Después de varias semanas de una aparentemente imparable escalada de tensión, Estados Unidos y China han empezado a dirigirse gestos destinados a rebajar la tensión que se ha instalado entre ellos y también en los mercados internacionales desde que comenzó su guerra comercial.

El presidente estadounidense, Donald Trump, afirmó ayer en Biarritz, durante la cumbre del G7, que su Gobierno ha recibido una comunicación de las autoridades chinas en las que expresan su deseo de volver a la mesa de negociaciones para continuar la negociación de un acuerdo comercial. "China llamó la pasada noche a nuestros responsable comerciales y pidieron volver a la mesa... Es un acontecimiento muy positivo para todo el mundo", recalcó Trump durante unas breves declaraciones junto con el presidente egipcio, Abdelfatah al Sisi, con el que se reunió al margen de la cumbre.

"Pienso que quieren algo. Se han visto muy perjudicados, pero comprenden que esto es lo correcto. Esto es algo muy positivo para el mundo", afirmó el mandatario norteamericano.

No obstante, el presidente estadounidense ha asegurado que los demás miembros del G7 no le han pedido que frene la guerra comercial con China. "Nadie me ha dicho eso", respondió Trump a una pregunta de la prensa.

Por su parte, el Gobierno chino expresó su oposición a una escalada de las disputas comerciales que mantienen ambos países y se mostró partidario de una resolución "tranquila" de la guerra comercial a través del diálogo y la negociación, indicó el vice primer ministro del gigante asiático, Liu He, durante su intervención en la Smart China Expo, que se celebra en Chongquing.

"Deseamos resolver la disputa comercial con EEUU mediante negociaciones tranquilas", afirmó el representante de Pekín en un discurso recogido por el diario local South China Morning Post. "Nos oponemos a una escalada de la guerra comercial, que no sería beneficiosa ni para EEUU ni para China. Tampoco es beneficiosa para el mundo", añadió.

Liu He, quien además asume la responsabilidad de encabezar la delegación china en las negociaciones con EEUU, recalcó su firme oposición a los bloqueos tecnológicos y al proteccionismo. "Trabajaremos duro para mantener nuestras cadenas industriales intactas", agregó.

Antes de las declaraciones de Trump, la cotización del yuan frente al dólar se hundía hasta su nivel más bajo desde febrero de 2008, después del recrudecimiento de la guerra comercial entre China y EEUU ante el anuncio de la imposición de nuevos aranceles entre ambos países a partir del 1 de septiembre. De este modo, el cambio de la moneda china en los mercados onshore se debilitaba hasta los 7,1478 yuanes por dólar desde los 7,0928 del cierre del viernes pasado.

En lo que va de agosto, el yuan se ha depreciado un 3,8% respecto del billete verde y va camino de registrar su peor mes en relación al dólar desde que su cambio se flexibilizó en 2005.

"Nuestra opinión era que si EEUU siguiera imponiendo nuevas rondas de aranceles, no sería inconcebible que el renminbi alcanzara 7,5 o más. Esto está empezando a hacerse realidad y podría suceder rápidamente si ninguna de las partes retrocede", indicó al Financial Times, Jason Daw, jefe de estrategia de mercados emergentes de Société Générale.