25 etapas. Lo mejor, el recibimiento en cada una. No han parado de saludarnos, darnos ánimos y las gracias. Ha sido algo maravilloso".

Las marchas llegaron antesdeayer a Madrid y como símbolo los pensionistas dejaron ante los leones del Congreso sus zapatillas. Entre abrazos, risas y lloros, con los chalecos amarillos como señal distintiva. Hubo mucha emoción y Elvira recuerda: "Vi una bandera canaria y salí de la fila para unirme llorando a quienes la portaban. Algo muy fuerte".

Como el resto de compañeros Elvira se ha costeado el viaje de su bolsillo. Llegó en avión hasta Cádiz y desde Rota partió carretera adelante. O mejor, carreteras y secundarias. Objetivo: Madrid. Por lo tanto, objetivo cumplido.

Elvira ha sido la embajadora canaria de una lucha a la que se unió casi por casualidad. Desde Canarias partió la iniciativa el año 2013 de la mano de dos pioneros como Ramón Afonso y Luis Serichol, ambos todavía al pie del cañón. Elvira Olmos se acercó a una reunión en la plaza de la Candelaria de Santa Cruz y se enganchó. Primero, como una simple curiosa y posteriormente tomando parte activa. Hoy lleva las redes sociales de la Plataforma.

"Creo que hemos cumplido con la idea de defender nuestro derecho a pensiones dignas", valora Elvira, el rostro visible de Tenerife es una embajadora concienciada de su tarea: "Ahora vuelve la subida del 0,25%, una miseria, y entra en vigor el factor de sostenibilidad, que hará que cobremos menos si vivimos más. Qué tremenda injusticia, ¿no?"

Una pensionista que como el resto no piensa solo en ella: "Este asunto afecta a toda la sociedad y tiene muchas aristas que confluyen: la de las mujeres, la de las viudas, la de los jóvenes, la de los trabajadores...".

Después de esta aventura, Elvira volverá al anonimato de una jubilada. De una senderista con siete caminos de Santiago a sus espaldas y miles de rutas por Tenerife. Su isla y su mundo geográfico. En el ideológico, una mujer solidaria con cualquier causa social. Cómo no iba a serlo con la de una pensión digna. Por ella ha caminado 722 kilómetros.

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