La fórmula nunca había estado en discusión. Alguien prestaba dinero a otro alguien a cambio de que este le devolviera la suma más una cantidad extra, es decir, los intereses, para que el préstamo fuera atractivo para las dos partes. Uno recibía el dinero que necesitaba y no tenía y otro obtenía algo más de lo que había prestado. Sobre el papel, todos salen ganando. Pero ¿y si el que paga intereses es quien presta el dinero? Sería a todas luces una anomalía, casi un imposible. ¿En qué cabeza cabe que el banco le cobre al cliente que deposita sus ahorros en una cuenta corriente? ¿O en qué cabeza cabe que ese mismo banco conceda una hipoteca por la que no cobrará intereses; es más, por la que incluso tendrá que pagarlos? Casi un imposible, sí, pero ya una realidad. Una realidad que para los bolsillos de las familias y las cajas de las empresas tiene efectos positivos y también negativos. Y entre estos últimos está la nula rentabilidad que producen los centenares de miles de millones que los españoles tienen depositados en los bancos y otras entidades de crédito. En el caso del Archipiélago son unos 27.000 millones. En otras palabras: los hogares y empresas de las Islas les prestan a los bancos el equivalente a tres presupuestos de la Comunidad Autónoma a cambio de nada.

Los más ortodoxos decían que los tipos de interés nunca estarían por debajo de 0, pero se equivocaban. Tan es así, que los tipos de interés de facilidad de depósito llevan en negativo cinco años. Y el Euríbor a doce meses acumula tres años y medio en terreno negativo. Incluso los Estados están cobrando intereses por las emisiones de deuda soberana, y ¿quién habría podido imaginar un escenario en el que poner mil euros en Letras del Tesoro no solo no reportaría beneficios, sino que implicaría tener que pagarle al Tesoro español? El mundo al revés. Un mundo que es la herencia de la gran crisis (2008-2014) que estalló en octubre de 2007. Los bancos centrales adoptaron una política de bajos tipos de interés para reactivar la dañada economía, mejorando así las posibilidades de las familias, las empresas e incluso los mismos países para financiarse. Una política que parecía transitoria pero a la que aún le queda recorrido, tal como viene insistiendo el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi.

La política de tipos 0 resulta beneficiosa cuando el ciudadano o la empresa pide un crédito a la banca. No ha habido nunca un momento tan oportuno como el actual para hipotecarse. Pueden encontrarse hipotecas a tipo fijo incluso por debajo del 2%. Hasta hace nada habría sido impensable encontrar un préstamo hipotecario a tipo fijo a tan bajo interés, ya que la seguridad y estabilidad que da este producto se pagaba a intereses del 4-4,5%. Y las hipotecas sujetas al Euríbor también se abaratan porque normalmente están referenciadas al indicador más una parte porcentual fija. Si el Euríbor baja, la parte del recibo que corresponde al indicador también bajará. En definitiva, los bajos tipos son una buena noticia para los titulares de las 19.055 hipotecas sobre viviendas y solares que se firmaron el año pasado en Canarias por un montante de 2.036 millones.

La parte negativa la sufren los depositantes, es decir, los hogares y empresas que tienen cuentas a la vista o de ahorro a plazo fijo. ¿Por qué? Porque antes tener 10.000 euros a plazo fijo durante uno o dos años daba un dinerillo extra que resultaba atractivo, mientras que ahora apenas reporta diez euros al año, y eso en el mejor de los casos. Esta es la razón de que la cuenta de ahorro a plazo fijo sea cada vez menos habitual, si bien los canarios aún tienen en este tipo de depósito 3.996 millones de euros, según los últimos datos del Banco de España. La rentabilidad es aún menor en el caso de los depósitos a la vista, es decir, la cuenta corriente de toda la vida, donde los canarios acumulan 23.059 millones en total. Aquí la rentabilidad no solo es nula, sino que incluso hay que pagar comisiones para mantenerlas o por la expedición y renovación de la habitual tarjeta de débito que se incluye en el contrato. De modo que en este caso la banca trabaja con esos miles de millones de los canarios ?los depósitos se usan para conceder créditos? sin pagar nada a cambio; en realidad incluso cobrando por usar el dinero.