24 de septiembre de 2019
24.09.2019
Quiebra del tercer operador turístico

La debacle de Thomas Cook amenaza con llevarse por delante el 6% del PIB canario

La bancarrota del gigante británico de la turoperación pone en peligro 15.000 puestos de trabajo en el Archipiélago

24.09.2019 | 00:41
Un pasajero recolocado ayer en uno de los vuelos que salían del aeropuerto de Lanzarote habla con los funcionarios británicos desplazados.

La ruina de la multinacional Thomas Cook es un misil directo a la línea de flotación de la economía canaria. El gigante de la turoperación de origen británico representa un 17% de la facturación del sector turístico regional. Un considerable trozo del pastel que en una Comunidad Autónoma como el Archipiélago, enormemente dependiente del turismo, cobra dimensiones preocupantes. Entre un 6 y un 6,5% del Producto Interior Bruto (PIB) de las Islas tiene su origen en la actividad de Thomas Cook. Es decir, los más de dos millones de ingleses, alemanes y nórdicos que el turoperador trae cada año a Canarias generan seis de cada cien euros que produce la economía de la región. Entre 2.500 y 3.000 millones de euros anuales. Y ello aun cuando la multinacional ha perdido una importante cuota de mercado por la crisis de los turoperadores, que con el crecimiento de Internet y el auge de las plataformas de viajes on line perdieron la exclusividad del negocio.

Con todo, el tradicional paquete turístico, ese producto que incluye al menos el alojamiento y el transporte -puede incluir también excursiones, restaurantes...- y que los turoperadores venden a un precio único, sigue siendo la opción predilecta de la mayoría de quienes pasan sus vacaciones en el Archipiélago. De los poco más de 13,5 millones de turistas -excluidos los menores de 16 años- que visitaron el año pasado la Comunidad Autónoma, hasta 7,86 millones lo hicieron tras haber contratado un paquete turístico, según los datos de la empresa pública Promotur, la encargada del marketing y la marca Islas Canarias. Y a su vez, de esos 7,86 millones de personas, el Grupo Thomas Cook transportó a 2,13 millones. Exactamente a 2.133.411 turistas, cada uno de los cuales gastó durante el viaje una media de 1.255 euros. En total dejaron una facturación de 2.677,4 millones de euros, un 27% de los 9.864 millones que reportaron los viajeros con paquetes turísticos.

O lo que es lo mismo: alrededor de un 17% de los 15.590 millones de euros en que Promotur calcula la facturación de toda la primera industria del Archipiélago a lo largo de 2018. Una cantidad que no incluye a esos turistas que llegan a las Islas con paquetes de pequeños turoperadores que previamente los han adquirido a la propia Thomas Cook.

Para contextualizar la magnitud de estas cifras basta con recordar que el PIB de la Comunidad Autónoma supera por poco los 46.000 millones y que poco más o menos del 35% corresponde al turismo y los servicios. La pelea del sector y de las instituciones canarias se centrará de ahora en adelante en que el golpe a la economía regional sea lo menos duro posible, aunque todos dan por descontado que será duro. Del éxito de esa pelea -los representantes de la patronal sectorial del Archipiélago se reúnen hoy con el Gobierno central- dependerá que no se pierdan esos seis puntos del PIB que están en el aire, o cuando menos que se pierda lo menos posible.

Eso sí, tanto las medidas paliativas -bajada de tasas aeroportuarias, reducción de la carga fiscal...- como aquellas que más directamente pueden detener la hemorragia -fundamentalmente la búsqueda de otra u otras grandes empresas que se hagan cargo de las plazas aéreas que deja Thomas Cook- requieren tiempo, de ahí que los empresarios den por descontado que la temporada alta que acaba de comenzar en las Islas será una de las peores que se recuerdan. No en vano, hasta este domingo el sector contaba en Canarias con 745.150 plazas aéreas ya cerradas con Thomas Cook de aquí a agosto del próximo año, decenas de miles de plazas que de golpe desaparecen en espera de que alguien sea capaz de rescatarlas.

Especialmente preocupante es la situación que se abre en Tenerife. De esas casi 750.000 plazas contratadas que ahora se esfuman, hasta 328.660 -44 de cada cien- corresponden a vuelos a la isla del Teide. Es más, Tenerife incluso experimentó un incremento de 1.507 plazas cerradas con Thomas Cook para el período del 1 de mayo al 31 de diciembre de este año. En cambio, tanto Gran Canaria, que recortó 25.064 plazas, como Lanzarote, que hizo lo propio con 24.214, y Fuerteventura (-17.707), sufrirán algo menos el impacto, que por otra parte será igualmente fuerte. En Gran Canaria ven cómo se esfuman 65.954 plazas aéreas hasta el próximo agosto. En Fuerteventura quedan en el aire 135.858 y en Lanzarote, 214.678.

Y todo ello tiene repercusiones en el empleo. El turismo da trabajo a 150.346 personas en el Archipiélago, y ya los mismos sindicatos pidieron un esfuerzo a empresarios e instituciones para que no se pierdan los 15.000 puestos -un 10% del total, según UGT- que se ven afectados.

Jet2.com como aliado preferente

Certificada la bancarrota del gigante Thomas Cook, la también multinacional y también británica Jet2.com aparece como el medio más factible para al menos paliar las consecuencias de la debacle de su competidora en el sector turístico del Archipiélago. Jet2, perteneciente al conglomerado Dart Group PLC, logró en solo seis años desbancar a Thomas Cook del segundo puesto de la turoperación mundial (el primero lo sigue ocupando la alemana TUI). Su filial Jet2holidays, la que se encarga específicamente de la venta de paquetes turísticos, es la principal candidata para hacerse tanto con los paquetes como con buena parte de las rutas que quedan en suspenso. Eso sí, el proceso en ningún caso sería inmediato, avisaron desde el sector.

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