21 de junio de 2019
21.06.2019

La inversión extranjera cae en el inicio de año a cifras insignificantes

La llegada de capital foráneo se reduce entre enero y marzo a 1,3 millones oficiales.

21.06.2019 | 01:52
Las pequeñas inversiones en Canarias en 2019 se han destinado para el sector inmobiliario.

Se trata del peor arranque de ejercicio desde 2008 y del tercer peor trimestre desde que existen datos

Los inversores extranjeros se han olvidado de Canarias. La economía regional no ha sido capaz de captar el interés del capital foráneo en el comienzo del ejercicio. En el primer trimestre del año, ante la inminencia de la doble cita con las urnas, la inversión proveniente de terceros países ha sido prácticamente inexistente. Menos de 1,3 millones de euros llegaron a Canarias desde el exterior entre enero y marzo. Una exigua cantidad que no se quedó en un cero histórico gracias al pequeño empujón de Alemania, Italia y, en menor medida, Kazajistán, una de las antiguas repúblicas soviéticas de la que salieron rumbo el Archipiélago poco más de 100.000 euros. Tan pequeña suma ha sido suficiente para que el país centroasiático se sitúe en el podio de la inversión extranjera en las Islas en lo que va de año. El hecho de que un Estado con tan poca tradición inversora en el Archipiélago se coloque en esa posición sirve para ilustrar el hundimiento de la entrada de capital foráneo en el arranque del año. No en vano se trata del peor comienzo de ejercicio desde 2008 y del tercer peor trimestre de la historia.

Así lo revelan los datos publicados ayer por la Secretaría de Estado de Comercio. Tras un muy buen 2018, en el que la inversión extranjera en la Comunidad Autónoma llegó a prácticamente 234 millones de euros brutos, la cifra más alta desde los casi 339 millones de 2004, el paso atrás en el comienzo de este año resulta evidente. Los inversores foráneos trajeron al Archipiélago apenas 1.261.560 euros en los tres primeros meses del ejercicio. Y son 1.280 euros menos si se descuenta una microinversión improductiva relacionada con las entidades de tenencia de valores extranjeros (ETVE), una figura fiscal que permite ahorrarse la tributación por los dividendos y plusvalías de la transmisión de participaciones en sociedades radicadas en el exterior. Para dar con un arranque de año aún peor hay que remontarse a 2008, es decir, a más de un decenio atrás. En el primer trimestre de aquel ejercicio, que fue el primero sumido de lleno en la crisis económica (el capítulo de las hipotecas basura tuvo lugar en octubre de 2007), el montante de la inversión extranjera ni siquiera llegó a 600.000 euros. Desde 2008, que terminó en mínimos que no se han repetido, no había habido un primer trimestre tan malo.

Es más, los menos de 1,3 millones que sumó el capital foráneo entre enero y marzo convierten el primer trimestre de 2019 en el tercero peor desde que la Secretaría de Estado de Comercio empezó a elaborar la estadística oficial en 1994, es decir, desde hace un cuarto de siglo. Solo el ya mencionado primer trimestre de 2008 y el segundo de 2006 (poco más de 800.000 euros) dejaron aún menos inversión exterior.

Y ¿cuál es la razón de esta inesperada espantada del capital extranjero? Aunque en la decisión de invertir o no en un determinado territorio influyen muchos factores, uno de los que más contribuye a desequilibrar la balanza en favor de este o aquel país o de esta o aquella región es la seguridad jurídica, y esta depende de la estabilidad política. El primer trimestre del año ha sido de expectación para los inversores en espera de los resultados electorales.

Los empresarios extranjeros y los responsables de fondos han demorado operaciones hasta comprobar si los gobiernos, fundamentalmente el Ejecutivo central, acaban siendo estables. Eso y también qué partidos dirigirán cada área si finalmente el PSOE da entrada a otras fuerzas políticas. A ojo del potencial inversor no es lo mismo que el Ministerio de Hacienda esté en manos del PSOE a que lo dirija Podemos, por ejemplo. Y lo mismo ocurre en el caso del Gobierno canario. Es esta la razón de que la patronal venga pidiendo estabilidad institucional y moderación.

Un motivo para el optimismo y la confianza en que la inversión remonte en lo que queda de año está en las cifras de 2018. El primer trimestre ya fue entonces malo, de solo 4,5 millones (aun así más del triple que en el arranque de este año), pero un extraordinario final de ejercicio, cuando entraron cerca de 134 millones de euros, llevó el montante anual a una de las mejoras cifras de siempre.

Microinversiones desde catorce países

Las inversiones, o más bien microinversiones, registradas en Canarias en el primer trimestre del año tienen su origen en 14 países diferentes. Se trata de cuantías modestas invertidas fundamentalmente en el sector inmobiliario. De hecho las mayores sumas rondan el medio millón de euros. Desde Italia llegaron al Archipiélago 534.640 euros, poco más de los 529.000 provenientes de empresarios y fondos de capital riesgo alemanes. En tercer lugar se sitúa la ex república soviética de Kazajistán, desde donde en última instancia procede una inversión de 104.200 euros que, sin embargo, se canalizó a través de intermediarios europeos. Los restantes 11 países de los que salieron capitales con destino en las Islas dejaron cifras insignificantes. Las más altas los 33.000 euros provenientes de Francia y los 15.000 que vinieron desde Estados Unidos. De Bélgica, Noruega, Países Bajos, Polonia, Reino Unido, Rusia, Suecia, Costa Rica y Venezuela salieron cantidades irrisorias en términos de inversión extranjera que oscilan entre los 1.500 euros que hicieron la ruta Estocolmo-Canarias y los 9.160 que volaron desde Londres. Los datos de la Secretaría de Estado de Comercio muestran que las advertencias sobre las repercusiones de la inestabilidad política en la inversión foránea no solo se han mostrado ciertas en el caso de Canarias, sino también en el conjunto del país. Los 7.676 millones del primer trimestre del año pasado se redujeron entre enero y marzo de 2019 a solo 4.518,5.

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