BP presentó ayer en Madrid los resultados del informe Statistical Review of World Energy 2019, una de las publicaciones de referencia del sector energético. El acto estuvo dirigido por Luis Aires, presidente de BP España, quien destacó que "los datos mundiales apuntan a un desajuste, cada vez mayor, entre la demanda de la sociedad para que se tomen medidas frente al cambio climático y el ritmo al que progresamos realmente. Nos encontramos ante una senda insostenible, en la que tanto la demanda de energía como las emisiones de carbono crecen a un ritmo superior al de años anteriores. En este escenario, es necesario apostar por una combinación adecuada del mix energético para caminar hacia una transición sostenible". En este sentido, el informe destaca cómo una alta hidraulicidad en España llevó a un descenso de las emisiones de CO2 (dióxido de carbono) de un 1,6%. El país se desmarca así de los datos negativos registrados a nivel mundial.

El consumo de energía primaria en España continuó la tendencia de crecimiento iniciada en 2015, incrementándose un 1,8% respecto al año anterior. Sin embargo, el petróleo y las renovables fueron las únicas fuentes que, tras crecer en 2017, volvieron a hacerlo en 2018, con un 2,6% y un 1,7% respectivamente. Durante 2018 se revirtió la coyuntura negativa de 2017 en que una gran sequía provocó un desplome de la producción de energía hidroeléctrica. Así, los buenos datos de precipitaciones empujaron el consumo de energía hidráulica un 87,4%, pasando a representar un 5,6% del total de energía primaria consumida, frente a solo el 3% del año anterior, que marcó un récord negativo.

El consumo de energía en España quedó de la siguiente manera: petróleo (47,13%), gas (19,14%) y renovables (11,32%), según el trabajo elaborado por BP.